(Rolando Doorlan)
Hay acusaciones cruzadas,
no se sabe quien lo hizo.
El incendio se desató justo
en la lectura del inciso.
No se conocen los móviles,
aunque se descarta que fue
intencional, y hay sobradas
sospechas de ambas partes.
Fuentes parcialmente confiables
aseguran que ese inciso era
una trampa, casi como una bomba
de tiempo;
Cualquier detalle en la lectura
de la letra chica, podía actuar
como detonante.
Algunos ponen la mira en la verba
inflamada del redactor oficial
y el tono desafiante de su oralidad.
Afortunadamente, no hubo víctimas
que lamentar, pero del inciso sólo
sobrevivieron cenizas.
Se espera que no queden impunes,
aunque sabemos que nadie espera
mucho de la justicia.
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