(Prudencio Húsares)
Estaba en aptitud para evolucionar
otro poco, las condiciones estaban
dadas y eran inmejorables.
Sentía que estaba a un paso del salto
cualitativo. Pero no se concretó:
Acaso me había aquerenciado a ese
estado de transición que no podía
abandonar y sigue siendo éste.
Hay cosas que uno no maneja,
resistencias profundas que arma
el inconsciente y exceden toda
disposición de las propìas capacidades.
¿Y si daba un paso al vacío?
¿Cómo volver de ahí y seguir
siendo el mismo?
Sí, siempre me supe capaz de mucho
más, pero decidí no hacerme mala
sangre.
¿Tenía, realmente, necesidad de volver
a evolucionar? ¿O era algo importado
desde afuera?
¿Valía la pena correr el riesgo
y abandonar lo conocido?
Hay que aceptarse como uno es,
sin vueltas, y evitar la zozobra
que nos hace vacilar. La malasangre
se produce por exceso de pensamiento,
reflexioné y no lo pensé más.
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