(Horacio Ruminal)
Las balas pasan zumbando,
van y vienen,
en un sentido y otro.
No difieren mucho
en sus propiedades,
al pasar de un sentido a otro.
Los sentidos están de paso,
como los participios y las balas.
Todo proyectil tiene un destino,
el sentido se ajusta a su destino.
Para el observador independiente
no hay fuego amigo, ni enemigo:
El fuego es fuego, acá, en la China
y en cualquier idioma y todos sus
sentidos.
El poder de fuego, es útil para
disuadir al enemigo y negociar
mejor.
Pero es sólo una expresión del
intercambio humano, rico
y diverso como pocos.
Antes de conocer el fuego,
el intercambio ya circulaba entre
los hombres, aunque con armas
más subdesarrolladas.
El fuego elemental, fue un recurso
primordial para el desarrollo de la
capacidad de negociación, junto
con el poder de fuego y el sentido
de pertenencia.
El desarrollo alcanzado, nos permite
distinguir entre fuego amigo y enemigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario