(Enzo Brando)
Había bastante empatía
con el adversario, se notaba
en el respeto mutuo y recíproco.
Todos tratábamos de no entrarle
demasiado fuerte al otro, para
no lastimarnos:
Los cuerpos son nuestra herramienta
de trabajo.
Los partidos son así, se puede ganar
o perder, pero no es la muerte de nadie.
Hay cosas más importantes, también
se puede empatar:
El resultado es un accidente, y siempre
hay revancha, eso es lo bueno de este
deporte, a diferencia de otros que no
conozco.
Lo importante es la sana competencia,
más allá de las pasiones que despierta.
Somos conscientes de la pasión popular
que representamos, y es un compromiso.
Pero más allá de los colores que a uno
lo toque defender, estamos todos en el
mismo barco, todos vivimos de lo mismo
y tiene que primar el cmpañerismo, aunque
algunos cobren primas más altas que otros.
Si no nos cuidamos entre nosotros ¿Quién
nos va a cuidar? Somos compañeros, no
todos tenemos la misma fortuna, es como
todo. Hay que aceptarlo y tirar todos para
el mismo lado.
El espíritu deportivo no se pierde nunca.
El éxito, la gloria o el fracaso, son algo
provisorio y azaroso.
Cuando hay respeto por el otro, se genera
empatía y nadie hace tiempo intencionalmente,
no hay trampas, avivadas, ni golpes bajos.
Ser adversarios es algo ocasional, distinto
del enemigo.
Se dio un partido tranquilo, sin sobresaltos
ni excesos. Tal vez, nos respetamos demasiado
y no se pudo romper el cero. Creo que fue un
resultado justo y le queda bien al partido.
No creo que el exceso de empatía
definiera el empate.
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