(Periferio Gómara)
No goznes
con el chirriar del lúbrico.
No te dejes amedrentar
por quienes medran
con el alarido del occiso,
o el sueño del deseoso.
ora ocioso ante oraciones negociables
como la siguiente:
¿Cómo seguir? Se preguntaba el alma
desengrampada pero atónita, cursando
otra erección inoportuna.
¿Habría una oportunidad en el pasado?
Un alma no sabe averiguar, ni sabe
lo que un ave. Sabe ser grave
el alma cuando medra.
A quien medra con goznes ajenos,
es inútil incorporarle un lubricante
artificial o aplicarle un convertidor:
el óxido no atenuará los signos emitidos
en avanzado estado, ni el occiso volverá
a su quicio más converso.
¿Qué más se puede pretender?
El alma errante zozobrará sin término
en un limbo indecoroso para su condición
presente, hasta dar con un cuerpo idéntico
a sí mismo y proporcional al árido alarido
de sus ácidos.
Es más:
No hay comentarios:
Publicar un comentario