(Cipriano W. Cifuentes)
La esperanza profanada
no será negociada.
No existe la intención,
según la información disponible,
ni está en la agenda de quienes
controlan nuestras esperanzas
y administran el destino común.
¿Existe un destino común?
La pregunta no es válida:
atravesamos una transición
complicada y sólo cabe pensar
en el bien común.
Los intereses sectoriales, las visiones
sesgadas y sus propuestas sectarias,
quedan fuera de toda negociación.
La esperanza profanada no será
negociada, salvo que aparezca
una oferta irresistible o indeclinable.
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