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domingo, 11 de enero de 2026

Para volver a creer

 

 

(Dudamel Rambler)

 

Creo en la acción del hombre:

Creo en el hombre de acción.


Creo en la acción preventiva,

en la interacción, la exacción

y en el principio acción reacción.


Creo en los principios reactivos

que hacen que todo precipite

en un sentido.


Creo en el sentido fiduciario

y en la fe que mueve hombres

y montañas, rebaños y pastores,

auspiciantes, servidores, aspirantes

y suscriptores.


Creo en el movimiento uniforme

de la fe, que eleva al hombre

hacia su destino superior.


Creo en la recompensa y el castigo

justo, en los fines que justifican los

medios, aunque no se justifiquen

a sí mismos.


Creo que cada organismo vivo

tiene un fin y una misión en este

mundo, aunque no la conozca.


Creo en la acción del hombre

que con su trabajo modifica el mundo

y a sí mismo.


Creo en la cultura del trabajo,

en la producción de conocimiento

y en las industrias del conocimiento.


Creo en los valores superiores

que circulan en la sangre humana.


Creo en los lazos de sangre

y en la tracción a sangre.

 

sábado, 10 de enero de 2026

El pico

 

 

(Germán Singerman)

 

La senilidad cambió,

no es lo que parecía:


Ya no se trata de resignarse

a la declinación continua

de funciones y capacidades

mientras se espera la muerte.


Se puede disfrutar a pleno

y ser feliz, como en ninguna

otra etapa de la vida:


El pico de felicidad, según

estudios neurocientíficos,

se alcanza a los 60 años.


El malestar disminuye

con la edad.


El nivel de satisfacción puede

graficarse con una “U”:


Esa curva nace con un pico

de felicidad en la infancia y

adolescencia, cuando tenemos

libertad, autonomía, amistades.


Decrece a partir de los 18 (trabajo,

estudio, responsabilidades)


Llega a su punto más bajo alrededor

de los 40, para volver a ascender

a los 50, cuando ya consolidados,

hemos armado nuestra propia familia,

aunque no sea lo que deseábamos.


A partir de ahí, entramos en la curva

ascendente, el malestar disminuye

con la edad, hasta desaparecer por

completo.


El pico de felicidad se alcanza a los

60, y puede prolongarse.


Podemos acusar pérdida de movilidad,

peso, conciencia, visión, deseo sexual,

y perder todos los dientes, pero el pico

de felicidad se mantiene indiferente,

allá arriba, y no nos lo quita nadie.


¿No llegaste a tu pico?


Tené paciencia, vas a llegar.

La ciencia y el tiempo nunca fallan.


¿Todavía podés tomar del pico

sin babearte?   

 

No es poco.


 

viernes, 9 de enero de 2026

Turismo, una vocación con futuro

 

 

(Aparicio Custom)

 

El turismo gastronómico

florece por doquier,


aunque hay otras opciones

como el turismo de aventuras,

el antropológico, o el turismo

sexual.


Hay más modalidades, pero

aquel lidera los guarismos

de esta industria en expansión. 


Es que comer, comemos todos,

cada uno dentro de sus posibilidades


(Hay comunidades que casi no tienen

qué comer: Son un atractivo, tanto

para el turismo antropológico, como

para el turismo de aventuras)


Aprovechá las oportunidades

del turismo gastronómico, para conocer

y agregar nuevas experiencias, sabores

que sorprenden, sorpresas saboreables:


Una aventura única para enriquecer

tu cultura general y ampliar tu capital

cognitivo por añadidura.


Sorprendete agregando experiencias

nuevas a tu metabolismo de mamífero

superior y primate en desarrollo.


¿Te lo vas a perder?

 

El no de las musas y el ni de las ninfas

 

 

(Emeterio Askman)

 

Acuclillado como mosca

fuera de servicio,  oh

pez espada espurio

que se desespina por amor.


Su musa lo observa insumisa

ir y venir como un desespinado,

y ni se mosquea.


Está claro que ese pez específico

y espurio no la seduce, 

 

ni su espada desespinada,

esa vaina que en buenahora ciñera

con valor. 


Por el contrario, ahora la excita

la tracción a sangre del erizo o

puercoespín de mar que se muestra

pensativo, sin mostrar más de lo

necesario y piensa:


Los pescados de antes

no usaban adverbios

ni tenían tiempo para necesitar

otro participio.


Podría pensar más, pero se abstiene:


Es más inteligente insinuar

que mostrar inteligencia,

concluye ante la musa que se eriza,

 

excitada como pez en celo. 

 

jueves, 8 de enero de 2026

El abra y la cabra

 

 

(Valdemar Claramnte)

 

A la entrada del abra

había una cabra.


Menos amigable que otras

que conocí, la cabra custodiaba

la entrada al abra: el paso

de afuera hacia adentro.


¿Qué habría en el interior

del abra, para que guardiana,

la cabra custodiara?


El abra permanecía abierta

pero inaccesible: la cabra

se interponía, denegando el paso

a intrusos.


Cerrada a toda negociación,

impertérrita, la cabra seguía ahí,

insobornable cual si cumpliera

una orden superior.


Tan impenetrable como el abra,

la cabra no atendía argumentos

ni súplicas.


Empacada como una mula,

inflexible como el horizonte,

encaprichada en impedir la entrada

y el flujo natural del turismo intrusivo.

 

miércoles, 7 de enero de 2026

Muestrario de ocasión

 

 

(;anuel Santos Lupanares)

 

Para muestra basta un bastión

o un vástago asomando

entre bastidores de hostias

abotonadas como perros,

 

o diosas.


No importa la vastedad

de muestras semiocultas

en los bastidores:


Para abastecerse sin asco,

con una muestra sobra:


Si partimos del basalto nativo

y formamos una fila india

de acá a la China o Indonesia,

el mundo cambiaría.


¿Cómo sabés que no?


Nunca sabemos si un cambio

es bueno hasta que lo sufrimos

o gozamos: La vida es cambio,

después puede ser mejor, o peor.


¿Quién dijo que el goce de unos

necesita el padecimiento de otros?


¿Cuál es la proporción justa?


Al llegar al Mar Muerto

encontraremos la respuesta.


¿Cómo sabés que no?

 

martes, 6 de enero de 2026

Reconocimiento de la vocación correcta

 

 

(Antenor Sideman)

 

El hombre es presa de su vocación.

Aunque no la reconozca, ni conozca,

ella lo expresa, y él la sirve.


¿Para qué sirve tener una vocación

como ésta?


Para reconocerla y no desperdiciar

el tiempo en distracciones y búsquedas

inútiles.


Nadie sirve para todo, lo sabemos,

y son pocos los que no sirven para nada,

aunque no necesitan saberlo para abrazar

la vocación de servicio.


Todo lo inútil puede ser aprovechado

por otros con algún sentido: sentidos

hay de sobra.


El hombre es presa de su vocación,

como es presa de tantas cosas que

no sabe.


Hay que respetar a todos, junto a sus 

vocaciones, equivocaciones y sus vicios.


La verdadera vocación existe,

pero hay que ganársela, como la vida.


Puede ocurrir que nadie más nos reconozca

en la propia vocación, pero sabemos

que la hemos encontrado cuando dejamos

de perder el tiempo en búsquedas inútiles,


y no buscamos nada.

 

 
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