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jueves, 12 de diciembre de 2024

El valor objetivo

 

(Sandalio Murchison)

 

El valor objetivo es una condición

que reviste la naturaleza intrínseca

del objeto.


Para la observación objetiva, la

única que produce un resultado

significativo con estas magnitudes,


todo son objetos, incluso los presuntos

sujetos, categoría que contiene al

observador objetivo. Se reconozca o

no.


Luego, para establecer el valor objetivo

de un objeto o sujeto determinado, es

menester deslindar primero toda la carga

incorporada al objeto desde afuera, es


decir la contaminación emotiva, subjetiva

o ideológica propia de cualquier gestión

evaluativa no objetiva.


El valor objetivo, aunque difícil de establecer,

es el único estable, condición que nos mueve

a dudar:


Se vuelve más engañoso cuanto más nos

acercamos a su contenido real y su composición

verdadera:


Desde un punto de vista neutro y objetivo, es

natural que sospechemos de toda condición

que nos resulta ajena.


miércoles, 11 de diciembre de 2024

No escupas para adentro

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Escupo poco,

es poco lo que escupo

en relación:


Prefiero abstenerme

durante una relación.


Hay quien entiende que

escupir es una forma de

comunicación, y cultivan


relaciones en las que puede

escupirse, dentro de un cupo

razonable.


En relación a eso, prefiero

abstenerme y esperar a estar

solo:


Si tengo que escupir, escupo

para mi. No soy de compartir.


Hay animales que escupen, como

el guanaco y un pez que no recuerdo,

pero son pocos y no compiten.


Ninguno puede competir como

nosotros, por más que escupan y

escupan y se entrenen:


En tren de competir, ninguno puede

competir con nosotros.


Yo no suelo competir ni escupir,

soy bastante apocado en relación

a lo que emito, en proporción.


Es poco lo que escupo, en relación

a todo lo que podría escupir.


martes, 10 de diciembre de 2024

Vocaciones humanas

 

(William Arsenio Pereyra)

 

Otro problema de la vocación, rasgo

que nos distingue a los humanos de

todas las especies animales, radica

en las víctimas de vocaciones ajenas.


Parece inevitable, desde una perspectiva

histórica, que en nuestras sociedades

modernas, avanzadas y cada vez más

libres, algunos individuos desarrollen

la vocación de victimarios, tanto como

su forma encubierta o eufemística: la

vocación de servicio.


Hay que ser cautos en las valoraciones,

no podemos juzgar los hechos del pasado

con los valores actuales.


Basta entender que todo aquello que hoy

resultaría condenable, en su momento no

lo era. Y que las incontables víctimas que

se cobró la historia, fueron parte del costo

que hubo que pagar para gozar de este

presente, donde todos convivimos en paz,

desarrollando en libertad nuestras capacidades

naturales o adquiridas y las distintas

vocaciones disponibles y en desarrollo.


Nada sería más contrario a las libertades

individuales, que reprimir o cercenar el

libre ejercicio de alguna vocación, aunque

pueda, para muchos, parecer una vocación

equivocada o un desvío.


Hoy sabemos que los desvíos son algo propio

de la naturaleza humana, y a la luz de la

Historia, algunos acabaron arrojando un saldo

positivo, tanto para el desarrollo de las fuerzas

productivas como para la evolución:


Ésta, nunca es lineal, como es sabido, y desde

que el hombre devino en sujeto productivo,

nunca dejó de producir víctimas.


No descartamos que la vocación de victimario,

como la selección natural, constituya un

recurso evolutivo.


Enunciados sospechosos

 

(Remigio Remington)

 

Este enunciado podría ser

una fuente de recursos para

producir otros del mismo

tenor o paralelos.


En forma paralela, este enunciado

podría ser una trampa para esconder

actividades paralelas de expresión

más dudosa:


El ocultamiento es un recurso

para evitar la radicación de la

correspondiente denuncia.


Pero este enunciado podría no ser

lo que parece o, por el contrario, no

ser más que una fuente de contagio,


dispuesta como recurso para lograr

la reproducción del equívoco de

referencia, por fuera, incluso, del

marco de los límites enunciativos ya

pronunciados.


domingo, 8 de diciembre de 2024

Montantes

 

(Periferio Gómara)

 

En sí, yo no sé ensillar.


No ensillé nunca a naides

ni creo haber sido ensillado.


Una vez quise ensillarme

y fracasé al segundo intento:


Me ganó la silla y lo acepté

con dignidad; no quise volver

a fracasar.


Las veces que monté, no tuve

la oportunidad de fracasar:

Monté a alguien ya ensillado

por otro.


¿Lo ensillaron para mi, para que

sin saber ensillar pudiera montar

como cualquier montante?


Tanto no sé: Lo que sí sé es que

no sé ensillar, nunca supe.


Ví hacerlo pero no aprendí, no sé:

Soy de los que no aprenden nunca.


Hay muchas cosas que he visto

y no aprendí.


En sí, nunca ensillé a naides, eso sí.

Ahora desensillo, es más sencillo.


sábado, 7 de diciembre de 2024

La ciencia cognitiva está saldando la deuda ontológica

 

(Eleuterio York)


Después de siglos y milenios

de evolución intensa y continua,

no exenta de violencia, algunas

cosas empiezan a aclararse.


La producción de conocimiento

útil avanza y se acelera a cada

paso: No sólo ha entregado más

verdades en los últimos 50 años

que en más de veinte siglos.


También comienza a dar respuesta

a aquellas preguntas que desvelaban

a los filósofos, desde los albores del

pensamiento abstracto, a la vez que

los enfrentaban en discusiones vanas:


¿Cuál es el sentido último de la vida?


¿Cuál, la misión del hombre en este

mundo pródigo en tierras incultas y

poblado por seres primitivos, todos

inferiores y preexistentes?


En otras palabras ¿A qué venimos?


Desde la ciencia cognitiva, madre de

todas las disciplinas verdaderas e hija

de la ciencia económica, nos brindan

los conceptos básicos que conforman

la respuesta esperada:


Venimos a liderar, a colonizar liderando

la gesta evolutiva, que nos seleccionó

como protagonistas.


Alguien tenía que hacerlo, y fuimos la

especie elegida para liderarla y liberar

todas las fuerzas productivas del planeta

y posiblemente del universo:


Somos únicos, sólo una naturaleza

superior como la nuestra, está en

condiciones de resolver las profundas

contradicciones del Orden Natural 

 

y allanar el camino hacia una evolución 

inteligente, libre y sustentable, cuyos frutos 

ya estamos empezando a cosechar y disfrutar.



viernes, 6 de diciembre de 2024

Lágrimas de ángel

 

(Emelio Casenave)

 

Una lágrima desciende,

se desliza y 

cae.


Va cayendo la lágrima

por la mejilla del mejillón.

 

¿Una lágrima de amor?

¿Quién podría afirmar lo

contrario?


No termina de caer:

los mejillones son así,

resbalosos a la hora 

de caer.


No importa la ocasión,

caerá una y otra vez

cuando escuchés esta canción:


La gravedad es así, una lágrima

de amor pesa lo mismo que otras,

sea de mamífero, reptil o mejillón.


Las lágrimas no dejan descendencia,

pero no dejan de caer, como el amor

de declinar.


Todos descendemos de un ángel

caído, o de alguna de sus lágrimas.


Cuando recuerdo esta canción,

pienso en el mejillón cerrado y

su lágrima cayendo para siempre.

 

¿Cerrado por duelo?


Pienso en el mejillón y me conduelo.

No puedo evitar que se me piante un

lagrimón como el suyo, como el tuyo,


como ese,

como ese,


deslizándose al caer.



 
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