(Luis Espéculo)
Si volvieras, yo sería feliz,
pensó para sí.
¿Había sido feliz
antes de que se fuera?
Tal vez sí,
ahora no se lo preguntaba,
es probable que no lo supiera.
¿Cómo podía saberlo
sin su falta?
Ahora que no estaba, comprobaba
que nada sería igual en su vida
y eso no lo hacía feliz, sino que
lo sumía en el desasosiego.
:
¿Por qué me abandonó, no era feliz
acaso, como yo?
Si bien sabía que nada es para siempre,
hay vínculos que son irreemplazables
y seres cuya presencia es imprescindible,
al menos para ser feliz.
Aunque todos sabemos que nadie es
del todo imprescindible. Yo no sé
si soy imprescindible para alguien.
Si volvieras, volvería a ser feliz
como antes, recordó ese pensamiento,
contemplando con alivio el descanso
de su gato recuperado, después de una
aventura.
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