(Olvido De la Fuente)
-¡Oh, Señor de los Caminos!
¡Bienaventurado seas! Agradezco
la fortuna que bendice mis ojos por
estar ante Ti. Sólo una cosa quisiera
preguntaros.
-¿Qué te inquieta, caminante?
-Siempre he sido un penitente, alguien
cuya alma surca este mundo en busca
de redención. Siento que ha llegado el
momento de estar ante el Único a quien
puedo formular mi pregunta: Señor,
¿Es éste el camino verdadero?
-No, pero al menos es el único.
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