(Dudamel Rambler)
El negocio de la salud
era el título original, pero tuve
que reformularlo y reconvertirlo:
No se puede, me advirtió el corrector
interno. Hay que ser más sutil, eso
es antipoético.
El poema es revelación, por medio de
ideas e imágenes que fluyen
y resuelven en un tono cadencioso
bajo una armonía real o aparente,
que invita a adentrarse en su juego
especular y desentenderse de las otras
realidades.
No puede lanzar verdades crudas, menos
aún empezar así.
El negocio del poema es sugerir, insinuar,
provocar, sin descalificar o denunciar, ni
tomar parte en el comercio de ideas
preexistentes. La disputa ideológica es
ajena a la función del poema, ésto es:
Un pronunciarse tenue, autónomo, con
algún destello pero sin desbordes ni
exabruptos. El poema no disputa por
una verdad, u otra:
Se mantiene al margen del conflicto,
sabe que su indiferencia, si es
verdadera y auténtica, es uno de sus
mayores valores.
El poema, ni siquiera es un objeto de
consumo ni aspira a mercancía: Lo
único que comparte con el mundo real
es el uso de la palabra, que es otro.
El negocio de la salud. Como el de la
educación o de la vivienda, existieron
casi siempre y gozan de buena salud.
En el poema no hay intercambio: Una
vez emitido puede ir a cualquier parte,
se desentiende de la propiedad intelectual
y cada lectura toma lo que cree que es
el poema (que es todas, o ninguna)
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