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martes, 14 de abril de 2015

Canto sincero

(Estanislao Del Signo)



Aquí me pongo a desear,

cantó el poeta sincero   -sin deseo

no hay obra que perdure ni canto

que prospere:  sin deseo, no habría

obras nuevas ni demoliciones, sin

deseo no hay sujeto poético y hay

nula posibilidad de cantar, contar ó

sublimar:   Sin deseo no hay poeta

sincero.


(Sin cero no hay sistema binario:

La literatura forma parte de los sistemas
 
binarios:    poesía  y  prosa.

La acción poética se inscribe en el sistema

binario:   hay poemas buenos  y  malos,

poetas mayores  y  menores, poesía pura e

impura, lírica  y  épica,  culta  y  popular..,

hay poemas memorables  y  olvidables,

poetas reconocidos  y  desconocidos)


Aquí me pongo a exponer,

cantó el poeta sincero (un sincero
 
se expone sin miramientos

-expone sus proezas y sus miserias,

sus virtudes y defectos, convicciones

y vacilaciones-  ante propios y ajenos)


Gracias al sistema binario, podemos

distinguir:  lo propio de lo ajeno   -gozamos

de la propiedad-  e  identificar al  enemigo,

tanto externo como interno  -nadie sabe

en qué rincón-   y podemos tomar partido

en todo,  desarrollando el pensamiento propio

-gozamos de la propiedad-   que siempre se

diferenciará del ajeno:   el pensamiento propio

nos hace únicos e irrepetibles, gracias al

sistema binario, vale repetir.


Aquí me pongo a entablar,

Aquí me pongo a aceptar,

-cantó el poeta sincero:   para entablar hay que

aceptar las condiciones del sistema:    el deseo

tiene su propio lenguaje, pero todo lenguaje

procede de la práctica y se funda en la práctica

de la aceptación-


Aquí me pongo a aspirar,

cantó el poeta sincero   -todo poema parte de

una aspiración: hay aspiraciones altas y bajas,

como las pasiones, aspiraciones comunes y

extraordinarias, propias e impropias, pero

todos los poetas contienen aspiraciones,

incluso los malos poetas tienen aspiraciones.

Algunos suelen tener aspiraciones desmedidas:

todo cabe en el ámbito poético. Hay poetas

y aspirantes-


Aquí me pongo a emitir,

-cantó el poeta sincero-

sin omitir:  para ser sincero hay que decirlo

todo, lo previsible como lo inesperado; lo

aceptable como lo inaceptable, lo deseable

y lo indeseable   (el sujeto poético contiene

elementos indeseables, como todo sujeto)


Aquí me pongo:



domingo, 29 de marzo de 2015

Realidad y conciencia

(Senecio Losermann)



La emisión de realidad

no puede detenerse.


Condenados a emitir -una

vez emitidos- nada interrumpirá

la cadena de  emisiones.


Conocemos la necesidad

de entablar:  un pensamiento

sucede a otro en el continuo fluir

de la conciencia (unos 60.000

pensamientos por día -las cifras

nocturnas son obscuras-  la mayoría

irrelevantes)


La conciencia nos incorpora al

mundo real donde todo es

verificable (a diferencia del

mundo sensible)


Somos parte de otra conciencia:

la colectiva, una supraconciencia

que nos limita y nos excede.


Todas nuestras emisiones

están contaminadas por necesidad.

Hay necesidad consciente e 

inconsciente; aspiramos a la expansión

de la conciencia -somos producto de

una historia expansiva. Podemos aceptar

y compartir, ó discrepar y disentir, según

el juicio propio de cada conciencia.


Pero la conciencia se crea desde afuera:

Sólo nos define aquello que nos diferencia

(y las diferencias son siempre sospechosas;

los diferentes nunca están libres de sospecha)


jueves, 12 de marzo de 2015

Animales dudosos

(Tomás Lovano)

                 

Los animales nos hacen más humanos,

dicen.  Yo dudaría    -dudar acaso sea

lo más humano que se pueda hacer-



No tengo dudas:  no siento necesidad

de hacerme más humano.



Como animal, no estoy dispuesto 

a prestar ningún servicio a otros

animales de condición dudosa.



Como humano, no aspiro a más;

procuro sostener con humildad la

contradicción interna y natural

que me sustenta.



Los humanos no solemos ser humildes

ni reconocernos animales -calificar de

animal a un humano es humillarlo-

aunque ostentamos un metabolismo

altamente desarrollado:  metabolizamos

casi todo y nos pretendemos omnívoros.


Es más lo que nos separa que lo que nos

une al reino animal, hubimos decidido.

Pero ¿es un reino? ¿somos reyes?

¿deberíamos abdicar?


Para algunos, el elemento humano por

antonomasia es la conciencia: podemos

discrepar, podemos discernir, podemos

dividir y clasificar: 

hay animales y animales, algunos más

cercanos, casi prójimos.



Yo dudaría: Más que la conciencia, creo

que lo distintivo de la especie, lo más

humano que poseemos es la contradicción:



somos animales que renegamos de serlo,

somos algo que no queremos ser; nos

pretendemos superiores y sentimos exceder

la mera condición animal, pero nos complace

relacionarnos con ciertos animales, convivir

con ellos, “humanizarlos” para adaptarlos

a nuestras necesidades humanas  -la adaptación

es humana-  y confirmar,  y confirmarnos:

los animales nos hacen más humanos.



lunes, 23 de febrero de 2015

Para pensar antes de decidir reir

(Dudamel Rambler)



No es la división del trabajo, ni la

capacidad de fabricar objetos y crear

necesidades (cada objeto que se crea

aumenta las necesidades), ni de criar

y domesticar animales y cultivar la

tierra.


Ni siquiera el lenguaje articulado ó el

comercio de la palabra, ó el uso de la

violencia a gran escala ó el pudor, que

hace que cubramos los cuerpos, ni el

desarrollo de la práctica deportiva.


No: lo que nos distingue de otras especies

animales, antes que todo, lo que nos hace

diferentes, la verdadera creación

humana   -junto a la contradicción-  es

la risa.


No sabemos desde cuando nos acompaña,

pero suele asociarse al surgimiento de la

conciencia, que es decir lenguaje.


La forma de reir es algo particular, que se

relaciona directamente con la personalidad

de cada individuo: Hay risas estridentes,

apagadas, silenciosas, temerosas... Hay

carcajadas, risotadas, risas reprimidas,

solapadas, embozadas, desembozadas,

fatigosas, contenidas, contagiosas,

desdentadas y estereotipadas.


Se puede especular que la risa es un rasgo

evolutivo que los demás animales aún no

alcanzaron, o bien: que en este mundo

cada vez más sometido a los caprichos y

arbitrariedades humanos no hallan motivos

para reir.


Nosotros reimos y lloramos, y hasta podemos

hacerlo sin motivo e incluso sin voluntad   (a

veces lloro sin querer, confesaba Darío en su

poema a la juventud)


No sabemos bien por qué reímos,  pero somos

capaces de reir tanto de la desgracia ajena como

de la propia ignorancia.


Sabemos que la risa es saludable  (uno de los pocos

hábitos saludables que solemos cultivar)  porque

relaja y oxigena, pero si se exceden ciertos límites,

se convierte en algo peligroso:   el exceso de oxígeno

puede ser letal, y la risa sin motivo aceptable  (aquello

que no es socialmente compartido)  es percibida

como un signo patológico:   Sólo los locos pueden

reir solos, sin limitación y en cualquier circunstancia.


La risa es un hecho social  (aunque el sentido del humor

es algo personal: se tiene o no se tiene)

Es natural compartir situaciones que provocan risa, y

permitirse reir en tanto haya alguien con quien compartir


(Algunos asemejan la función de la risa al orgasmo: se

liberan tensiones, se producen endorfinas, el cuerpo se

relaja. Sin embargo, la práctica solitaria no goza de la

aprobación social en ninguno de los dos casos)


Sólo quien esté seguro de su soledad

puede sentirse libre de reir

con confianza,  reir en libertad.



jueves, 19 de febrero de 2015

La respuesta evasiva

(Onésimo Evans)



Hay gente que no sabe lo que hace:

al preguntársele vacilan, otros

mienten, inventan ó cambian

de tema.


Cambiemos de tema:

Hay gente que no sabe lo que hace;

vacilan ante la pregunta formulada

ó recurren a respuestas evasivas.


Nadie afirma que vacila

ó que no hace:

se prefiere una respuesta vacilante.


Yo vacilaría:  la respuesta evasiva,

como la pregunta evasiva, constituyen

una figura retórica, un recurso poético,

un artilugio inocuo, a diferencia de la

pregunta invasiva.


Hay preguntas cuyo derecho a ser

formuladas es dudoso:

¿Ud. a qué se dedica?

-Desarrollo diversas actividades que

no son de su incumbencia.



He aquí una respuesta sensata, que como

todas las respuestas sensatas puede

resultar excesiva u ofensiva: la sensatez,

como la sinceridad excesivas no se agradecen

ni se toleran.


Nadie tiene por qué responder este tipo

de preguntas: Hay gente que no sabe lo

que hace.


Una respuesta evasiva: Hice muchas cosas,

ahora estoy evaluando diversas propuestas...

(Es bueno llevar las cosas hacia el futuro;

nadie pedirá precisiones: el futuro es siempre

incierto)


Otra: Hice tantas cosas..., sin duda es más lo

que hice que lo que no hice.

(Una respuesta que si bien remite al pasado,

es para pensar, algo que a nadie le interesa

por lo cual la conversación girará pronto hacia

otro tema)


Cambiemos de tema:

¿Ud. qué hace?



sábado, 31 de enero de 2015

El goce

(Robert O. Jara)



Los poetas, gozamos

de una vida útil acotada

-dijo un poeta popular-


Hay términos que pueden

negociarse, pero el goce

no se negocia ni vence


(no figura la fecha de

vencimiento en la base

del envase)


Conocemos los límites del placer

a diferencia del goce, que no

conoce límites -su esencia es

ese desconocimiento-


Hay conciencia del goce,

pero el goce es anterior a la

conciencia: se gozaba ya antes

de haber adquirido conciencia

(e incluso de conocer la noción

del goce y los distintos usos y

propiedades del verbo gozar)


Se gozaba antes de gozar

de ninguna propiedad: se gozaba

aún cuando el goce no podía ser

dicho, y aún cuando no se había

desarrollado todavía la capacidad

de desarrollar adicciones.


Hay quienes gozan de una vida activa

y quienes gozan de la falta de acción,

de la contemplación y del reposo:


Se goza por acción u omisión,

se goza en relación a una pasión

ó a un objeto de deseo (pero el

deseo, como la necesidad, se extingue

con la satisfacción)


Hay quien goza y quien no goza,

quien goza produciendo otros goces

y quien obtiene su goce viendo gozar

a otros  (aún cuando esos otros estén

representando un goce que no gozan)


Hay quien sólo conoce el goce solitario:

“Sólo gozo solo” se repite a sí mismo

y hace de esa condición un hábito


(Nada hay más fuerte que el hábito,

aseguraba Ovidio)


Hay quienes gozan adquiriendo

y quienes gozan produciendo:

Hay quienes gozan dividiendo


(El goce no se adquiere, se produce

y obtiene por distintos medios, pero

el fin no siempre justifica los medios)


El goce es un fin en sí mismo, afirman

quienes creen en la justificación.


Pero hay goces y goces


(podemos dividir)

Hay un goce socialmente aceptado

y hay otros goces de naturaleza

dudosa   (todo lo que no es socialmente

aceptado puede considerarse de naturaleza

dudosa)






domingo, 18 de enero de 2015

Aspiraciones en acción

(Ricardo Mansoler)



No soy lo que hago

-creo-,  ni soy lo que creo,

ni lo que descarto,  percibo,

¿soy lo que percibo?

¿percibo lo que soy?


Yo percibo una forma:

-toda percepción es parcial-

La parcialidad nos aleja de la

justicia, tanto como del pensamiento

objetivo.


Los juicios parciales

son siempre subjetivos e injustos:

Ser subjetivo es ser injusto:

Ser subjetivo es injusto.


Un sujeto no puede ser justo,

pero puede aspirar

y pensar en la justicia -”todo lo

pensable es también posible” -


La justicia sólo existe como aspiración:

una noción que se desarrolla entre los 

límites naturales del pensamiento

del sujeto sano -injusto- y le permite

aspirar.


Toda aspiración es parcial:

Las aspiraciones ocupan una parte

de la conciencia del sujeto

y están siempre limitadas por ella.



Hay aspiraciones encontradas

y aspiraciones compartidas,

hay quien no encuentra qué aspirar

y quienes no pueden compartir la

falta de aspiraciones: hay quienes

aspiran a no compartir nada.



Aspiraciones justas e injustas

pueden convivir en el sujeto,

pueden concurrir en el poema:


la materia poética abarca

la totalidad de la materia.



Hay bolsones de justicia,

nichos de felicidad,

focos de armonía,

centros de salud.


Yo percibo una forma:

Toda percepción es parcial


(la parcialidad nos aleja de la

justicia pero promueve el sentido

de unidad, la unidad del sentido) 






 
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