(Emelio Casenave)
¿Por qué no perdonar?
Perdoname ¿Qué cosa hay
que un simple humano no
pueda perdonar?
No pretendo equiparar a Dios
que lo perdona todo, pero en
rigor, no deberíamos ser tan
rigurosos al juzgar a nuestros
semejantes.
Frases como ni olvido ni perdón,
enojan a nuestro creador:
¿Qué cordero sensato puede erigirse
por encima de su Pastor, que todo lo
perdona?
¿Acaso no fumos hechos a imagen
semejanza?
Estas actitudes son una falta de respeto
a su autoridad, eso lo enoja más que todo
y hace que, a pesar de su magnanimidad
infinita, le pueda resultar imperdonable.
Perdonar es divino: Hace mucho que nos
advirtió ¿Para qué desafiarlo?
Cada falta que perdonas, cada perdón que
emites te suma créditos a la hora del Juicio
Final.
Si quieres aspirar al Perdón definitivo,
debes mostrarte humilde ante la Autoridad
Suprema, y perdonarlo todo, como si fueras
Dios.
A Él y sólo a Él, no tenemos nada que
perdonarle y necesitamos su perdón,
como deudores y pecadores que somos
y seremos (Así lo dispuso Él, fuente de
toda razón y justicia)
Ahora bien, si crees que hay algo que no
puedes perdonar, mejor olvídalo
y olvida estas palabras y perdónalas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario