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sábado, 28 de febrero de 2026

La evolución del humor

 

(Horacio Ruminal)

 

¿El amor vence?


No, si se consume dentro

de la fecha de vencimiento.


¿El humor vence?


No, no tiene por qué vencer,

basta con que resista, como

siempre lo ha hecho.


Aun en los tiempos más oscuros

se manifestaba bajo diversas

formas y hasta podía burlar a

la censura.


La burla es sólo una de las caras

del humor, como el sarcasmo, la

ironía o el absurdo, que sirve para

demostrar casi todo.


Es más que una máscara, pero no

es mucho más que un recurso de

mampostería:


No puede cambiar el mundo, ni

lo que hacemos con él como especie.

No evita desastres, ni salva vidas.


Pero contribuye a hacer más tolerable

la realidad.


Sólo los humanos cultivamos el humor,

y es probable que acabe con nosotros,

hundido en nuestra huella de carbono.


El humor es producto de la evolución

y un de los más complejos, donde se

vinculan emoción e inteligencia

en una función que no sirve para nada:


Algo que contiene y sintetiza

milenios de evolución.


¿Habrá otras formas de vida inteligente,

conciencias superiores que no necesiten

apelar al humor, ni conocerlo?


Es poco lo que se puede aventurar.


Lo único seguro es que vivimos tiempos

oscuros y no se ve ninguna luz al final

del túnel, ni siquiera hay certezas sobre

el túnel.


Hay que estar preparados para sobrevivir

a la oscuridad y resistir los nuevos diseños

de oscurantismo inteligente.


No todo es blanco o negro ¿Cómo saber

si no figuramos en alguna lista negra?

 

viernes, 27 de febrero de 2026

Ojo de agua

 

 

(Enzo Brando)

 

El 93% del ojo es agua.

Algunos ojos más aguados

que otros, el agua explica

todo lo que vemos.


El agua nos mira:

Detrás de esos lentes

culo de botella del estadígrafo

hay un fondo de agua

que asemeja a todos los seres

provistos de ojos.


No todos nos miran, ni nos ven,

hay distintas miradas sobre el agua.

¡Sonríe, te estamos mirando!


Un río de ojos nos refleja y advierte:

Ojo, hay ditintas miradas sobre y

bajo el agua.


Un diente de oro puede reemplazar

al que perdimos, mientras que un

ojo de oro no sirve para ver nada,

aunque tiene su valor.


¿El agua vale más que el oro?


No, señora, si fuera así las grandes

corporaciones estarían acumulando

agua y toda el agua dulce disponible

tendría dueño.


Para el que mira sin ver,

el agua es agua nomás.


¿Qué mas que un recurso natural

no renovable o un fluido vital y

móvil?


Ha corrido mucha tinta sobre el agua,

pero si se mira bien un espejo de agua

vemos nuestros rostros, con sus ojos

de agua que nos miran.


Es improbable que desaparezca el agua,

ella estuvo mucho antes que nosotros

y todos los organismos que conocemos

y consumimos con normalidad.


Podemos negociarla, degradarla, purificarla,

hervirla, congelarla y contaminarla, pero no

mucho más que eso.


Algún día, todo se evaporará definitivamente

sin que nuestros ojos puedan verlo.


Por ahora, el agua fluye y circula con toda

normalidad, dulce o salada y se esperan otras

opciones provenientes del desarrollo sustentable.


El río de ojos sigue su curso, y fluye como todo

lo que se ve.


Todos los ojos son del agua, con sus lágrimas

sinceras o impostadas. Hasta el Ojo panóptico

de Dios y el ojo del piojo resucitado, con su

hachazo portátil a la vista y el ojal florecido.

 

jueves, 26 de febrero de 2026

La vara del diablo

 

 

(Alí Carnazo)

 

Las varas van y vienen,

suben y bajan

como las acciones en la bolsa

de valores o la baba del diablo.


¿En la variedad está el gusto?


No, no creo en nada que pueda

estar en un solo lugar.


Cada uno, embolsa los valores

que puede según el rendimiento

de su vara.


Hay varas variopintas y valores

para todos: Siempre hay algo

que valorar.


¿Cuánto vale un hombre sin valores?


Depende de la vara que se use: No

podemos medir todo con la misma

vara.


Pero un hombre sin valores, no suele

tampoco tener códigos, lo que es peor,

pués impide el intercambio de valores:


Sin intercambio, no hay valor que valga

y se sostenga, más allá del valor de uso.


¿Estás usando bien tu vara?


Sólo tenés que saber subirla o bajarla

según las circunstancias.

 

Nuevos sabores

 

 

(Aparicio Custom)

 

Sabores que sorprenden,

malezas que rebrotan,

saberes sospechoss.


Sabemos más de ti

de lo que sospechas,


confesaba un algoritmo

antes de profugarse y

reconvertirse.


Nosotros, en cambio,

sabemos poco y nada

de nosotros, los sabores.


Pero atraemos turistas,

por lo que sabemos.

¿A qué te sabe ésto?

 

martes, 24 de febrero de 2026

Gran angular

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Un ángulo opuesto

por el vértice, desnudo

como un ángel se deslizaba

como Pedro por su casa

y se me aparecía en cualquier

parte de la mía, interpelándome.


No sé qué pretendía, presentándose

así, exhibiendo su oposición

absurda y vertical sin ningún pudor.


Sí, se puede, ningún desnudo es

obceno si no encuentra oposición:

una mirada inteligente, capaz de

interpretarlo y resignificarlo.


Ahora bien, un cuerpo bien provisto

está lleno de ángulos graves y agudos,

anfractuosidades y puntos obscuros,

susceptibles de interpretaciones más

o menos capciosas.


Cualquiera de esos puntos sensibles

puede oficiar como punto de apoyo

al eje de la discusión.


Podemos someter cualquier cuerpo

a discusión. Pero ¿Qué vamos a discutir

de un ángulo opuesto por el vértice

que se instala como si fuera parte de la

casa solazándose con su condición

de desnudez frontal y explícita?


No sé qué pretendía, podría haber hecho

captura de pantalla pero lo descaté:

No quise entrar en su juego, así comono

quiero saber nada con la oposición, esa

palabra sospechosa.


Por confiar en falsas oposiciones, hemos

caído en lo más bajo de este vértice abyecto

alimentando la basura de la historia.


No sé qué pretendía, ni quise saberlo.

En cualquier caso, iba a ser una pretensión

excesiva.


 

La felicidad

 

(Luis Espéculo)

 

Si volvieras, yo sería feliz,

pensó para sí.


¿Había sido feliz

antes de que se fuera?


Tal vez sí,

ahora no se lo preguntaba,

es probable que no lo supiera.


¿Cómo podía saberlo

sin su falta?


Ahora que no estaba, comprobaba

que nada sería igual en su vida

y eso no lo hacía feliz, sino que

lo sumía en el desasosiego.

:


¿Por qué me abandonó, no era feliz

acaso, como yo?


Si bien sabía que nada es para siempre,

hay vínculos que son irreemplazables

y seres cuya presencia es imprescindible,

al menos para ser feliz.


Aunque todos sabemos que nadie es

del todo imprescindible. Yo no sé

si soy imprescindible para alguien.


Si volvieras, volvería a ser feliz

como antes, recordó ese pensamiento,

contemplando con alivio el descanso

de su gato recuperado, después de una

aventura.

 

lunes, 23 de febrero de 2026

Reconocimiento

 

 

(Abel A. Borda)

 

Con ínfulas legítimas,

podía jactarse ante propios

y extraños, y hasta ufanarse

de su jactancia genuina.


Aunque no solía caer en excesos:

Nunca se vanagloriaba en vano,

sabía reconocer sus límites

y se ufanaba de su reconocimiento.


Era un reconocimiento justo:

Cuando sospechaba que otro

podía superarlo en algo, guardaba

sus ínfulas y hacía gala de una

humildad superior, algo envidiable.


En eso también era único,

como todo el mundo, sólo que sabía

hacerlo valer.


No es para ufanarse, ni alardear,

pero sólo los humanos conocemos

la envidia, un sentimiento ajeno

a los animales comunes, y somos

capaces de envidiar cualquier cosa.

 

sábado, 21 de febrero de 2026

Momentos de debilidad

 

 

(Aparicio Custom)

 

Ha corrido mucha agua.

Ha corrido mucha tinta.

Ha corrido mucha sangre.


Hay que seguir la corriente

y correrse de todo lo que ya

no corre.


Aca, el que no corre vuela,

observó la mosca en un momento

al pasar.


Fue un momento de debilidad

en que se detuvo a pensar:


Fue también su último pensamiento,

ahí quedó estampada, sin retorno,

como un pensamiento sin futuro.


Moraleja:


No corras riesgos evitables,

no te detengas a pensar:


Ya todo ha sido pensado por mentes

superiores que nos ahorraron el trabajo.

Eran otros tiempos y otros vientos

corrían:


Pensar era una actividad reconocida,

como escribir poemas o ensayos

filosóficos.


Todo lo que se podía pensar,

ellos ya lo pensaron.

Volver sobre lo mismo es inútil:


La repetición no genera muchas

oportunidades.


Ha corrido mucha agua.

Ha corrido mucha tinta.

Ha corrido mucha sangre.


La sangre derramada no será negociada:

es un producto sin valor de cambio.


No corras riesgos innecesarios,

no te detengas a pensar, estamos de paso:

Seguí cualquier corriente, a la larga es

lo mismo.


No te detengas, el movimiento vivo

alarga la vida.

Pensalo, antes de detenerte.


 

viernes, 20 de febrero de 2026

Falanges y ángeles

 

 

(Emeterio Askman)

 

El dedo en el ojal

del ángel, royendo

su misal.


El dedo en el ojal,

con su hache mocha

y muda como ojo.


El dedo que acusado

implora al ojo precursor

de pelos y señales,

deidades y dedales.


El ojo solapado de la bala

apuntala aquellos desvíos

peciolados a ambos extremos

del pespunte y sus márgenes

de error.


Cuando el error se dispara

no hay forma de detenerlo,

ni a la bala que lo observa

por el rabillo ojalado.


Cuando el error se repite

suele pasar desapercibido:

La repetición es la mejor

coartada.


El resto es pura deducción:


El dedo es un miembro de la mano,

que a su vez es parte de un miembro

mudo como una hache correctamente

pronunciada.


Humano es poner el hombro

a las haches y el pecho al cuerpo

de las balas.


El ojo percutor sigue la evolución

del proyectil que atraviesa el ojal

y sale ilesa como un ángel.


(Algún día todos seremos reconocidos

miembros plenos y deductibles

como ángeles guardianes unidos

por el canto de baladas como ésta)

 

jueves, 19 de febrero de 2026

El lenguaje secreto de los gatos

 

 

(Hildebrando Sábilo)

 

Acá hay gato encerrado,

sospechó el gato ambulante

al pasar frente a una casa


(Los gatos tienen sentidos

mucho más desarrollados que

sus dueños, aunque no tengan

dueño)


La sospecha se confirmó

al vislumbrar la imagen de un

semejante detrás del vidrio.


No le dijo nada, bastó un saludo

silencioso con la mirada,

ese lenguaje de los gatos que dice

lo que no pueden las palabras.


Algún día dominaremos el mundo

y los liberaremos a todos, pensó

el gato en situación de calle.


A ellos, los que se creen dueños,

no los encerraremos: no hace falta,

ya tienen lo suyo.


Hay cosas que nosotros no podemos

cambiar. Los gatos sólo podemos

cambiar el mundo.

 

martes, 17 de febrero de 2026

Allegro ma non tropo

 

 

(Alí Carnazo)

 

Desentonan a tiempo

entre el tronar de los destronados

que esperan escarmiento.


Trizas que destiñen como copas

de árboles extintos. Nidos truncos,

desterrados en legítima defensa,

completan el paisaje.


Lo que no se ve, hay que imaginarlo:

Destinos que larvados reverberan

con sus lazos luminosos apagándose.


No quedan huellas, ni residuos

de la oferta y la demanda.


El vuelo humilde de un neófito

vuelve a pasar inadvertido

para los enterradores de turno:


Ellos sólo piensan en cadáveres,

su fuente de trabajo y la única

segura.

 

lunes, 16 de febrero de 2026

Causas abrazables

 

 

(Esther Miño)

 

Una mujer de origen africano

batió una marca que parecía

difícil de superar:


Completó 72 horas de abrazo

ininterrumpido a un árbol (ambos

se encuentran en perfectas condiciones)


De ese modo, pulverizó el record

anterior de 50 horas, que ostentaba

una mujer africana.


No hay que sorprenderse: La superioridad

gnética de las razas africanas, ya se viene

manifestando hace tiempo en las pruebas

olímpicas, donde suelen imponerse en casi

todas las categorías.


Puede parecer una noticia irrelevante,

si se lee al pasar, entre tantas cosas

espantosas que pasan, pero contiene una

enseñanza útil:


No hay nada que no podamos superar

con esfuerzo y voluntad, si nos enfocamos

en la dirección correcta.


Abrazar un árbol es fácil, parece una pavada

al alcance de cualquiera, entre tantas pavadas

que solemos cometer con éxito.


Pero sostener ese abrazo durante 72 horas

no es moco de pavo: Hay que estar decidido,

tener una profunda convicción, una voluntad

indoblegable y amar al árbol como si fuera un

prójimo, o quizás más.


El éxito no es para cualquiera. Ya habrá alguien

que la supere, pero hasta tanto, esta mujer seguirá

ostentando la propiedad de su record, esa marca

superadora y el merecido goce del reconocimiento

general.


Es más que una simple prueba de amor, testimonia

toda la potencia creadora que puede disponer

la voluntad humana bien tramitada.


La vida es un continuo desafío,

no mires para otro lado, no dejes

pasar esta enseñanza:


No hay nada que no podamos superar.


Un consejo útil: Conviene elegir un árbol

de diámetro discreto en su base; esos son

los más fáciles de abrazar.

 

Me están sobrando los consejos

 

(Periferio Gómara)

 

Enamorate de tu próximo colchón:

Tendría que pensarlo, pensé,

los colchones son carísimos,

y ni hablar de uno bueno.


Fui a mirar el mio, un colchón

viejo y vencido como yo: No

daba señales como para enamorarse.


Pero el amor es ciego, hay que darse

al amor. Si alguna relación íntima

hay, que perdure, es la que nos une

al colchón.


Pero antes de eso, debería ocuparme

del elástico, esas maderas que crujen

cada vez que nos movemos, el colchón

o yo. Trato de moverme poco…


Enamorate de tu próximo colchón:

Parece un despropósito, pero estas

cosas consumimos todo el tiempo

los amantes de la radio.


La magia de la radio, donde lo más

importante es la publicidad. Entre una

y otra tanda alguien habla y procura

atraer tu atención, con alguna nota

de interés.


¿Para qué? Para venderla a los que te

aconsejan cosas como ésta: Enamorate

de tu próximo colchón.


Con buena voluntad podemos enamorarnos

de cualquier cosa, está probado ¿Probaste

este colchón?


Hay que entenderlos, ellos tienen buenos

colchones y están enamorados, y se sabe

que los enamorados ven todo con otros ojos.


Lo que escuchas y consumes

dice mucho más de ti que de mi.

 

domingo, 15 de febrero de 2026

Emociones y lenguajes sospechosos

 

 

(Elpidio Lamela)

 

La sospecha es anterior a todo

sentimiento humano.


Incluso antes de alcanzar esta

categoría, cuando aún no nos

diferenciábamos de los animales,

se estima que no nos era ajena.


¿La sospecha existió siempre?


Es posible, no se puede aventurar.

No contamos con los elementos

suficientes para afirmar nada

que no sea una especulación teórica:


Las especulaciones teóricas

siempre fueron sospechosas.

Aunque sospechamos que nada

existió siempre.


Se puede barruntar que en esos tiempos

prehumanos, nuestros ancestros

antropoides no confiaban en nadie,

ni en el prójimo, que solía encubrir

a un enemigo.


Ya antes de asomar a la condición humana

el hombre estaba rodeado de enemigos.


Eso explica que sus mayores energías

se destinaran a la lucha por la vida,

que incluía a los grandes predadores

tanto como al prójimo.


Esta actitud, dominada por la sospecha

a todo lo vivo o sospechoso, fue lo que

los hizo fuertes para superar contratiempos

y condiciones adversas.


La evolución, movida por la necesidad,

despertó la sospecha de que, ante enemigos

comunes, convenía unirse, aunque fuera

en forma provisoria.


Ese interés, sospechoso como todos

y no menos que la palabra evolución,

creó una nueva necesidad: la palabra.


En un principio no fue el verbo,

sino unos monosílabos rudimentarios

y bastante sospechosos.


Luego de probarlos a todos, que tampoco

son tantos, comprobaron que podía haber

más, pero eran insuficientes para acordar

estrategias de defensa o ataque.


La necesidad encarnó en el verbo:

No sabemos si fue un verbo compuesto,

copulativo o transitivo. No es posible

averiguar cuál fue el primero, aunque

sospechamos que usaban el infinitivo.


A partir de ahí, todo cambió y comenzamos

a creer, a confiar en la palabra, en el prójimo

y a cultivar la fe:


Ese sentimiento exclusivo de la especie,

que nos hizo aún más sospechosos

para los animales inferiores.


 

jueves, 12 de febrero de 2026

Principios

 

 

(Remigio Remington)

 

No todo tiene que empezar

por el principio: Un poema

puede empezar por cualquier parte

y no tener principio.


Hay algunos que conocen el éxito

y no tienen principios: Si, se puede,

aunque es difícil de sostener:


Si se observa detenidamente,

todos los tenemos, sólo que algunos

son más dudosos.


Con los poemas, los principios

no son siempre los mismos. Cada

época tiene sus valores. La utilidad

de los valores tiene una vigencia

acotada y los poemas no tienen

valor de cambio.


Poe escribió sus Principios Poéticos

en el siglo XIX y ya nadie los aplica:

Son cosas del pasado, ahora hay otra

aplicaciones.


Lo único que recordamos de Poe

es lo que dijo el cuervo, dos palabras

que repite hasta el final.


Un poema puede empezar por el final.

Yo lo hice al principio, cuando era un

adolescente sin formación: Escribía

para probar, como un juego.


Tenía una serie de poemas

que empezaban con la palabra fin.

Después, eso evolucionó en ¿fin?


Cuando uno es joven, piensa que

se puede hacer cualquier cosa

y prueba, ensaya, en fin.

 

miércoles, 11 de febrero de 2026

La coinvivencia interespecie

 

 

(Aparicio Custom)

 

Hay criaturas que suelen parecer

inocuas, inofensivas, e incluso

amigables.


A menudo, no las conocemos

lo suficiente: Son demasiadas

para conocer a todas, el número

de especies que nos acompañan

es elevado y muchas proliferan

fuera de nuestro control.


Algunas son capaces de convivir

con nosotros, sin que advirtamos

su presencia.


Pueden llegar a nuestros hogares

por aire, mar y tierra, como cualquier

fuerza de ocupación militar, o bien

provenir de aguas estancadas o servidas.


No es aconsejable confiar en ellas,

ni en nada que parezca inofensivo:


Algunas criaturas emiten una baba

venenosa, y es común no sospechar

de su ponzoña hasta que es demasiado

tarde.


Lo más seguro es evitar todo contacto

con babas desconocidas, secreciones

dudosas y emisiones no identificadas.


Sabemos que la mayor parte de estas

criaturas, como de todos los organismos

que nos rodean, es inofensiva.


También, que casi todo el volumen

de baba ajena que circula es inocuo,

pero es mejor estar prevenido.


 

martes, 10 de febrero de 2026

Trabajar la aceptación

 

 

(Germán Singerman)

 

La amplitud de criterio, junto

con la humildad y la empatía

son los mejores aliados para

relacionarse con el otro


y establecer vínculos sanos.

Yo acepto todo, en principio,

gracias a mi capacidad para

ponerme en el lugar del otro.


Esta capacidad es algo natural,

un don que luego se desarrolla

si se trabaja en forma consciente.


A veces, hay cosas que resultan

difíciles de aceptar, lo acepto.

Pero la amplitud de criterio nos

brinda los recursos para entender

al otro y aceptarlo:


Todo tiene su causa, todos tenemos

una historia, en ciertos casos bastante

compleja, y eso explica muchas cosas.


Poder ponerse en el lugar del otro

es fundamental para comprender

la determinación histórica de esas

conductas y pensamientos que, a prori,


nos parecen inaceptables.

En principio, yo estoy dispuesto

a aceptar todo, menos que no pensen

como yo.



 

Primera y última cita

 

 

(Florencio Cusenier)

 

Con ese traje viejo,

ajetreado por la falta de uso

acumulada en años,


se apersonó en tiempo y forma

como estaba acordado en esa cita,

que podía ser el comienzo de una

aventura o cualquier otra cosa:


Nunca se sabe en qué termina,

o adónde puede llevar una cita.


No importa lo que hagas,

ni con qué te vistas; ningún disfraz

resuelve la incertidumbre.


Las prevenciones son inútiles,

como la naftalina que preserva

el ajetreo acumulado en vestidores

y reperos de esos trajes en desuso.


Una cita puede ser una trampa

y ser también la última. Muchos

lo aprendieron tarde.


Es tarde para citar, para incurrir

o frecuentar esos lugares que solíamos

frecuentar y ya no están.


Es tarde para citar, Estercita,

hoy te llaman Milonguita:

Las citas te han hecho mal

y darías toda tu alma por vestirte.


No te vistas todavía,

hay un cliente esperando.

 

lunes, 9 de febrero de 2026

Lactancias y dsidencias

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

-Mi hijo no me dio ningún trabajo,

hasta se destetó solo.


-Qué maravilla… ¿Cómo hizo?


-No sé, un día yo me había acomodado

como siempre, con la novela que leía

mientras le daba, para no aburrirme, y

me dio vuelta la cara: Entendí que ya

no quería más. Las madres tenemos que

entender todo, somos su primer vínculo

con el mundo.


-Qué suerte. Yo, en cambio, tuve que

dejar porque me mordía.


-¿Con sus dientes de leche?


-Sí, era bastante molesto, pero peor fue

con los otros. Hasta que un día dije basta,

una madre también tiene un límite.


-Y sí, hay que saber poner límites, no es

fácil; maternar no es para cualquiera.

 

domingo, 8 de febrero de 2026

Inteligencia y memoria

 

 

(Germán Singerman)

 

Tener buena memoria

no te hace inteligente.


La inteligencia es un don

natural, que se desarrolla

con la práctica:


Hay que ejercitarla,

de lo contrario se pierde.


La memoria es algo que

se pierde, inexorablemente

con el tiempo.


Aunque hay ejercicios

para ralentizar ese proceso

natural y evitar que precipite

en una pérdida abrupta.


La pérdida total, es un camino

sin retorno: Todos los caminos

yacen en la memoria, pero

los vamos olvidando.


Tener buena memoria no te hace

inteligente, no lo olvides.


Yo no recuerdo haber tenido

algún momento de inteligencia,

pero no lo descarto:

No tengo buena memoria.

 

El pito y la teoría de género

 

 

(Mabel Pintos)

 

No hay que dar por el pito

más de lo que el pito vale,

dijo el líder neuroespiritual

empoderado.


Entre pitos y flautas, alguien

preguntó ¿Cómo podemos

establecer y conocer el valor

real?


Hacé como Marcelo: agachate

y conocelo. Le respondió un

tercerizado, mientras otros

festejaban el exabrupto.


No, corrigió el lider: El valor

depende del pito, de su estado,

funciones, antigüedad, capacidad

de adaptación y respuesta y todas

sus prestaciones.


-Bueno, pero seamos más específicos,

retomó el inquisidor: ¿De qué pito

estamos hablando? Hay muchos

y diversos como para tomar uno genérico.

 

Necesitamos más información, queremos

saber más de ese pito.


-Bueno, no sé, yo sólo repito.

 

sábado, 7 de febrero de 2026

El humor es sospechoso

 

 

(Alí Carnazo)

 

No se escribe sin culpa

y sin vergüenza:


Hasta Nietzsche confesaba

su vergüenza por escribir,

aunque sabía que lo hacía

mejor que nadie.


Resuelto ese punto, somos

libres de hacer lo que deseemos

o escribirlo, a la sazón.


El humor es un recurso sospechoso

en la poesía, aunque no mucho más

que otros.


Se sospecha que algo oculta:

Ocultarse en el humor es un recurso

de baja estofa, hay otras formas de

hacerlo.


Otra cosa es usarlo en sentido inverso,

para desocultar lo que hay de sospechoso

en las palabras que nos rodean, algo que

sólo el humor puede intentar reflejar.


Hay distintas categorías de humor.

No todos tenemos los mismos reflejos

para acusar y percibir en profundidad

los múltiples sentidos que el humor

resuelve en una frase.


Aunque fracase, queda un resabio feliz,

ese placer efímero de haber llegado a

ese lugar donde nadie se atreve:


No hay nada que no se pueda demostrar

por el absurdo, dicen los que saben.


El humor, es también una forma

de resistencia, una burla a la solemnidad

de los poderes, puesto que rechaza toda

autoridad: El humor es peligroso.


Fuera de eso, no es nada, apenas un destello

sin causa que no alumbra ni encandila. A lo

sumo, puede revelar.


Si hablamos en serio, hay distintas formas

de humor, algunas comprometen más

neuronas de lo que el lector desea como

promedio.


El humor es diverso, no todo es diversión.

No se puede poner todo en la misma bolsa.


El humor es como el amor:


¿Cuántas formas conocemos?

¿Cuál es el verdadero?


Si no se sabe, es mejor abstenerse

y no despertar sospechas.


Yo no creo en el humor a primera vista

ni creo en el humor como recurso,

no lo necesito:


No tengo nada que ocultar.


 

 
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