(Pascual Rambler)
Los barcos no se hunden
por el agua que los rodea,
se hunden por el agua
que entra en ellos.
No dejes que lo que ocurre
a tu alrededor, entre en tí
y te hunda.
No te hundas en el afán
de mostrarte abierto/a a todo:
Una cosa es estar disponible
y otra abrirse a penetraciones
dudosas.
No puedes elegir el agua
que te rodea, ni salir de ella,
pero sí ser cauto y precavido con
naves ajenas, cuyas tripulaciones
desconoces y podrían medrar con
tus movimientos al compartir tus
aguas no elegidas:
Podrían hundirte en el desasosiego
ante la menor distracción. No te
distraigas ni abras tus compuertas.
No confíes en el agua, ni en lo que
se mueve por encima o por debajo
de ella:
El agua es traicionera, puede llevar
a cualquier parte: Ni ella sabe
adónde va.
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