(Carlos Inquilino)
Prometen terminar con los impuestos
injustos, con los subsidios improductivos
y las regulaciones al capital.
Es necesario minimizar los gastos del
estado, modernizar la legislación laboral
para reducir el costo social y eliminar las
trabas para el desarrollo.
El estado debe mantenerse al margen de
la relación entre el Capital y el trabajo.
Su intervención quedará reducida al uso
de la fuerza, cuando sea necesario, para
disciplinar a los inadaptados y restablecer
el orden.
Los mercados saben regularse a sí mismos.
El estado debe ocuparse de hacer cumplir
las decisiones de la Justicia y sofocar los
intentos de alterar el orden, lo que amerita
un incremento en el presupuesto de seguridad:
El único aumento justificado.
Todas las políticas regulatorias fracasaron:
Regular significa un obstáculo para el libre
desarrollo de las fuerzas productivas.
El verbo regular es parte del pasado, y está
llamado a desaparecer de nuestro vocabulario:
No hay nada que merezca ser regulado, ni
subsidiado.
También prometen acabar con las carreras
improductivas, que representan un gasto
inútil.
Por último, se pondrá fin a las carreras de
regularidad y al pensamiento crítico.
Se estima que en el futuro, todos los verbos
serán irregulares, como éste.
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