(Abel A. Borda)
-Dr., hay quienes critican la falta de
argumento en mis poemas.
-¿Usted qué cree?
-Creo que los poemas no necesitan argumento,
aunque no lo excluyen: Puede ser un recurso
cuando se carece de otros. Yo no juzgo los
poemas de otros…
-¿Le molesta que lo juzguen?
-No, al contrario, es una buena señal. Nadie
juzga lo que no le interesa. Aún cuando no sea
un juicio justo, es preferible a la indiferencia.
-Pero no es indiferente a los juicios ajenos…
-No se puede ser indiferente, este mundo no es
para los indiferentes. Pero los respeto, ellos
tienen sus argumentos.
-¿Son necesarios para emitir juicio?
-Sí, pero no más que eso. El poema, como la
vida, no necesita argumento.
-Siguiendo ese pensamiento, se podría decir
que la vida es pura improvisación…
-Mayormente, aunque lo de pura me parece
un exceso.
-¿En qué sentido?
-No conozco nada puro. Tal vez la miel, pero
nunca es seguro, salvo que uno fuera su propio
apicultor. La improvisación pura exige un
grado de libertad que no tenemos.
-¿Se siente limitado a la hora de improvisar?
-No es algo personal, es algo propio de nuestra
condición social y a la vez, natural. A toda hora
estamos limitados, improvisamos dentro de ese
marco acotado.
-¿Podemos hablar de una poesía de la resignación?
-Sí, podemos hablar de cualquier cosa, para eso
está la función poética. Hay poemas que reniegan
de la poesía, tal como se la entiende en sentido
genérico, desde un punto de vista formal.
-¿Está improvisando ahora?
-Es algo natural para mi, siempre fui un
improvisado.
-¿Se reconoce?
-No tengo problema en reconocerme.
-Eso es importante para la creación. Algunos
entienden la escritura poética como una forma
de conocimiento.
-Conozco ese argumento; no lo contradigo: Un
poema es un monólogo que aspira a la repetición
y puede servir a uno y a otros como uno.
-¿Parte de un plan concreto para escribir?
-No, puedo partir de un plan abstracto, o ni eso.
-¿Se ciñe a alguna pauta, respeta alguna forma?
-No, lo dejo librado a la improvisación, que es
parte de la vida: El poema es un organismo vivo,
o al menos debe comportarse como si lo fuera.
-¿Debe imitarla?
-Reflejarla.
-¿Parodiarla?
-O parafrasearla.
-Un buen argumento para afirmar que la mayor
aspiración poética es la pura repetición.
-Las repeticiones nunca son puras, y siempre
revelan algo nuevo.
-¿Está improvisando?
-No, este argumento no me pertenece, sólo lo
reproduzco.
-Y podría servir de argumento a un poema…
-Ocasionalmente, pero sería un poema parasitario,
y ya hay más que suficientes. Mis poemas no
necesitan argumento, para eso está la vida,
aunque no suelen ser lo que uno desearía. Hay que apostar a la improvisación, como el poema.
-Eso suena poético, y a la vez triste.
-Todo buen poema es triste, aunque lo encubra con juegos y metáforas absurdas y se arriesgue al humor.
-Es un riesgo?
-Sí, el humor siempre lo es: puede llevar a cualquier parte, por eso suele ser cuestionado como recurso poético.
- Y usted se arriesga...
-Lo asumo, sin riesgo no hay aventura.
Es triste un poema sin riesgos, no hay aventura en su lectura. Yo no he leído casi nada, soy un improvisado, pero sé que la carne es triste, como el poema.
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