(Hildebrando Sábilo)
Acá hay gato encerrado,
sospechó el gato ambulante
al pasar frente a una casa
(Los gatos tienen sentidos
mucho más desarrollados que
sus dueños, aunque no tengan
dueño)
La sospecha se confirmó
al vislumbrar la imagen de un
semejante detrás del vidrio.
No le dijo nada, bastó un saludo
silencioso con la mirada,
ese lenguaje de los gatos que dice
lo que no pueden las palabras.
Algún día dominaremos el mundo
y los liberaremos a todos, pensó
el gato en situación de calle.
A ellos, los que se creen dueños,
no los encerraremos: no hace falta,
ya tienen lo suyo.
Hay cosas que nosotros no podemos
cambiar. Los gatos sólo podemos
cambiar el mundo.
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