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domingo, 7 de enero de 2024

Sueño de una noche de verano

 

(Horacio Ruminal)

 

Soñé que compraba el diario.

Hasta hace un tiempo lo recibía

cada día, pero dejé de hacerlo

porque aumentaba el precio todo

el tiempo sin ningún criterio

y porque ya no lo leía.


Tenía una relación afectiva con

el muchacho y apreciaba mucho

a su padre, que murió hace unos

años.


Sabía que con la pandemia y las

sucesivas crisis, habían bajado

mucho las ventas. Casi nadie compra

el diario hoy: más aún, habiendo

otras formas de informarse, con el

sesgo ideológico que uno desée y

sin necesidad de manipular papel.


Traté de sostenerlo hasta donde pude,

pero ya no tenía sentido: no lo leía,

ni la sección deportiva, que suele ser

lo más interesante (justo el que yo

compraba, soslayaba ese tema)


Además era engorroso acumular

ese papel inútil, que después había

que cargar hasta el contendor de

basura.


Pero en el sueño fui a comprarlo: Ese

día traía un suplemento pornográfico,

que antes fue literario y no sé por qué

me interesó:


Todo resultó natural, nos saludamos

con cariño. Sólo que el periódico

eran dos hojas, o sea una: tapa y

contratapa.


Entre ellas, otra hoja cumplía la función

del consignado suplemento.

Son cosas de la crisis, pensé. Hay que

reducir costos, ahorrar insumos y bajar

gastos inútiles.


Me pareció razonable que el suplemento

estuviera ahí, oculto por las páginas del

diario: La pornografía no se puede andar

exhibiendo libremente; hay cosas que

hay que respetar.


sábado, 6 de enero de 2024

Descomposición de la luz

 

(Helena Mora)

 

Célibes células de saliva divina,

células de Dios

redondas y perfectas,

perfectas y redondas

como soles

cuya luz bebemos.


Células divinas

que no se reproducen

ni se descomponen

a imagen semejanza.


Celdas que brillan perfectísimas

y todo lo iluminan

con su luz redonda,

granulada y única como el amor.


Nos debemos al amor,

estamos hechos de amor

y somos emanación divina,

me dijo una trabajadora sexual.


(el sexo es una parte del amor,

al igual que el trabajo: el amor al

trabajo eleva y dignifica)


Somos el reflejo superior

de esas células de luz

perfectas y redondas

como soles.


Confiamos en este Sol

que Dios creó para nosotros,

brillamos a imagen semejanza

y sabemos agregarle valor

como Dios manda.


Sabemos que Dios es amor.

Y sabemos que en la calle

codo a codo

somos muchos más que Dios.



jueves, 4 de enero de 2024

El Sermón del lupanar

 

(Nicasio Uranio)

 

Lascivia, promiscuidad, ludibrio,

bellas palabras voluptuosas

que esparcen sus aromas y su música

elevándose a la altura de la carne:


Propicia para avanzar en juegos

sutiles y difusos, volúmenes volátiles

que fluyen al ritmo del minuendo,

ávidos de vida contante y sonante,


opuestos al destino vertical

avecinándose, rasgando las membranas

de un cielo insuficiente.


Los poemas están hechos de carne,

por mucho empeño que se gaste

en suplementos naturales: Son un producto 

de la carne y la contienen; es lo que comen.


Si el poema no come carne

no podrá elevarse ni aspirar

a la consistencia deseada.


¿Qué deseos oculta tu poema entre sus

carnes perfumadas?


Ludibrio, promiscuidad, lascivia

y algún vapor de sangre que se cuece:


En este lupanar o mundo, no discriminamos:

Todas las carnes sirven al poema en desarrollo,

cuyo único fin en este mundo es ser devorado 

como Dios manda.


Los nuevos pecados

 

(Asensio Escalante)

 

Todos los pecados provienen del pasado.

Se conoce: Hubo un estado anterior en

que no se conocía el pecado, ni se hablaba

de él.


Justos y pecadores observamos:

la presente observación no deja de ser una

extensión del pasado. Siempre está presente

el pasado y no es posible librarse de él:


Estaba antes que nosotros, y seguirá estando

después.


¿Qué es?


No sabemos mucho del pasado; antes de

constituírse en sustantivo ya era un participio.

Es tan insondable como inasible el presente:


este segundo ya es parte del pasado

aunque permanece conformando la oración

presente que aún no acaba.


Siempre fuimos prolongaciones del pasado,

mal que nos pese. No sería posible este

pensamiento sin todos los anteriores:


Somos deudores del pasado, y lo seríamos

aunque nadie más pecara hacia adelante.


Las dudas vigentes son sólo el reflejo

de las preexistentes.


Nuestros mejores deseos contienen, en

esencia, el germen del pecado heredado

que dejaremos en herencia, y otros

reproducirán hasta completar el ciclo.


Somos prolongaciones del pasado.

Las nuevas ideas, son pliegues o

desdoblamientos de otras precedentes.


Si algo tenemos, son precedentes,

y no son los mejores.


El pensamiento se encadena (no sabe hacer

otra cosa) en un sentido, que varía según el

movimiento de las redes que heredamos, y

nos heredarán.


El pensamiento crea nuevas cadenas

para sostener las distintas visiones del mundo

de la carne y el pecado.


Remontando hacia atrás ese encadenamiento

llegaríamos al estado de reposo, un estado anterior

a la creación del tiempo a cuya existencia nos

sometimos:


Un estado seguro y verdadero

donde el pecado no se conoce

y tampoco existe.


Habría que crearlo.


miércoles, 3 de enero de 2024

Confines del lucro

 

(Tomás Mercante)

 

-Entiendo que habría que negociar…


-¿En qué sentido?


-No importa, hay más que suficientes

y todos susceptibles de negociación.


-De acuerdo, pero cuál sería el fin?


-No lo conocemos, pero podemos negociar

entretanto. Creemos que siempre se puede

negociar, acordar, para obtener algo mejor.


-¿Hay que mejorar la oferta?


-O bajar nuestras pretensiones, dentro de

lo razonable…


-¿Por qué usa la primera persona del plural?


-Es un recurso retórico que mejora la capacidad

de negociación; la propicia y genera las

condiciones para tramitarla en forma fluida y

efectiva. Está comprobado, lo sabemos.


-¿Estamos negociando?


-¿Qué otra cosa sabemos hacer? Ni siquiera

sabemos si podríamos dejar de hacerlo. Al menos

hasta ahora, nunca hicimos otra cosa y no nos

fue tan mal.


-¿La vida es un negocio?


-No sabemos qué es la vida, más allá de este

negocio que nos ocupa. Sabemos que podemos

negociar, no es poco.

 

-¿Está seguro?

 

-No, y está bien así: Los negocios seguros son

los menos interesantes; el riesgo es propio de

la aventura de vivir, ese negocio.


martes, 2 de enero de 2024

La carrera evolutiva

 

(Amílcar Ámbanos)

 

El buen juicio y la moral

se pierden con el tercer molar.


La carrera evolutiva tiene un costo:

Alguien tiene que pagar.


Se puede prorratear, tercerizar, estirar

los vencimientos para que paguen

los pecadores justos.


¿Será justicia?


Durante el prorrateo, se descuenta

que va a pasar el ratón Pérez.

No hay que desesperar:


Perecer, pereceremos todos,

me lo dijo Pérez: un prójimo perecedero

como tantos (hay muchos Pérez)


No hay coartadas ni atenuantes

que funcionen, y es en vano esperar

un juicio justo: eso es parte del pasado.


Hay cosas que no vuelven, pero llegará

el día en que nadie necesitará un tercer

molar, ni siquiera el primero.


La carrera evolutiva seguirá su curso:

Los creyentes aún esperan una tercera

dentición, pero es probable que la propia

evolución disponga un metabolismo

superior, que prescinda de estas piezas

anacrónicas que sólo atraen bacterias

y dolores injustos.

 

Un mundo nuevo se avecina:

Puede atisbarse como una epifanía

el brillo de las nuevas sonrisas desdentadas.


lunes, 1 de enero de 2024

Deportes irracionales: el lucro

 

(Ermindo A.Renomé)

 

Como amante del deporte

y la sana competencia, no puedo

aprobar la privatización de los clubes.


Un club es una sociedad controlada por

los socios, tiene una función social y

ellos eligen a quienes lo administran.


Si tuviera un dueño, su función se vería

afectada y quedaría subordinada a los

intereses comerciales como cualquier

negocio.


Hay suficientes ámbitos para emprender

y desarrollar negocios (incluso dentro de

los clubes), como está a la vista.


Además, hay algo que trasciende toda

cuestión económica y comercial:

El sentimiento popular, con perdón del

adjetivo sospechoso.


¿Se puede negociar el sentimiento?


¿Es equiparable el amor a la divisa

al que podemos profesar a una marca?


¿Es el amor sólo una forma de comercio?


¿Debe el individuo apropiarse libremente

de toda sociedad?


¿Deberíamos entender que cada uno

tiene que percibirse como socio de sí

mismo?


¿Es una buena aspiración para afrontar

el cambio de época?


¿Hay que dejarlo solo al socio, para que

aprenda, se capacite y puede recapacitar

mientras entonamos todos juntos el

Tema de Pototo?


¿Hay vida por fuera de los mercados?


Los amantes de los deportes irracionales

no queremos ni creemos estar solos:


Tenemos nuestros principios y estamos

dispuestos a defenderlos a cualquier precio.


Somos capaces de resistir todos los

argumentos, sean racionales o no.


Hay cosas que no se negocian,

aunque son muy pocas.


(Antes de iniciarse en los negocios,

según registros antropológicos,

el hombre ya conocía el juego)


 
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