(Aparicio Custom)
Todos los cuerpos dejan
una huella, acaso imperceptible.
Aún cuando no se lo propongan.
No están solas, las huellas: todas
podrían reconocerse únicas,
pero no se comunican.
Al cabo de un tiempo se desvanecen
y todas abonan la tierra del olvido.
La profundidad alcanzada no es algo
relevante: la huella se inscribe en esa
zona neutra del paisaje de términos
propio de la condición efímera.
No es relevante dejar huellas, sólo
que es inevitable. Por lo tanto, es
ocioso intentar un control sobre la
huella a dejar.
Todos los cuerpos dejan algo, una
suerte de huella, acaso imperfectible:
Las huellas no compiten, ni entablan
relación; están a disposición para el
olvido.
La huella de carbono que deja el cuerpo
de un poema, es insignificante: tiende
a cero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario