(Epilobio Asking)
Sé que ya casi no quedan
de los nuestros, dijo con una
mueca de sincera amargura.
Pero no puedo hacer nada,
no es mi culpa.
Éramos una estirpe en extinción,
en el mejor momento de nuestra
producción poética.
Ahora los tiempos han cambiado
para peor, y nosotros, los de entonces,
ya no somos los mismos: Tal vez
debería hablar en singular, pero es
posible que tampoco yo sea el mismo.
Olvidar poetas es más fácil que
olvidar un funcionario publico.
El público se renueva y la memoria
se desdibuja mientras tramitamos
la inhumación de nuestros propios
cuerpos discursivos.
Nunca perseguí la gloria, ni temí al
fracaso. Aunque me inclinaba más
al fracaso sustentable.
Durante un tiempo funcionó,
ya no. Esta es la realidad:
Hay que saber extinguirse con dignidad,
aunque ella también está en extinción.
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