(Aquino Lamas)
Siguiendo conmigo,
creo que sigo siendo bueno
como seguidor.
Soy consecuente con mis objetos
de seguimiento consciente (los
otros no sé) y me podría reconocer
un seguidor calificado.
Pero prefiero no hacerlo y no perder
la humildad que siempre me acompañó:
Siempre estuve con los humildes.
Nunca hay que dejar de ser humilde,
aunque nadie nos siga.
El seguimiento es un estímulo, un
compromiso a mejorar y elevar la vara
para mantener el interés para que no dejen
de seguirnos los seguidores propios
y atraer a otros.
Entre mis seguidores, podría decirse
que soy el más confiable, el que nunca
falta: ese que siempre está, en las buenas
y en las malas.
Sigámonos. Es por acá.
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