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viernes, 30 de mayo de 2014

El verbo numeroso

(Monopsonio Fernández H.)



Se cuenta,
entre la acción y el verbo
hay un tiempo residual

Hay que contar -el tiempo
cuenta- entre decisión y
ejecución: un tiempo
muerto es un recurso
desaprovechado

La producción de pasado
no puede detenerse:
estamos
en la cuenta regresiva,
el conteo definitivo...

Se cuenta: hay cifras,
el tiempo es un insumo productivo
y ud. preguntará por qué contamos:

Conocemos: sé lo que se necesita,
las acciones posibles se reducen a un
número de verbos: se reducen

No pregunto cuántos son -todo se
reduce- yo no cuento por contar:
contar es reproducir,
reproducir es alterar: mejor ahorrar

Quien ahora ahorra ¿descansará mañana?

Ya es tiempo:
Hay tiempos simples y compuestos
Hay paridades y polaridades,
dudas y deidades,
hay creyentes y contribuyentes

Hay necesidades,
hay ejércitos de fieles, practicantes,
militantes, suscriptores, voluntarios,
adherentes y auspiciantes

Se reciben adhesiones,
Se ofrecen incentivos,
Se otorgan subvenciones y subsidios
Se invita, se somete
se invita a someterse, se comparte:

El lucro es propulsión
para la voluntad humana del presente
-como lo fue la fe en el pasado:
ahora hay quienes creen en el pasado
y hay mucha fe puesta en el lucro-

El lucro es la creación humana con
más futuro

El lucro crea riqueza,
la riqueza es crecimiento,
Hay que crecer, se cree
Se debe creer que se crece

(Hay creyentes y contribuyentes,
necesidades y necesitados)

Creer en las tasas de crecimiento
Crecer en la fe: creer en los valores
universales -creer en el crecimiento
de esos valores- creer en el valor
universal del crecimiento...

Creer: hemos crecido
y no dejamos de crecer,

Crecer siguiendo los parámetros,
observando las pautas,
obedeciendo los patrones:

Creemos en los coeficientes
de la fe, sus movimientos
naturales:
altas y bajas,
ingresos y egresos,
activos y pasivos.

El lucro, no sólo crea riqueza:
crea fuentes de trabajo y
propicia la movilidad social:

Sin lucro, seríamos una sociedad
inmóvil.

Los estados más avanzados
son producto del lucro.

El lucro es nuestro mayor
proveedor de sentido; pocas
aspiraciones tendrían sentido
sin el lucro.

Todo sujeto que se precie
es un insumo productivo para
la producción de lucro:

El lucro nos involucra a todos.

Hay hombres que lucran un día,
y son buenos.

Otros que lucran un año, y son
mejores.

Hay quienes lucran muchos años,
y son muy buenos.

Pero hay quienes lucran toda la vida:
esos dejan buenas herencias.




martes, 27 de mayo de 2014

Sentidos

(Por Vicente Narioh)



Los sentidos se dividen:
conocidos y desconocidos

(entre estos últimos están: los
que aún podemos conocer y
los que nunca conoceremos)

Entre los conocidos
está el buen sentido (que suele
confundirse con el sentido común)
y el sentido del deber, que se
inocula a través de la familia y se
transmite de padres a hijos
('¿Hiciste los deberes?' es una de
las preguntas maternas que van
formando, en la conciencia del
pequeño deudor, el sentido del
deber: Es necesario que desde muy
temprano, el sujeto incorpore y
haga suyo este sentido natural,
se debe:

debe sentir que debe,
en diversos sentidos, para poder
desarrollarse como individuo, como
ser social, como contribuyente, y
desarrollar todas sus capacidades
-la capacidad es más importante que la
voluntad: de poco sirve la voluntad
de pagar si no hay capacidad de pago-)

Hay sentidos dudosos, como el sentido
dado (hay dadores y receptores, que se
relacionan entre sí mediante distintas
relaciones: hay relaciones consentidas,
relaciones productivas y relaciones
asimétricas, que son las más útiles -casi
todas crean algún grado de dependencia:
necesitamos depender)

El exceso de sentidos dados
nos impide darnos un sentido propio:
en condiciones naturales, el sentido
se incorpora, y a través de él percibimos
la realidad, desarrollando otro sentido:
el de normalidad, que nos permite -en
condiciones normales- poder discernir
qué es normal, y saber aceptar -lo normal
es aceptar- esa realidad dada, observando
las normas vigentes y procurando
actuar con normalidad.

jueves, 22 de mayo de 2014

La utilidad excesiva

(Vicente Narioh)



La búsqueda de la utilidad excesiva
La búsqueda del exceso de utilidad
La búsqueda excesiva de lo útil:

búsquedas excesivas
pueden ser útiles ó no,
más se cometen en exceso

La utilidad excesiva
puede ser peligrosa como meta
y aún como punto de partida

(Hay quienes no encuentran su lugar
en el mundo por haber desarrollado
un sentido excesivo de la utilidad:
'soy demasiado útil para estar acá')

Hay excesos útiles e inútiles
Hay seres excesivos, que toman medidas
excesivas
Hay seres excesivos, que emiten aspiraciones
excesivas
Hay seres excesivos, que no miden sus
acciones ni sus pasiones
Hay seres excesivos, que miden en exceso

(La utilidad es correlativa a la necesidad,
toda utilidad es relativa
Hay relaciones útiles e inútiles: la condición
de útil en un objeto ó sujeto ó una relación,
está dada por su aptitud para responder a
alguna necesidad.
Las relaciones útiles, tanto como las inútiles
pueden cambiar de signo, pero tienen una
vida útil acotada)

Las funciones pueden ser útiles o inútiles
-pueden incluso gozar de ambas propiedades
en distintas secuencias temporales: el tiempo
suele determinar la condición de útil-

La función poética -función inútil por antonomasia-
encuentra utilidad en el exceso (la escritura poética
inventa su propia utilidad, a menudo contrariando
los usos e incluso desconociendo los códigos de
la utilidad oficial)

La búsqueda obsesiva del exceso o bien, la búsqueda
excesiva de lo inútil, han dado algunos frutos de cierto
interés en este ámbito:

“Todo exceso es poético” dijo un poeta olvidado, -tal
vez injustamente, o bien por un exceso de justicia-
dividiendo las aguas entre poetas, así como también
entre seres excesivos sin pretensión poética.
(Fue necesaria la intervención de otro poeta -acaso
más reflexivo, más mesurado ó menos apasionado:
menos excesivo-, para aquietar las aguas reformulando
el enunciado: “todo exceso puede ser poéticamente
útil” con lo que quedaron conformes tanto poetas
excesivos como poetas ajenos a los excesos)


Lo inútil suele coincidir con lo prescindible:
podemos prescindir de esta palabra, de este verbo
y del verso que lo contiene -podemos prescindir
de este poema, de todos los poemas-


Emitir lo imprescindible, aún corriendo el riesgo
de la omisión injusta, podría ser una de las premisas
de la economía poética -hay poemas que omiten
más de lo que dicen-

Pero el riesgo no puede evitarse, ni reducirse
en función de la omisión: todo pronunciamiento
implica un riesgo y para ser reconocido como tal
el poema no puede ser pura omisión  (Hubo quien
dijo que en la música son más importantes los
silencios que los sonidos:  conocemos la potencia
expresiva del silencio, del renglón en blanco, de la
ausencia como significante, de la falta que hace
posible el deseo que nos constituye como sujetos,
pero no es conveniente atribuirle una
utilidad excesiva a la emisión omisa.




miércoles, 21 de mayo de 2014

Zonas obscuras

(Por Teodoro Losper)



Celebremos el presente:
ya es tiempo:
Celebremos el presente

con su carga novedosa
con su carga negativa
con su materia oscura

Ahora, hay zonas obscuras,
hay quien padece y quien goza,
quien predica por necesidad y
quien medra con la necesidad
ajena: hay necesidades ajenas
-hay sombras que no pertenecen
a ningún cuerpo conocido-

Conocemos los límites
de lo que puede conocerse
Conocemos los límites
de lo que puede celebrarse
Celebremos:
Conocemos los límites

Sabemos lo necesario:  (un
conocimiento parcial)  está 
todo dicho  y  hay poco por 
hacer  (hay pruebas, y aún
contrapruebas)


Ahora, hay zonas obscuras,
hay quien celebra la oscuridad y hay
quien teme a lo obscuro,
hay quien medra con ese temor
-hay quien teme y tiembla y hay
quien tiembla y teme: hay quien
vacila entre temer y temblar- 


Hay quien medra mientras otros
vacilamos, ó mientras celebramos 
una experiencia poética
(letras oscuras sobre fondo claro)
ó gozamos de una lectura inédita
ó una emoción estética
con ó sin ética:   la energía es 
movimiento, aún la obscura.

La obscuridad es tan necesaria como la luz,
y acaso más, puesto que la precede:
La obscuridad no es un estado circunstancial
ó provisorio como casi todos los estados,
el universo es, como sabemos, un lugar
oscuro, cuyo destino último
es la obscuridad total.

Celebremos la luz artificial,
escribo con luz artificial:
la escritura es un artificio,
lo único necesario es la ilusión:
una realidad (sin ilusión no hay
tiempo, sin tiempo no hay
necesidad y sin necesidad no
hay necesitados ni participios
pasados ni sentidos dados -dos
participios pasados-)

Las cadenas de oraciones
centran su eficacia en la ilusión
(la repetición es una de sus expresiones:
toda repetición contiene ilusión)

Repetimos: esta oración
puede ser repetida, aunque no lo
merezca: es más natural repetir
que merecer (esta frase no merece
repetirse)

Es una acción dudosa
merecer,
como servir ó aceptar,
como aspirar ó escribir:

cada uno tiene las necesidades
que merece: se debe merecer,
gozar de merecimiento

(gozar no es acción dudosa: se goza
o no se goza, una realidad -la realidad
se goza ó se padece: el goce y la
realidad no se merecen- se puede
repetir, la realidad siempre es algo
dudoso)

Hay zonas obscuras, subobscuras,
hay subzonas: en lo obscuro
la percepción aumenta -provenimos
de la obscuridad, nuestro origen es
obscuro- la obscuridad nos devuelve
a la soledad unimembre y natural
que no remite a ninguna realidad
conocida

La realidad no admite dudas -como
el goce- Dudar no es una acción
gozosa -quien duda de su goce, no
goza-

El goce es natural (un sentimiento más
natural que la emoción: ésta puede ser
inducida por estímulos externos)

Gozar es un verbo regular, como escribir
o producir, pero la producción del goce
no es natural: 'escribo porque gozo' se
puede decir, como otros gozan leyendo,
o cantando,  o jugando, viendo jugar,
viendo gozar  -hay quien goza viendo
el juego de Ortigoza-  o consumiendo,
o rezando, ó rozando los restos
de otros goces.

martes, 29 de abril de 2014

Práctica teórica

(Robert O. Jara)



'Velar es mi ejercicio',
escribió el poeta.

El ejercicio de la práctica poética
es riesgoso, pero sin riesgo
no hay aventura -para ser riguroso-
y sin conocimiento no hay navegación
segura.

'El tiempo labra catástrofes'
dice el poema -hace más de treinta
años que lo dice, y lo sigue diciendo,
demostrando la superioridad del poema
respecto del sujeto, cuyo enunciado
sufre alteraciones en el tiempo-

'El tiempo labra catástrofes'

(El tiempo de la estrofa, casi imperceptible
en la estratósfera, es inestable y lábil
entre las formas que resisten)

El verso se practica como el vicio
-somos recurrentes-
pero el vicio es más antiguo, incluso
que los dioses -dijo un poeta popular
incomprendido-

Hay vicios más populares, es sabido.

Hacer poemas ó hacer tiempo
son formas de resistencia
a la condición efímera.

Hay poemas que pueden cambiar el mundo,
pero el mundo no los necesita,
ni necesita poetas: si se extinguieran todos,
permanecería indiferente repitiendo
el mismo movimiento, sin apartarse
de su órbita.

Pero ningún poeta muere
de muerte natural.

(Velar es mi ejercicio)

lunes, 28 de abril de 2014

Observado

(Por Carlos Inquilino) *


Cómoda
la ocasión revolotea,
se arrastra ó se demora

-parpadea,

y ya no la verás-

Poco preocupa
tu lugar en el tiempo,
la conciencia verdadera
se desliza -como cualquier
noción perecedera- sin
llegar a destino.

Cómoda,
la ocasión se arrastra, se
vuelve ó se devora
tu ración de realidad

-así de sólida y segura-

en la continuidad de una
comprobación inútil:
no hay causa sin efecto.

En términos comunes,
cómodos, afines, fracciones
hacen causa bajo diversas
formas practican su equilibrio
ocasional :

La ocasión espera -la conciencia
tiene otras ocupaciones, acaso
otras preguntas- como ahora,
cuando todo parte sin dejar
más rastro, mientras la vida
vuelve a la normalidad. 

(De "Poemas intervenidos")

domingo, 13 de abril de 2014

Violencia poética

(Tomás Lovano)



'La violencia es la condición natural
del hombre contemporáneo',

anota el poeta contemporáneo en su
cuaderno de notas (todos los poetas tienen
uno: vuelcan allí ciertas frases que encuentran
de interés para trabajarlas, desarrollarlas,
profundizarlas, alterarlas, cuestionarlas,
invertirlas ó refutarlas. 

O bien para citarlas:

la acción poética no excluye la función
parasitaria -la vida parasitaria representa
más del 70% de la vida del planeta- Por el
contrario: la acción parasitaria representa
más del 70% de la vida del poeta)

El poeta sabe que debe reducir -la reducción
es una acción violenta- extraer
sentido en su máxima expresión, con
elementos mínimos (extraer una nueva
forma de materiales preexistentes, es la
esencia de la producción, incluída la
producción poética)

Para ser más preciso, el poeta
debe reducirse hasta su mínima expresión:
hasta los términos exactos (lo justo, siempre
es ético, y casi siempre estético)

Se debe descartar el adjetivo inútil: los
adjetivos son simples agregaciones.

El hombre no necesita ser contemporáneo
para emitir violencia; todos los hombres
fueron contemporáneos (incluso desde
antes que existiera este adjetivo) y la
violencia siempre estuvo; una presencia
natural a toda actividad humana.
Luego:

'La violencia, es la condición natural del hombre'

Pero no podemos refutar ni contradecir
(la contradicción es tensión, es violencia) lo
evidente: La naturaleza violenta de la Naturaleza:

-Todo ser vivo conoce necesidades, y la necesidad
es violencia, según Aristóteles-

Todas las especies tuvieron que luchar por su
supervivencia, y las que lograron sobrevivir siguen
luchando, y adaptándose a un medio casi siempre
hostil, a fuerza de incorporar nuevas armas y nuevas
formas de lucha, ó sea: de incrementar y desarrollar
su capacidad de respuesta a la violencia, que no otra
cosa es la adaptación: sobreviven los más aptos (que
suelen coincidir con los más violentos)

El hombre, a pesar de ser una especie joven,
relativamente nueva, ha desarrollado la capacidad
de modificar la naturaleza, alterándola, sin dejar de
ser parte de ella (la intervención humana sobre la
Naturaleza se expresa bajo diversas formas de violencia)

El hombre, por medio de la violencia, se erige a sí mismo
en amo de los destinos de cuanto ser vivo pretenda
transitar el planeta:

Ha incorporado toda la violencia de la Naturaleza
para desarrollarla, al servicio de sus propios intereses
y necesidades (su proyecto artificial, sustentado en la
violencia y conocido como desarrollo sustentable)

Asimila la violencia natural, para devolverla
multiplicada.
 
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