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miércoles, 1 de febrero de 2023

El arte de sublimar

 

(Onésimo Evans)

 

El arte de la sublimación

tiene un futuro incalculable

e impredecible:


Casi como el nuestro, se puede

especular.


Todas las grandes obras que hoy

disfrutamos y ostentamos con orgullo

(ninguna otra especie hizo algo parecido)

son fruto de mentes prodigiosas, almas

que han sabido sublimar toda esa energía

que transportan nuestros genes superiores,

desviándola de su cauce natural: la violencia.


El arte, la capacidad de sublimar, puede

transformarlo todo, tornando aquella energía

negativa en positiva y alumbrando objetos

novedosos (que no existirían en forma natural)

elevándonos a una categoría superior, sobre

todos los mortales y cambiando el mundo.



II

Toda nuestra Historia, podría afirmarse, es

tributaria de esta aventura: La verdadera

aventura del hombre.


Podemos especular que nuestra historia

es la Historia de la Sublimación:


Sin ella, no habría arte ni cultura,

y aún estaríamos disputando nuestro

territorio con los animales.


El Arte tiene su propio lenguaje,

que no es para todos. ¿Pero acaso

hay algo que lo sea?


La función sublimatoria, está vinculada

al lenguaje, pero es posible que sea anterior

e incluso, que haya sido lo que impulsó su

conquista.



III

Es probable que nuestra condición superior

hubiera comenzado a manifestarse antes:

cuando logramos derrotar a los animales de

gran porte e imponer nuestra autoridad ante

los grandes saurios, esas criaturas tremendas…


-Perdón, pero los dinosaurios se extinguieron

bastante antes de que aparecieran los primeros

Homo Sapiens, y sus ancestros antropoides,

tengo entendido…


-Puede ser, pero es un detalle irrelevante: La

Historia la escriben los que ganan, y si hay

algo fuera de discusión, es el éxito.  Lo demás

es pura especulación ideológica, una forma de

sublimar.



martes, 31 de enero de 2023

El Centauro y la crisis de identidad

 

(Carlos Inquilino)

 

Una crisis galopante afectaba

al Centauro, atravesándolo cual flecha

de doble sentido.


Si bien la desmesura le era natural,

no atinaba a conjurar la ambigüedad

del mundo sensible, ni la de sus propios

deseos: ¿eran los apropiados?


Un Centauro que se precie

es puro deseo incontenible y desbocado.


Pero el que tiene boca, tiene necesidades

y el orden de la necesidad puede ser tan

arbitrario como injusto.


Las necesidades encontradas

son un problema que no resuelve

en una respuesta única y taxativa.


El Centauro persigue la justicia

por naturaleza; no puede ir en contra

de ella ni puede hacer otra cosa:


Pero la naturaleza no suele ser justa:

(él sabe de paradojas más que cualquier

mortal) Los perseguidores de la justicia

siempre fueron perseguidos.



II

Más la sed no acaba, ni el hambre,

ni el deseo:


Vacila entre el pienso y la carne,

entre el agua y el vino,

entre yegua y hembra humana…


(Su sexo está en la parte inferior,

su mitad equina: alguna humana

podría apreciar su volumen generoso

y hasta adorarlo… Pero las mayorías

suelen rechazar la desmesura)


Una yegua es más segura, pensó.

Pero no siempre es mejor lo más

seguro, y no hay amor sin aventura.



III

El problema de la condición binaria

es que puede autopercibirse tanto de

un modo como de otro, pero siempre

hay algo que falta:


La justicia nunca es completa, no se

puede gozar en plenitud con un cuerpo

dividido.


Sin esperar a solventar la duda, aprovechó

la crisis y partió como una flecha doble sentido,

asido a su doble vara de mimbre y ectoplasma

con su miembro sin membrete dispuesto a todo:


¡A galopar! ¡A galopar!


Hasta enredarnos en la espuma auténtica

y autóctona.


Hay que librar esta batalla

aunque sea la última.


lunes, 30 de enero de 2023

Ciencias ocultas

 

(Tomás Mercante)

 

No sabía qué hacer

con mi producto bruto interno:


Si ponerlo a trabajar a futuro

con los valores de plaza


o desarrollarlo más para agregarle

valor e incrementar las utilidades

optimizando el rendimiento.


Había un problema:

Si agregaba valor, tendría que afrontar

el impuesto al valor agregado, lo que

reduciría mis márgenes.


Consulté a mi asesor financiero:


-No seas bruto, el IVA se descuenta, se

transfiere a la cadena de valor y nadie

lo paga hasta que llega al consumidor final:


ese que no agregó nada, justo ése, es el que

tiene que pagarlo.


Es un impuesto perfecto, una obra de arte.

La economía no sólo es una ciencia

y la madre de todas, es mucho más que

eso y tiene su parte creativa: Es Arte.


-Pero no es un poco injusto que el consumidor

final tenga que pagar por todo lo que ganaron

los agregadores?


-No, al contrario, es el precio que se paga por

ser el último en la cadena. Es un impuesto

pedagógico:


Nunca es bueno ser el último, salvo en

la fila de los condenados.


domingo, 29 de enero de 2023

El movimiento inercial

 

(Horacio Ruminal)

 

Algunos días parecen repetirse:

Hoy parece ayer, incluso.


Los días no se repiten,

no son nunca iguales ni intercambiables

aunque puedan parecer simétricos

e idénticos, o viceversa.


El intercambio, es sólo cuestión

de tiempo: no existe uno sin el otro.


Esta afirmación puede ser cuestionable

o discutible y hasta refutable:


Para cualquiera de estas acciones

hace falta tiempo.


El intercambio se produce todo el tiempo,

aún cuando no se perciba.


Para pensar ésto, o cualquier otra cosa,

es preciso invertir: Se invierte tiempo

que podría destinarse a otras actividades,

tal vez más útiles que cuestionar o discutir.


Determinar lo útil, la cantidad de utilidad

de cada acción posible, es un ejercicio común

y mecánico que se automatiza como algo

natural.


Si no fuera así, demandaría un tiempo

que se restaría a otras opciones que la

necesidad impone.


El tiempo es condición del movimiento,

como el espacio. Pero el movimiento

del tiempo no es circular, aunque las agujas

del reloj parezcan desmentirlo.


Mientras circulamos, consumimos tiempo

tanto como si no lo hacemos. Sabemos que

nada dejará de circular si nos detenemos:


Salir de este circuito no tiene ningún sentido;

siempre habrá que volver, es como un

círculo vicioso.


El movimiento inercial ahorra muchos

contratiempos y nos brinda la oportunidad

de aprovechar mejor el tiempo, que es lo

más valioso que tenemos disfrutando con

continuidad nuestra vida útil

y asumiendo su valor inmanente

y descartable.


Un día, solo es igual a sí mismo:

No habrá otro igual, aunque hagamos

exactamente lo mismo.


Lo único que se repite

es el movimiento inercial:


Adoptarlo es muy sencillo

y es el más seguro para esperar

el día, la hora, o lo que haya que

esperar.


viernes, 27 de enero de 2023

Detrás del vidrio

 

(Abel A. Borda)

 

Un conato de sombras insurgentes

rozan airosas el filo de la ley


Un desafío para cualquiera de las partes


Era para pensarlo, pero otras leyes

ya desfilaban rozagantes

ante la mirada absorta del abrojo


mientras el lector orgánico, sumido

en la absorción que demanda la lectura

permanece ajeno al paso de la presente

fractura


(En caso de emergencia, romper todos

los vidrios del poema)


jueves, 26 de enero de 2023

No nos habíamos amado tanto...

 

(Aquino Lamas)

 

Había naufragado en todos

mis proyectos, las aspiraciones antiguas

se reducían ahora a una mínima expresión.


Eso no me alteraba, no me sentía

fracasado ni vencido.

La soledad tiene un costo, pero también

su costado interesante:


Nos torna más profundos, reflexivos,

y acaso más sabios:  Un náufrago 

no tiene nada que perder.


Me sabía capaz de todo; siempre lo supe,

aunque nadie compartiera ese conocimiento:


Una verdad, no necesita ser compartida

para ser tal.


Tomé un sertal, para aliviar la digestión

de todo lo que hay que metabolizar

en este mundo arbitrario y decadente,

y conciliar el sueño de los justos.


No sé si fue justo en ese momento,

es poco lo que recuerdo:


Volvió una noche, no la esperaba.


-No sé para qué volviste, yo ya me iba

a acostar.


-Andaba cerca y me acordé que me había

dejado un libro que quería volver

a leer: El arte de amar.


-Ahí debe estar, buscalo. Yo lo leí hace

décadas, varias veces lo leí:

No sirve para nada, el arte no se

enseña, y el amor menos.




El amor, la única esperanza

 

(Helena Mora) 


Cuando el amor nos guía

no hay nada que temer

ni necesidad de buscar otras

verdades.


Es difícil amar todo siempre,

pero quien sepa distinguir,

discriminar lo verdadero, suele

cosechar sus frutos y saborear

el valor de su trabajo.


Entiende, al fin, que el amor

es un trabajo: el único esencial

y bien trabajado rinde frutos.


Es mejor reconocerse amable,

aún cuando no nos reconozcan.


(Ésto pensaba el poeta G. B.

mientras hisopaba un cadáver prójimo

que yacía entre otros residuos patológicos)

 
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