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lunes, 24 de marzo de 2014

Estalló el verano

(Abel A. Borda)



El verano declina,
acá en el sur,
para humanos y coleópteros,
para himenópteros y anélidos,
para el efemérido y el pérlido,
podemos afirmar

En rigor, atravesamos el segmento
menos riguroso del verano

Podemos afirmar, deslizar
ó declinar acompañando el curso
natural de nuestra propia declinación,
como individuos y como especie

(Podemos ver el cielo veraniego
y podemos negar -no niego- esta
declinación en curso)

Hay especies que no tienen futuro,
otras tienen un futuro incierto.
Lo cierto: todo futuro puede declinarse
como el contenido de otra declinación
inexorable

El verano declina,
puede sostenerse,
acá en el sur,
para cetáceos y mamíferos,
para oruga y golondrina,
para bacilo y superhombre,
podemos afirmar,
para libres y esclavos, para
unidos y dominados (y para los
dominados por el deseo de unión
-aquellos que sólo desean unirse)

también:
para quienes toman decisiones
y para sus víctimas,
para sanos y enfermos
y para el personal subalterno
acá en el sur

Surcamos este tramo declinante
como la golondrina el cielo,
se puede afirmar, ó deslizar, ó
sostener: se puede aseverar:

una golondrina no asevera
-un poema tampoco: sólo existe,
como la declinación y la necesidad.

domingo, 23 de marzo de 2014

Vientos en fuga

(Tomás Mercante)



Vientos moderados,
vientos cambiantes e incluso
vacilantes rotando de un sector
a otro / Vientos que anuncian:
otros vientos soplarán, irán
disminuyendo a paso de viento,
declinarán hasta un punto
en que serán reemplazados y anulados

Vientos que circulan con moderación,
movimientos que vacilan entre sí
y ante el avance de los movimientos
populares / Vientos que son neutralizados
por otros vientos: se oponen entre sí,
vientos intensos, moderados, cambiantes
ó se unen para conspirar contra terceros
-terceros vientos siempre están demás-

Vientos que no pueden esperar
Vientos que llevan y traen
Vientos que llevan y traen
cantidades de aire de un lugar a otro:

Aire puro e impuro
Vientos que traen nuevos aires, mejores
ó peores -la renovación puede ser positiva
ó negativa, superadora ó deceptiva-
Vientos de distinto signo que pueden
alterar las condiciones de producción de
otras emisiones / Vientos que no tienen
otra misión: se llevan las palabras, los
adverbios y los verbos encarnados /
Vientos que no se sabe adónde van …

Vientos sanos, insanos, semisanos,
confunden al viandante, al peatón,
al aspirante -tanto como al consumidor
sano-

Vientos propicios y vientos saludables
-Saludemos al viento-

Vientos que constituyen un recurso
renovable pero requieren una inversión
que no estamos en condiciones de afrontar

Vientos que pueden hacernos vacilar
mientras esperamos el paso de una nueva
corriente de opinión

Vientos que circulan indiferentes
entre tanta materia opinable

Vientos audibles e inaudibles
Vientos cantables, vientos memorables,
Vientos mensurables e impredecibles
-Cantemos al viento-

Cantemos a la memoria del viento
Cantemos a lo fugaz
Cantemos a los cuatro vientos
y a los movimientos acéfalos

Cantemos a las palabras de más
Cantemos con fe a todo lo desconocido
Cantemos a la falta de convicciones
Cantemos con fe
a la falta de aspiraciones, pero también
de ambiciones
Cantemos a las ambiciones desmedidas
que no tienen quien les cante
Cantemos a las aspiraciones desmesuradas
Cantemos a las causas perdidas
y a las acciones inconducentes

Cantemos a la fuga de palabras,
a la fuga de cerebros y a la
fuga de capitales

Cantemos al paradero que se desconoce
Cantemos a la fuga
y al deseo fugaz

Cantemos a la condición efímera
Cantemos algo propio
Cantemos algo ajeno

Cantemos a las propiedades del viento
Cantemos al viento de los vivos
Cantemos a los estados transitorios,
a la igualdad de oportunidades
para todos los vientos
y al estado de bienestar

Cantemos porque algo hay que hacer
Cantemos, porque algo habremos hecho

Cantemos algo que nos separe
otro poco

Cantemos algo que no sepamos
nadie.

sábado, 22 de marzo de 2014

El buen sentido

(Vicente Narioh)



Hay que dudar de los sentidos dados,
el verdadero sentido
nunca viene dado  -ni viene-
hay que encontrar, hay que buscar
-aunque hay quienes no encuentran
sentido en salir a buscar sentido-

La búsqueda de sentido, puede consumir
toda la vida útil del sujeto, pero nunca
debe ser considerada una pérdida de tiempo.

Puede no encontrarse nunca, ó presentarse
de un modo extemporáneo -encontré lo que
buscaba, pero ya no lo necesito-

El verdadero sentido es algo subjetivo,
como la naturaleza del sujeto y las funciones
que lo expresan.

El sujeto necesita producirse a sí mismo
El hombre necesita producir, para encontrar
sentido a lo que produce -de lo contrario, se
reduce a reproducir, adaptando su necesidad
a otros sentidos existentes-

El sentido es cambiante, como el sujeto:
El hombre es algo que siempre está cambiando,
está sujeto a cambios, por eso no puede estar
ocioso ni valora el estado de reposo.

El sentido es útil: sirve para que el sujeto
se reconozca a sí mismo como parte de algo
superior, por eso todo sentido es subjetivo y
es parcial.

Pero el valor del sentido es siempre relativo:
tiene una vida útil acotada, como el mismo
sujeto que lo suscribe.

La ausencia de un sentido propio, puede derivar
en la adopción de otros sentidos (todos necesitamos
algún sentido, así como experimentar el goce de
alguna propiedad: pertenecemos a una especie
signada por la apropiación  -legítima ó ilegítima- 
y desarrollamos antes que otros el sentido de
propiedad)

Adoptar y apropiarse: la apropiación expresa una de
las formas más naturales en que nos relacionamos los
humanos -nos apropiamos de otros organismos, de
otros pensamientos- y sirve, a su vez, para obtener
sentido:  “Sentía que mi vida no tenía sentido, hasta
que encontré esta frase”

Quienes creen que la vida tiene un sentido
en sí misma, no lo buscan. Entienden que toda
vida puede desarrollarse en distintos sentidos,
incluso hasta en sentidos encontrados, sin necesidad
de andar buscando.
No es destino humano, sostienen, la búsqueda de
sentido.

En otro sentido, el arte puede crear sentidos, alterarlos,
cuestionarlos, invertirlos ó negarlos.
El poeta trabaja con elementos inestables, como las
palabras, a las que puede hacer cobrar otros sentidos.
En fin, un trabajo que para otros no tiene ningún sentido,
como los juegos: con los que hay es más que suficiente,
sienten.


sábado, 8 de marzo de 2014

Animales humanos

(Tomás Lovano,  nueva versión)



Los animales nos hacen más humanos...

Los humanos hacemos y reproducimos
frases como ésta (frases tan humanas,
que nos diferencian de otros animales)

Los animales no tienen palabra,
salvo algunas aves que las emiten, pero
sólo por imitación de sonidos:

aprenden a repetir, un acto
sin conciencia.

Los animales humanos, aprendemos
a repetir: nos complace repetir, más
que pensar (pensamos que los animales
repiten porque no piensan: más natural
es repetir que pensar)

Pensamos: a razón de unos 60.000
pensamientos por jornada (la mayoría
son repeticiones irrelevantes) y nos
complace experimentar la repetición de
las experiencias que se repiten:

Observamos hábitos, reproducimos conductas,
respetamos y repetimos tradiciones y valores
tradicionales.

A los animales, los respetamos menos:
“Reconocemos sus derechos, bastaría con que
ellos los reclamaran”, dijo un animal humano
pretendiendo defender nuestra justicia humana

(La palabra justicia, forma parte del lenguaje
humano pero, como otras, está sujeta a diversas
interpretaciones y lecturas)

La condición de una buena frase, es que pueda
repetirse (ser breve, concisa, sentenciosa)

Nadie duda de una buena frase, podemos repetir,
pero las buenas frases admiten varias lecturas
-como casi todas- y permiten encontrar otros
sentidos.

Podemos profundizar, podemos cuestionar:
¿Todos los animales? Y de lo contrario ¿cuáles?
¿es bueno hacernos más humanos?
¿más humanos con respecto a quién?
¿se es mejor cuanto más humano se es?
¿somos sólo parcialmente humanos?
¿Hacernos más humanos significa diferenciarnos
más de los otros animales, desarrollando las cualidades
propias de la especie -una especie agresiva, egoísta,
invasiva, colonizadora, depredadora, violenta y
oportunista-?

Pero los humanos preferimos no profundizar,
nos complacemos con lecturas superficiales y con
los sentidos dados -una lectura superficial, sólo
toma la superficie del sentido-
No nos complace profundizar, nos basta
con repetir:

'Los animales nos hacen más humanos', para sentir
como crece y se eleva nuestra condición humana
mientras saboreamos la frase junto a una buena
hamburguesa de carne no humana (nuestra carne
metaboliza la de otros, algo natural: necesitamos
esa proteína ajena)  Los animales nos hacen
más humanos.

viernes, 28 de febrero de 2014

A favor del viento

(Senecio Losermann)



Demasiadas aspiraciones
que se lleva el viento

El viento:   (  .........

... el viento no se ve)

El viento nunca es justo
ni es injusto, no se puede
hablar de viento sustentable, sólo
se puede hablar del viento con
palabras que se lleva el viento

El viento es un fenómeno físico,
una masa de aire en movimiento,
como el acto de hablar (sólo que no
hay un sujeto emisor)

El viento es movimiento invisible
sin sujeto (aunque en esta oración
el sujeto sea el viento)

Puro movimiento acéfalo:
el viento no tiene dueño, como la copla,
como la patria, como la culpa
ó el tritono

El viento no tiene dueño (a diferencia de
la naturaleza)

Los planetas que carecen de atmósfera
no tienen viento (un problema para
quienes remontan barriletes así como para la
navegación a vela, y una condición favorable
para la práctica del ping-pong a la intemperie)

El viento conspira contra las aspiraciones
del buen fumador

Hay vientos que desatan tempestades,
vientos que traen calamidades, vientos
que enloquecen al forastero
y vientos considerados saludables

Hay vientos que purifican
y otros que contienen impurezas
-como el lenguaje humano-

Hay viento en todos los idiomas

El hombre ha sabido, a través de la historia
aprovechar los vientos con distintos fines:
tanto como para mover molinos, como para
impulsar sus naves para conquistar a otros
hombres (el hombre siempre ha sabido
aprovecharse de la naturaleza, tanto como de
los otros hombres)

El viento de la Historia
no existe, es sólo una metáfora, aunque el
viento tiene su historia: hay historias más
y menos venturosas

El hombre gusta de ponerle nombre a los
vientos, como a otros fenómenos naturales
y como a casi todas las cosas:
la imposición de un nombre nos familiariza
aún con aquello que no conocemos; nombrar
es una forma de apropiarse, que es la función
primordial del lenguaje humano

El viento, como el lenguaje
nunca es neutral,
es natural.

lunes, 24 de febrero de 2014

Focos de resistencia

(Remigio Remington)

            "El error consiste en desplazarse,
                desperdiciando así
                las posibilidades infinitas
                de nuestra infinita pobreza"
                    (Juan Gustavo Cobo Borda)

 
La evolución suele ser cruel,
a menudo impiadosa, tal vez menos
justa que necesaria, pero es un
camino sin retorno.

Los organismos más evolucionados
asistimos con indiferencia al colapso
y la desaparición de otros, de diversas
especies, que no han sabido adaptarse
a las nuevas condiciones que, en forma
continua impone el orden evolutivo.

(¿O es que no quieren adaptarse? ¿No
desean evolucionar?)

Hay quienes creen que somos responsables
de la extinción de otras especies: la acción
humana suele estar ligada a la alteración de
sus condiciones naturales de vida.

No entienden la verdadera naturaleza de
esos cambios: somos sólo un eslabón
en la cadena evolutiva, y también su producto.

Sí, la evolución puede ser cruel, injusta
y violenta casi siempre, pero no la imponemos
los humanos: está determinada por el orden
natural, al que también obedecemos.

II

Ya casi no quedan peatones,
la defensa del peatón es una causa perdida,
lo sabe hasta el hombre de a pie (el hombre
que se apea: todavía hoy, subsiste la necesidad
ó la costumbre de apearse, transitoriamente,
acaso como un anacronismo, un atavismo)

Hubo un tiempo en que la figura del peatón
era respetada, incluso hasta por las autoridades
(que como es sabido, no suelen rendir culto al
respeto por las minorías -ni por las mayorías)
Era común ver en la vía pública carteles que
señalaban: “Señor peatón, circule con precaución”,
lo que denotaba una consideración especial
hacia ese sector reacio a la evolución, que se negaba
a aceptar que el hombre es una prolongación de su
vehículo: se lo trataba de “señor”, lo que de algún
modo compensaba el destrato -al final la RAE acaba
reconociendo todo- que representaba la destrucción
sistemática de las veredas, la implementación
obligatoria de cruces cada vez más alejados de las
esquinas (con la intención oculta de desgastar y fatigar
al peatón tornándole la vida aún más difícil y trabajosa),
las sendas peatonales obstruidas por vehículos mal
estacionados, etc. etc...
(A todo esto, habría que agregar la aparición de nuevas
prácticas hostiles, como el “delivery” que vino a invadir
impunemente los pocos espacios que quedaban para el
peatón, con uno de sus peores enemigos: las motos)

Todo lo cual hacía casi imposible la libre circulación
del peatón incauto -e inclusive del peatón sin atributos-
 

III
Pero las autoridades continuaron con su política
agresiva de promover la movilidad social, a través
del estímulo a la expansión descontrolada de la
movilidad propia.

No faltaron algunas voces que intentaron alguna
melancólica defensa de este grupo de inadaptados:
“Todos fuimos peatones” esgrimían, buscando crear
un sentimiento de comprensión por parte de las fuerzas
vivas. Pero era evidente que ese argumento resultaba
poco sustentable: con la misma lógica se podría
sostener: “todos fuimos antropófagos” y recabar
solidaridad con quienes persisten en la defensa del
consumo de carne humana.

Se sabe, también, de grupos aislados que pretendieron
organizar alguna forma de resistencia alterando el
orden público, cortando calles, pintando árboles con
consignas alusivas, etc., así como de otros que prefirieron
la acción solapada, refugiándose en la clandestinidad,
para emprender acciones más riesgosas, como la pinchadura
de neumáticos y llegando incluso hasta la quema de vehículos.
 
 
IV
Entre las expresiones más irreductibles de este pensamiento
ultramontano, estaba “Peatones de Pie” (PP) un colectivo
inorgánico cuya oposición a la circulación de vehículos
comprendía también el transporte público (un caldo de cultivo
y transmisión de enfermedades, que además promueve el
hacinamiento y la promiscuidad).
Aborrecían tanto de la combustión -de cualquier índole-
como del transporte eléctrico y de la tracción a sangre:  
Pretender una velocidad mayor a la que el propio cuerpo 
puede desarrollar, es contrariar la naturaleza. Si ella lo 
hubiera querido así, nos hubiera dotado de los órganos 
necesarios para ese destino. 
 
Desde el núcleo duro de esta organización emanaba ese 
riguroso pensamiento, que expresaba una filosofía singular,
desmesurada en sus alcances, demostrando hasta dónde 
puede llevar a la mente humana, la profundización y el 
desarrollo descontrolados del sistema binario de pensar.
 
Lo que no es propio de nuestra condición, es contrario a ella.  
Luego, lo que no nos es natural, nos violenta y contamina. 
 
Si bien aceptamos que casi todas las actividades productivas
producen contaminación, para la visión particular de estos 
intransigentes, devenida en fundamentalismo a ultranza,
todo lo que hace al desenvolvimiento normal de nuestra 
sociedad, o sea a la vida civilizada, está contaminado, 
impregnado, cubierto por una pátina tóxica que nos envuelve 
y nos torna seres tóxicos.
 
Pretenden defender la libertad de conservar alguna forma 
de pureza.  No hay ninguna economía que justifique la 
dilapidación de energía que representa un automóvil que se 
desplaza llevando un tripulante, dicen; ni la extracción de 
combustibles fósiles que no harán sino reproducir la cadena 
contaminante hacia el colapso definitivo.

Pretenden defender la libertad en su forma más pura: 
suponen la existencia de un derecho individual por encima 
de lo social. 
 
Entienden que se debe respetar el derecho de cada uno a 
decidir por sí mismo en cuanto a los niveles de 
contaminación a aceptar como saludables, aceptables ó 
admisibles: O sea, desconocen la autoridad de aplicación de 
los órganos competentes para establecer los valores a 
respetar y observar para poder mantener 
una contaminación sustentable.
 
 
 V
Aceptan que la contaminación está instalada, incorporada en 
forma definitiva a nuestra forma de vida  (algo saludable, 
aceptar la realidad, acaso en su única muestra de sensatez) 
pero no están dispuestos a ceder en lo que consideran su 
derecho, una interpretación sesgada y singular del concepto 
de libertad.

Van más lejos: Sostienen que la verdadera libertad sólo 
puede ser posible a condición de suprimir todas las 
contradicciones propias del mundo sensible -el movimiento 
de los cuerpos sólo puede ser concebido en una relación de 
contradicción con otros movimientos-
 
Luego, el estado superior es el estado de reposo, 
y en consecuencia, todo movimiento es violencia. 
 
Ellos no creen que la violencia sea la condición natural del 
hombre, antes bien, se trataría de una condición adquirida
que pudo ser útil en algún momento de nuestra historia como 
especie, pero no en la etapa actual de nuestra evolución.

En cuanto a su noción de libertad, parece abrevar en una 
conocida frase de Rosa Luxemburgo: “Quien no se mueve, no 
siente las cadenas”
 
(Lo interpretan, también, de una manera singular: la libertad 
en sí misma no es posible -estamos condicionados desde lo 
orgánico tanto como desde lo social: por la Naturaleza y por 
la cultura- pero la percepción, el sentimiento de libertad existe
y puede alcanzarse en el ejercicio de resistencia al 
movimiento  -todo movimiento, es, en última instancia, algo 
impuesto-  La concentración en la propia fuerza interior que 
emana del estado de reposo -único estado en que podemos 
pensar y sentir en profundidad- y nos libera de todo lo 
condicionado: 
 
ahí está la libertad, en el interior del sujeto...
Afuera sólo hay límites).

Por último, para completar la idea de la evolución que los 
mueve a defender y promover el estado de reposo:

"El destino y el sentido de toda evolución es acceder a un 
estado superior.  La evolución es movimiento.  
No se puede negar el movimiento.

Pero bajo el peso de la ley de gravedad, 
todo movimiento tiende al reposo, estado superior 
y fin último de todo existir". 
 
 


viernes, 21 de febrero de 2014

Sobre un poema de Gelman (3)


    (Robert O. Jara)


Toda poesía es hostil al capitalismo'
(una afirmación que podemos suscribir
ó no, como cualquier verdad)

La verdad, hay muchas cosas hostiles
al capitalismo: la filosofía, el arte,
la ciencia, la búsqueda de la verdad

El capitalismo es un obstáculo para
quien busca la verdad; tiene su verdad
propia: la única verdad
es la propiedad, que es el valor supremo,

Su esencia es la usura:
(es difícil cantarle a la usura, para cualquier
poeta -aunque un poeta sea capaz de todo)

La usura organizada, se reproduce
por inversión: (la inversión es lo mejor
que nos puede pasar, nos enseñan: la
educación es la mejor inversión -es sólo
una forma de inversión-)

Debemos invertir (de lo contrario debemos
aspirar a atraer inversiones)
La poesía no es una inversión segura, no
ofrece seguridad jurídica, no produce
utilidades ni genera nada útil: 

La función de la poesía 
no puede reducirse a ninguna utilidad

Pero podemos invertir:

Todo capitalismo es hostil a la poesía.



II

Sin embargo, hay otras verdades.
La realidad es ésta:
se puede compartir, aceptar, ó aceptar
aunque no se comparta.

Comparto pero no acepto,
dice el poeta.
La única verdad no es la realidad.
La realidad: Hay verdades parciales
y el mundo bien podría ser otro -si se
dejara de aceptar y se empezara a compartir-
… el mundo,
¿fue y será una porquería?

Comparto pero no acepto,
dice el poeta y dice más:

'la poesía exige la abolición del mundo'
-una afirmación que podemos suscribir ó
no; podemos aceptar, podemos compartir,
podemos discrepar-

Yo prosigo con mi prosa,
es sabido que todos los poetas mienten
y 'toda aceptación es sospechosa'
dijo otro...

(Hay que dudar de los otros,
tanto como de uno mismo)

y toda poesía es hostil al capitalismo.


 
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