(Emeterio Askman)
Acuclillado como mosca
fuera de servicio, oh
pez espada espurio
que se desespina por amor.
Su musa lo observa insumisa
ir y venir como un desespinado,
y ni se mosquea.
Está claro que ese pez específico
y espurio no la seduce,
ni su espada desespinada,
esa vaina que en buenahora ciñera
con valor.
Por el contrario, ahora la excita
la tracción a sangre del erizo o
puercoespín de mar que se muestra
pensativo, sin mostrar más de lo
necesario y piensa:
Los pescados de antes
no usaban adverbios
ni tenían tiempo para necesitar
otro participio.
Podría pensar más, pero se abstiene:
Es más inteligente insinuar
que mostrar inteligencia,
concluye ante la musa que se eriza,
excitada como pez en celo.
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