(Lucanor Armas)
Estaba en condiciones de arrepentirme
pero me arrepentí: Fue un momento de
debilidad que me tomó desprevenido.
Ya me había pasado. Gracias a contar
con esa experiencia, pude controlarlo y
lo superé.
Ahora no me arrepiento de nada,
ya aprendí. Somos libres de repetir
errores y controlar las debilidades.
El desarrollo de nuestros propios
mecanismos de control, nos fortalece
y nos torna más seguros, expandiendo
la capacidad de aceptación y liberando
las fuerzas productivas.
Arrepentirse es un signo de debilidad
y no produce nada. Dentro de los signos
de debilidad, es uno de los más débiles.
De los débiles no hay nada que aprender,
no sabemos si se arrepienten de serlo:
Hay cosas que no podemos controlar.
Sólo los fuertes son libres: Pueden
repetir errores y controlar debilidades
sin contradicción.
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