(Abel A. Borda)
Merma la mengua consagrada
entre las cláusulas oblongas
que rigen los destinos de los cuerpos
malversados como dados flacos
arrojados hacia Dios
por una mano anónima.
Hay una cantidad inverosímil
de manos anónimas o más
que velan el sueño discursivo
de los cuerpos trabajados por
el Ocio Divino.
Nos es trabajoso manipular
la anomia y la anonimia desde el
sentido disponible, dado y heredado
de la propia condición material.
No hay trabajo sin materia:
Sujetos a cláusulas oblongas
y límites obscuros que intentamos
descifrar, son pocas las certezas.
Sabemos: descendemos del trabajo
y provenimos del Ocio Creador,
Divino y superior.
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