(Rolando Doorland)
Procediendo de felices cautiverios
hunden raíces paralelas
al vértigo heredado
por declives sucesivos, vestigiales,
que refleja glosolalias anteriores
al goce de los cuerpos.
Como era de esperar
las dudas se amortizan entre sí
y el amor vence
cuando aferencias oportunas inmaculan
el paisaje de fluídos tributarios
que ubérrimos recogen aportes solidarios
entre los vertederos de los púlpitos.
Los cuerpos malversados o infructuosos
vuelven a las fuentes; hurgan osamentas
abandonadas por generaciones perdidas,
restos gnoseológicos de un deseo que se
hunde en el pasado -cuando nada era
pecado- para lamer vestigios
de médulas afines en avanzado estado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario