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miércoles, 7 de septiembre de 2022

El luto de la luz

 

(Tomás Lovano)

 

Luce luto la luz,

no se aglutina como supo,

ni celebra la dispersión

de sus haces.


Una formación creciente

de cuerpos provistos

de cavidades provisorias,

se extiende hacia el poniente

dispuesta a sacrificar su alma

por un hueco de luz, un nicho.


Cualquier cociente que se cuadre

puede reflejar y remitir utilidad

residual en lo que dura esta ecuación

obscura.


Nadie espera ecuanimidad de la luz,

ni de los cuerpos semovientes. La

vida útil de un ser de luz, está acotada

y determinada por su propia combustión

interna. Cualquier aprendiz lo sabe:


nada brilla por sí mismo sin combustión,

es decir consumo.


El consumo hace posible la noción

de tiempo, necesaria para alimentar

nuestro consumo.


Hace bastante tiempo que vivimos

de una luz pretérita y remota, de cuyo

presente poco sabemos. Ella es veloz,

pero el viaje es largo: No se vislumbra

ningún motivo para alterar nuestros

niveles de consumo.


Aceptamos la intermitencia como algo

natural, a la luz de los hechos conocidos

y la historia de luces y sombras

que conocemos gracias a los seres

de luz.


Parte de racionamiento

 

(Onésimo Evans)

 

Son las once:

ceno.


No sé qué cenar,

cenaré lo que hay.


Son las once

en el antropoceno,


como en primera persona:

me cocino.


En el antropoceno

unos cenamos a las once,

muchos antes o después

y otros no cenan:


Cada cual con sus hábitos,

cada familia es un mundo.


Todos somos parte de alguna

familia, acá y en las antípodas.


Alcanza con reconocerse,

respetar los hábitos recíprocos

y ver qué hay para cenar

en la primera persona.


Son las once,

no te olvides de cenar.


lunes, 5 de septiembre de 2022

Versiones sobre el agua

 

(Tomás Lovano)

 

Las hendiduras del agua

horadan al nadador no iniciado

que no las reconoce.


Andariveles cóncavos

mejoran la trazabilidad del azar

y coadyuvan al pasaje de términos

entre dos fluídos, solidarizando en

cuerpos funcionales, provistos de

cavidades concomintantes.


Un cuerpo con oquedades suficientes

se desliza sin contratiempos en el

cuerpo líquido y es menos propenso

a distraerse en el paisaje y deshacerse

en precauciones vanas para velar el

alma.


Se percibe nativo, en relación soluble

a voluntades saludables que se hunden.

Se ofrece desasido al movimiento

y al reposo del líquido que lo contiene,

sin pensar en el aire, ni sopesar

la gravedad de su propio pensamiento

sumergido, incorporado a la función

líquida y autóctona.


Se nada en la insolvencia, no se piensa

si el agua es penetrable o lo inverso.


El agua sigue su curso

bajo todas las versiones.

Puede volver a vertirse

y pasar inadvertida por otro

nadador distinto de cero.


Pero no necesita invertir

para mantenerse a flote,

ni invertirse, reinventarse

o reconvertirse.


¿Hasta dónde, cuando se podrá nadar?

¿Hasta cuando aceptará su condición

subalterna de recurso?


¿Podrá sobrevivir el agua

al colapso de todos los recursos?


Confiamos en la industria del conocimiento:

Toda necesidad tiene una respuesta tecnológica

y llegado el caso, produciremos nuestras

propias aguas artificiales de diseño inteligente.

 

No hiendas el agua con la boca

¿Quién dijo que los cadáveres no flotan?


Los riesgos de la autosuperación descontrolada

 

(Aquino Lamas)

 

Desde estas ínfulas genuinas,

endógamas y autóctonas, me dí

a medirme en todos los sentidos

para verificar el crecimiento

exponencial de mi masa espiritual.


Contaba con la concupiscencia de

los más conspicuos, para avanzar

sin merma entre los contratiempos

naturales de los dígitos.


Medí mi vanidad sin escrúpulos

y vi que era buena: expresaba

valores aceptables. Lo que aceptas

te transforma, me arengué recordando

las palabras del filósofo.


Verifiqué mi naturaleza superior en

los fehacientes guarismos obtenidos

y renové mi fe en los números conversos

y en los primos:


Los números no mienten, no tienen esta

capacidad. Me dí mi palabra pero olvidé

mi clave en la armadura antigua, por la

edad vencida.


No me detuve: La Naturaleza superior

es también capaz de superarse a sí misma,

toda medida es relativa, pensé

sin detenerme mientras iba superando mis

expectativas.


Podría ir mas lejos,

acepté,

pero ¿para qué?


Un incompetente se detiene ante

cualquier obstáculo. No era el caso:

Yo estaba en las antípodas, sólo que

a cierta altura de la evolución alcanzada

no tiene sentido seguir elevándose:


No hay competencia posible.


Podría ir más lejos,

acepté,

pero ¿para qué?


domingo, 4 de septiembre de 2022

El viejo Bizcocho

 

(Pascual Rambler)


Me llevó consigo un viejo

que pronto mostró la hilacha:

(no era una hilacha cualquiera)


-Si te digo que no, te miento.

Si te digo que no te miento,

te miento.


Siempre miente…


-Es verdad.


No mienta, no se puede mentir siempre:

la mentira tiene patas cortas.


-Yo también. Sí, se puede.


Siguiendo su lógica, debo interpretar

lo contrario.


-La lógica no es mía, y la frase no me

pertenece.


Ahí dijo al menos una verdad.


-Toda mentira contiene algo verdadero.

Nada nos pertenece tanto como nuestras

mentiras.



sábado, 3 de septiembre de 2022

Monigotes

 

(Abel A. Borda)

 

Un ataque de risa puede provocar

la muerte: No te rías.


Se debe controlar este impulso

humano dentro de los parámetros

razonables.


Siempre hay razones para reír,

sólo los locos ríen sin motivo,

aunque tengan otros motivos

que no conocemos.


Algunos podemos reírnos

de nuestra ignorancia, una risa

saludable, mientras sea controlada.


El monigote no se ríe,

no sabe lo que representa

ni conoce los motivos que sostienen

la risa y el sacrificio. No emite signos

de culpa o resistencia a la autoridad.


Yo no me río ni me espanto

ante la presencia de otro monigote.


No sé cuanto de humano hay en

la risa: Puede que otros animales

tengan otras formas de reírse.


Los humanos necesitan que su risa

sea compartida, de lo contrario la

controlan para no ser sospechados

de locura.


Yo no me río ni me espanto,

hasta ahora no encontré motivo.


Casi todo lo humano

es ajeno a un monigote.


jueves, 1 de septiembre de 2022

Sistema analógico (versión alternativa b)

 

(Carlos Inquilino)

 

No hay dos lentejas iguales,

todo es según la lente que

nos mire.


¿Qué mirás?


Hay lentejas, lentejones, lentejuelas

y está la lenteja canadiense, que en

Canadá es más popular que cualquiera

de nosotras.


Toda lenteja se autopercibe única.

Tenemos nuestras diferencias, como

cualquier sujeto: de tamaño, género,

colores y sabores y otros atributos

que ni pienso revelar.


Los brotes de lenteja africana

son afrodisíacos, pero nadie lo sabe;

En Africa mantienen el secreto

para evitar el aumento de la reproducción

de consumidores de lentejas.


No hay dos lentejas iguales, aunque

podamos parecer idénticas.


No habemos habas, garbanzos ni

lentejas iguales: Estamos hechas

de diferencias, como cualquier sujeto,

prójimo o semejante.


Toda semejanza es engañosa

entre sujetos y guisantes.


 
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