Translate

jueves, 6 de febrero de 2025

Juegos de niños

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Cuatro niñas jugando a la rayuela.

La luz de la luna era suficiente.


Saltaban con movimientos etéreos,

como si desconocieran la ley de gravedad.


No puedo asegurar el número cuatro,

tampoco otros.


Yo miraba, no jugaba: nunca jugué

ni entendí ese juego, nadie supo

explicármelo.


Ellas no me veían, concentradas en

su juego, iban y venían con toda

naturalidad:


Una naturalidad que me era desconocida,

casi tanto como el juego de rayuela.


El dibujo en el piso, con los números

encerrados, era de una dimensión mayor

a la habitual. 

 

Tanto, que no parecía posible que ningún 

humano, niño o adulto, fuera capaz de esos 

saltos.


Ellas los daban con naturalidad, sin

denotar ningún esfuerzo.


Yo estaba cerca, a un costado

y observaba por el rabillo del ojo,

con alguna dificultad, mientras

practicaba la postura del niño,


en un estado de relajación adecuado

para inducir al sueño en forma natural.


(Esa postura la aprendí hace poco,

cuando era joven no podía lograrla)


miércoles, 5 de febrero de 2025

Sentidos útiles: El s. de pertenencia

 

 

(Serafín Cuesta)

 

Produce tu propio sentido

de pertenencia, y deja de

depender de los que otros

produjeron.


No vuelvas a caer en la trampa

que otros tendieron para ti, para

que te sientas uno de nosotros

entre ellos:


No les perteneces, no tendrías por

qué pertenecer a nadie si tuvieras

tu propio sentido de pertenencia.


Pertenecer es inevitable y necesario,

todos nos pertenecemos hasta cierto

punto: La propiedad no tiene límite.


Nosotros sí: No aspires a ser uno

de nosotros en ningún sentido:


Sé tú mismo, aunque te falte información.

Eso atraerá a otros, hay muchos necesitados

de pertenecer a cualquier cosa.


Produce tu propio sentido de pertenencia.

Alguien lo adoptará y te hará sentir que

comparte tu mismo sentido, aunque sea

dudoso:


Un sentido sin compartir es un producto

inútil, sin más futuro que el estado de

reposo, un participio del pasado que

vacila hacia sí mismo.


Es mejor ser dueño de tu sentido

de pertenencia que pertenecer a

otro y reproducir la dependencia.


Aprende a liderarte, y libérate

del mandato ancestral de todos

los rebaños, que reza:


Hay que pertenecer.


martes, 4 de febrero de 2025

EL ANIMAL - PIENSO

 

(Horacio Ruminal)

 

 

Los animales de consumo

son

animales–pienso (animales

que responden al pienso)


y el pienso es pienso–animal

(pienso pensado para esos

animales) *


Genética, animal y pienso

son las tres patas del mismo

negocio, o la misma industria:

a criterio del consumidor.


Si pienso como animal, puedo

comer pienso o animales, es

indistinto.


Podría no pensar, y saborear a

gusto mi forraje, tanto como

los animales disponibles, sin

culpa ni contradicción:


¿Acaso no soy un animal?


¿Soy más animal cuando pienso

o cuando como sin pensar?


Pienso que no, los animales criados

para el consumo no eligen su dieta,

comen sin pensar lo que les damos.


No saben que serán sacrificados

ni piensan en su destino: En un

sentido, ellos también consumen

y son parte de la cadena trófica

como todo el mundo.


Pienso: Son pocos los organismos

que eligen su destino. Muchos ni

saben lo que significa, ni saben lo

que consumen.


II

Los oligopolios que controlan la industria

genética, seleccionan para la reproducción

a los individuos más útiles, en función

del rendimiento para consumo.


Los oligopolios que controlan el negocio

del pienso, lo producen pensando en lo

mismo.


Nosotros, consumidores finales, consumimos

lo que ellos deciden, no hay mucho que pensar.


No importa lo que comas, ya todo está

pensado; sólo tenés que digerirlo.


Pensar en aquello ya establecido como normal

e inevitable, no sirve para nada; es más: es

inútil.


Los animales de consumo, son

animales pienso  (responden al pienso)

a diferencia de nosotros, 

que respondemos sin pensar.


Si querés perder el tiempo, mejor escribí

un poema, ni lo pienses.


No tiene por qué ser apto para consumo

humano.



(*) Tomado de Ferrán García, de Veterinarios

Sin Fronteras, España, 2011 publicado poe GRR

(Grupos de reflexion rural)


lunes, 3 de febrero de 2025

Lazos de baba

 

(William Arsenio Pereyra)

 

¿Nunca acariciaste una babosa?

Es suave y tierna como Platero,

un poco menos tibia pero más

húmeda.


Es casi toda agua, como nostros

pero un poco más. Y deja una

huella plateada, a diferencia de

Platero que no te deja nada.


No desprecies, mirá como se arrastra

orgullosa de ser una babosa y ser

parte de la diversidad como todas las

especies.


La diversidad siempre fue un recurso

natural para que la vida se conserve y

progrese hasta alcanzar su mejor

expresión en nosotros.


No tendría que darte asco o producirte

rechazo, es casi un semejante, observala:

Es vegana como Platero y vos, mirá

cómo te mira…


Ahí en la punta de sus antenitas

tiene los ojitos, se ve que no le sos

indiferente.


Tocala, decile algo lindo, empatizá,

aprovechá el mal tiempo, que cuando

salga el sol no la vas a ver:


Es su enemigo mortal. Viste, no todos

necesitamos de él, mal que le pese a

su narcisismo de monarca y su pasado

de dios.


No la rechaces ¿no te parece un semejante?

La semejanza no significa ser iguales:


Nosotros descendemos de dios, estábamos

hechos a imagen semejanza, y mirá cómo

nos fuimos diferenciando…


Capaz que ya ni nos reconoce. Pero tenemos

a las babosas, gasterópodos que brillan, reptan

y se arrastran a imagen semejanza.


Si lo pensás, no hay motivos para emitir

rechazo: ella es casi un semejante.


Aunque hay que reconocer que entre nuestros

semejantes, hay algunos que merecen más

rechazo que la pobre babosa que, a diferencia

de ellos es inofensiva.





domingo, 2 de febrero de 2025

El éxito procede de la fe

 

(Gualterio Whiteman)

 

No tenía valor, ni arrojo,

ni voluntad, ni fuerza;

menos astucia, inteligencia

o habilidad alguna:


Me faltaba todo

pero me sobraba fe.


Cuando la situación lo requería,

sólo tenía que desenfundarla:


Es la única que nunca me abandonó.


Mal no me fue, tampoco lo contrario,

podría haber llegado más lejos, pero

no me quejo: Nunca fui de quejarme.


Y nunca perdí la fe, que es lo que es

lo que importa; lo demás va y viene.


Sé que es una fe infundada, pero

a mi siempre me funcionó:


¿Acaso hay otra que no lo sea?




Bichos

 

(Cósimo Stancatto)

 

Del bicho al lecho hay un buen

trecho, una distancia pronunciada,

pensó el bicho, mientras guardaba

silencio y mantenía distancia. 


No era más que un insecto, como

tantos, que se aventuraba a descubrir

nuevos paisajes.


No sabía que era un insecto, no se

reconocía (aunque se comportaba como

si supiera) ni siquiera se autopercibía

bicho.


Los bichos son así, hay que tener cuidado:

andan por todas partes y al no reconocerse

no tienen límites:


Entran a tu casa como Pedro por la suya

y son capaces de acceder a tu lecho, y

hasta a tu propio cuerpo.


No sabemos con qué intenciones, aunque

sabemos que no conocen límites, y las

consecuencias de eso ya las conocemos.


Conviene ventilar el lecho, por si las moscas,

para librarlo de bichos e impurezas. Cambiar

las sábanas con alguna frecuencia

y permanecer alerta.


sábado, 1 de febrero de 2025

Beneficios de la autolectura consciente

 

(Abel A. Borda)

 

Me enfoqué en la lectura

y se me fue el día.


Leyéndome, logré olvidarme

del mundo y sus excesos.


Hacía bastante que no me

dedicaba un tiempo a leerme

detenidamente.


Es que hay mucho por leer,

como para distraerse en uno

y detenerse en lo que ya conoce.


Es cierto que en la relectura

pueden aparecer errores, omisiones

o algo que merezca correfirse.


Pero ¿para qué? ¿Quién va a volver

a leer lo que ya leyó de lo que escribo

sino yo?


Bueno, al menos estoy yo: alguien

tenía que hacerlo, al menos puedo

contar conmigo.


El problema es que al distraerse

se acumulan lecturas pendientes,

mientras el mundo no deja de emitir,

en suma: el mundo y sus excesos.


No es gran cosa lo que escribo, mi

ritmo me aburre un poco, y conozco

todos los recursos retóricos que suelo

repetir:


Sí, reconozco que es una escritura

algo excesiva, en ese sentido, pero

hay excesos naturales, que no podemos

evitar.


Luego, me distrajo y me hizo olvidar

del mundo y sus excesos; eso no está

mal: Alguien lo tenía que hacer.


 
Licencia Creative Commons
http//ahoraqueestasausente.blogspot.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.