(Sandalio Murchison)
Lo peces pasan
y vuelven a pasar,
como la realidad
virtual o presencial.
Van y vienen
con sus virtudes y defectos
en volúmenes disímiles.
Con movimientos ascendentes
y descendentes, los peces
se deslizan, surcando el agua
que los contiene.
Todos los cuerpos animados
más allá de su peso y volumen
contienen una parte de agua.
La libertad de movimiento
hace que todo fluya como agua
en un sentido histórico.
Los peces siempre fueron peces,
le pese a quien le pese, desliza
un mamífero muy calificado,
con expresión de burla.
La libertad de expresión
y de opinión es una de las más
preciadas conquistas humanas:
No lo contradigo.
Nsé s hay peces neurodivergentes
bajo el agua, pero no les impide
nadar, a favor de la corriente,
o en contra.
El agua siempre fue agua,
podría argumentarse, incluso antes
de ser reconocida como recurso
natural, o fluido vital.
El agua es ajena a sustantivos y
adjetivos y a los movimientos
adaptativos de nuestro lenguaje,
que evoluciona y mantiene su fluidez.
La realidad es puro movimiento
acéfalo, al igual que el agua
y la historia natural.
Los peces pasan y vuelven a pasar.
Pasan de un estado a otro
y luego se diluyen,
tragados por el agua:
Sin oponer resistencia
ni dejar herencia.
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