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martes, 31 de mayo de 2022

Artemisa

 

(Onésimo Evans)

 

El ámbito divino,

es tan disperso como diverso:

Hay dioses para la guerra,

el amor y otros negocios, como

el arte. También para los pescadores,

los náufragos, los condenados y los

desquiciados. Hay dioses para todo.


¿Contamos con el favor de todos?


Difícil es saberlo, son incontables

según Tales, y están por todas partes:

Todo está lleno de dioses.


Es natural que bajo esa abundancia

de entidades sobrenaturales,

resultáramos criaturas excesivas,

en más de un sentido.



II

Artemisa, no es la diosa

de las relaciones asimétricas,

aunque encarna una contradicción:

Es a la vez, diosa de la Naturaleza

y de los cazadores.


¿Es compatible?


Sí y no: Es tan natural cazar

como ser cazado, devorar a otro

como ser devorado, pero

¿Somos cazadores naturales?

¿Somos un rebaño de cazadores?

¿Pereceríamos, si no nos apropiáramos

de esos otros cuerpos, tal vez inocentes?


Para muchas especies es un mandato

biológico y el único modo de sobrevivir.

Casi todos los predadores son, a su vez,

presas, según el Diseño Divino, para

lograr un equilibrio justo. ¿Justo?


No, la Naturaleza no tiene por qué

ser justa, para eso están los dioses.


La Justicia Divina nos excede:

Somos súbditos, corderos, apenas

una mínima expresión de toda la

emanación divina:


Manadas emanadas que mastican

humildad, pero disfrutan

de la caza deportiva.


domingo, 29 de mayo de 2022

Recicla tus sueños, planta un ciclamen

 

(Tomás Lovano)

 

¿Tenemos los sueños que merecemos?

 

Puede que no, tal vez ni eso.

Especuló el filósofo del futuro (donde

se desempeña como coaching ontológico)


Todos los sueños se nutren de materia

muerta, y perfectamente descompuesta.

Como esos organismos que trabajan en

silencio, para que proliferen las lombrices

en el compost, y puedas obtener un buen

abono para tus plantas.


¿Merecemos los sueños que tenemos?


Cultivo una rosa blanca.


No di con la medida decorosa *

 

(Abel A. Borda)

        

          No midas tus palabras, mide más

        bien la orina del conejo

                                 (Alvaro Mutis)



 

Medí mi decoro con fruición,

sin conceder un ápice

ni condonar un mínimo de súplica

estratégica.


No soy de hacer concesiones

a la hora de medirme (Un ejercicio

de conciencia para mantener el buen

estado neurológico y volver a sentirse

único, aunque el recurso sea apócrifo)

No ando con medias tintas.


No midas tus escrúpulos autóctonos

con la vara de un supuesto prójimo,

hay tantas verdades como veredas

pares.


No dispares tu pregunta anodina

y anecdótica.


Desconfía de tu donante ocasional

y de las cláusulas intrínsecas

en los términos previstos.

No te vuelvas aceptable, ni en tu fuero

íntimo.


A la hora de abonar

elige el estiércol del polífago

más próximo, o de algún roedor

merodeador de tu unidad funcional,

nativo o por opción.


No cedas al rumor acérrimo

y sincero, de cuerpos que prometen

lo que no tienen, o más que eso.


Mide tus impulsos desconocidos

con la meticulosis del experto

que sabe lo que hace y avanza

con cautela, apunta a lo seguro:


En algún punto, todos somos uno:

una unidad completamente ajena.


No cuentes tus excesos, procura

ser minucioso con mesura en la

emisión de tus miserias naturales.


No cuentes tus excesos ni midas 

mis palabras. Mide más bien,

la orina del conejo

o el vuelo del vencejo.

 

 

(*)  No di mi decoro, cedí mi don.

(Uno de los karcinogramas de Juan Filloy)


sábado, 28 de mayo de 2022

Aventuras de un ganador serial algo senil

 

(Germán Singerman)

 

Estaba en condiciones de ganar

la calle, pero acallada la gana

encallé en el vano de la puerta

entornada, antes entreabierta,

ahora entrecerrada.


Había sabido ser un ganador,

pero ahora vacilaba: la calle

está llena de peligros, no quise

aventurarme. Además, no tenía

nada que ganar.


Había sabido ser un ganador,

pero ahora vacilaba: el peso

de los años afecta, tanto al cuerpo

como al alma ganadora.


Parecía haber perdido hasta

las ganas de ganar ¿Qué otra

desazón encontraría en la calle?


Mejor ir a lo seguro, me dije

y lo agendé sin vacilar.

Cerré la puerta definitivamente

asegurándola con la cerradura

de seguridad.

 

La seguridad no tiene precio:

Ya está, yo ya gané.


jueves, 26 de mayo de 2022

Yuyal

 

(Asensio Escalante)

 

Un yuyo florece en la memoria,

entre tanta maleza disponible:


un yuyo en flor


sucede,


la flor de yuyo abunda,

un yuyo prolifera en cualquier

parte. No necesita cuidado ni

atención, es maleza.


(Tal vez por eso sea maleza)


En la memoria, prosperan malezas:

No hay quien venga y se ocupe

de desmalezar, desmalecer,

emprolijar y embelesar ese baldío,

ese yuyal.


Una flor, un yuyo.

Nadie que lo reclame suyo.


martes, 24 de mayo de 2022

La malasangre: cómo gestionarla

 

(Senecio Loserman)

 

Una pena insana

puede alterar la oxidación

normal en sangre.


No te ahogues en un vaso,

hay recursos a probar:


ahogar la pena en una solución

de grasas saturadas al azahar

en lágrima y alcohol bendito,

medir tu vanidad, rehogar la pena

en sangre, suturar los estropicios

con denuedo y enajenar los efluvios

emergentes sin hacerse malasangre.


Todo pasa, la sangre vuelve a circular

en un vaivén tan absurdo como esa

pena insana y no soluble.


La mala sangre también circula, pero

conspira contra una oxidación sana.


No midas tus excesos, hay mejores

medidas que tomar: una circulación

penosa puede revertir o mejorar

con una buena medida de ajenjo

o absinia.


lunes, 23 de mayo de 2022

La evolución del oxígeno

 

(Horacio Ruminal)

 

El oxígeno es vital

para la oxidación, es decir

para la vida, que es una de

sus formas de expresión.


Las células se oxidan

mientras el cuerpo vacila

en un poema, que respira

y reproduce su propia

combustión, como si fuera

algo natural: ningún poema

es natural, aunque se oxide.


(Sin oxígeno,

no tendría lugar el presente

poema de oxígeno)

 


II

El oxígeno no aspira, no propende

ni se expande. Se pretende que

circula: yo vacilo, dentro o fuera

del poema el oxígeno es más que

una palabra, una presencia necesaria.


Sabe estar en todas partes, habita

el éter, en distinta proporción.

En invisible e indiviso a los ojos

y ni siquiera necesita ser respirado.

 

III

La evolución del conocimiento, podría

llevar a que la manipulación genética

produjera células inoxidables,

con resultados inciertos.


Por el contrario, la evolución del oxígeno

nos resulta bastante familiar: hidróxidos,

monóxidos, dióxidos, peróxidos y

agua oxigenada.


La evolución oxida,

el óxido es vital para la evolución.

La sangre se oxida en forma natural.


Todo el tiempo nos oxidamos.

Sin oxígeno, la vida se reduciría

a anaerobios (bacilos y bacterias)


No habría religiones, ni banderas

y la inversión caería a niveles

históricos.


No hay que hacerse malasangre,

hay todavía suficiente oxígeno

para completar nuestra oxidación

en tiempo y forma.


La selección artificial

 

(Aquino Lamas)

 

Cualquiera puede hacer un poema

como éste.


Pero sólo yo hago éste,

aunque también podría hacer otro.


Hubo un tiempo en que hacía más:

dos, tres a la vez, sobre una

misma idea -aunque una idea

nunca es la misma-


Luego confrontaba,

los ponía a competir:

El que perdía quedaba.


(Los otros se eliminaban entre

sí para seguir participando)


El sistema poético funcionaba,

no gané ningún concurso

pero tampoco participé:


La carrera poética es ardua,

exige una dedicación inclaudicable

y no se puede perder el tiempo

concursando. Siempre hay ganadores

y perdedores que siguen participando.


No estoy para perder el tiempo,

hay mucho para hacer

y aún no está todo dicho en poemas.


Cualquiera puede hacer un poema

como éste.


sábado, 21 de mayo de 2022

El verdadero verde

 

(Epifanio Weber)

 

El lugarteniente, hombre verde, reverdecia 

a pura mímesis, en la íntima espesura

disfrutando en soledad del devenir

del bosque, sin despegar de la pantalla

el ojo sano.


El ojo disfrutaba del paisaje nemoroso

en plena soledad, que el bosque multiplica.


Desbordado por el verde, plural y sustantivo,

el lugarteniente retozaba con lo puesto:

soñó que abandonaba su puesto, en busca

de otra verdad:   El verdadero verde, que

hace germinar los cuerpos como bosques.


De un pantallazo, aplastó una mosca silvestre

que fatigaba la pantalla: Una menos,

verificó con el rabillo sano.


Pero no:

la verdad puede estar en las antípodas,

y emerger de los opuestos (hay quienes creen)


En un abrir cerrar, el bosque se llenó de ojos,

brotaban por doquier tantos ojos como hojas.

Ojos, entre la maleza superior, ojos abajo, a

la izquierda de su pantalla, señora, en las raíces

aéreas o adventicias, ojos. En los añosos troncos

semihuecos ojos; no había lugar en que poner el

ojo, donde no hubiera ojo recordando a otros ojos.


Ojos hematófagos, xilófagos, antófagos,

polífagos. El ojo sano era el único testigo

y no había un interlocutor válido, para

intercambiar visiones y dividir la tarea.


No voy a anonadarme: Un lugarteniente,

aunque esté solo, debe mantenerse firme

en sus principios, defenderlos hasta las

últimas consecuencias, mantener la línea

y reconocer al enemigo.


Entre la miríada de ojos escrutantes

pudo atisbar y reconocer uno especial,

bastante anómalo para animal:

el de un periscopio que libre y soberano,

parecía disfrutar la soledad del bosque.


El lugarteniente se puso más que verde,

un verde más intenso que singular:


Ni acá se puede tener intimidad…

Observó para sí, mientras con el ojo

útil vigilaba la multitud creciente de ojos

y preparaba la emboscada final.


 


viernes, 20 de mayo de 2022

El fondo de la noche

 

(Onésimo  Evans)


En las ochavas de la noche

un fondo común,

ojos como tripas trabajadas por

el tiempo: el tiempo aspira

hacia la noche.


El triple fondo de la noche

desfondada, amansa a los durmientes

irredentos, al soñador insomne y a

la musa que languidece al fondo

de la noche.


Amaina en vano, reconcentra

los últimos latidos que pernoctan

como fondo del paisaje penumbroso.


Avanza a mansalva, hacia otro fondo.

Escampa en otra parte de la noche

la juventud perdida se disuelve en

réplicas: reflejos de otras noches

que buscan su fondo.


La noche no suele rendir cuentas

a sus súbditos.


Trepamos hacia el fondo de la noche

terciando entre restos de vigilias y

certezas consumidas en vano:

recogemos cenizas.


El vano de la noche no trepida,

es más profundo que el deseo

disecado en la corteza del crepúsculo

simétrico.


Tres veces hilvanado, su perímetro

difuso e inconsútil ofrece su oquedad

en avanzado estado, más nunca precipita:


Amansa albas a mansalva

tan inciertas como tripas trepanadas por

el tiempo, que nunca desatiende su

trabajo. Sumando noches, desguazando

sueños desfondados en lo anónimo

de uno.

 

 

jueves, 19 de mayo de 2022

La evolución de la circulación

 

(Abel A. Borda)

 

Creemos en la libre circulación

de todo, incluso material dudoso

y poemas que vacilan sin otro fin

que se conozca.


El conocimiento debería circular

con toda libertad, para poder ser

aprovechado por todos, estemos

dentro o fuera de circulación.


El beneficio es doble: Seríamos más

libres y menos ignorantes.

Sólo la materia circula, del resto no

hay certeza.


La libertad posée un valor incalculable,

inalienable e inallanable: Todo lo que

se emite debería gozar de libre circulación

y del derecho a recibir un juicio justo, o

cualquier otro:


La diversidad y la libertad, son condiciones

esenciales para el crecimiento.

Creemos en lo que crece, mientras crece:

luego hay que reponer y renovar la apuesta.


Creemos en la libre circulación

de todas las metáforas, incluso aquellas

que no son tan felices como ésta.


Sólo la circulación es libre.


miércoles, 18 de mayo de 2022

La aventura del conocimiento

 

(Amílcar Ámbanos) 


Se cree que con el desarrollo de los nuevos

recursos tecnológicos, cada vez cobra un papel

más importante la producción de conocimiento.


Y cada vez dependemos más de la tecnología…

El conocimiento es un camino sin retorno.

Las personas que saben más de lo normal, suelen

ser taciturnas y pesimistas.

Y de ahí no se vuelve, se lo dice un ignorante

reconocido.


¿Reconocido?


Sí, ignorantes hay muchos, pero pocos nos

reconocemos, no es bien visto.


Hay que ser muy humilde y sensato…


No sé, la sensatez y la humildad suelen ir juntas,

pero yo no soy humilde, solo ignorante. No creo

que todos los ignorantes seamos humildes, ni

todos los humildes ignorantes.


¿No quisiera salir de la ignorancia?


No, el conocimiento es un camino sin retorno.

No me avergüenzo, ni estoy resignado ni soy

humilde. Yo elijo mi ignorancia, y la disfruto

sin culpa: Sé lo que ignoro.


Suena extraño, casi como una contradicción…


La contradicción está en querer saber más

de lo necesario. No seamos necios, hay cosas

que nadie desea saber. ¿Quiere conocer la muerte?

¿Desearía saber cuando va a morir?


No sé, no lo había pensado, supongo que no. Pero

no es algo que pueda saberse, en general,

a diferencia de otras cosas.


¿Cuántas cosas? Hay suficiente conocimiento

disponible como para acumular y morir repleto

de saberes… ¿Adónde va a parar eso? Le cuento:

A los gusanos, en el mejor de los casos; ellos

saben aprovechar la descomposición mejor que

nadie. Se lo dice un ignorante.


No se jacte, tampoco es tan ignorante…

Decía Platón: Existen tres clases de hombres:

amantes de la sabiduría, amantes del honor

y amantes de la ganancia. ¿Cuál sería la suya?


No debo ser un buen amante, no me veo ahí.

Prefiero que se me incluya afuera, aunque no

sea original esta frase, que no me pertenece.


No se puede permanecer siempre afuera de

todo, la vida es un camino sin retorno…


Precisamente, el gusano se arrastra sin saber

hacia donde va el mundo, pero tiene el futuro

asegurado: es una especie muy antigua, no

está en riesgo y no tiene nada que temer.

Es probable que ni sepa que va a morir.

Es probable que no sea menos feliz

que un sabio, un filósofo, o usted.

martes, 17 de mayo de 2022

Yo visité a Nímedes

 

(Dudamel Rambler)

 

Hola, Nímedes…


Ah, sos vos…

Ni me despiertes ni me desveles,

deja que duerma sobre mis laureles.


Perdón, no estaría viendo ninguna planta…


Lo esencial es invisible a los ojos, como dijo

el príncipe.


El Principito…


Odio los diminutivos, ya deberías saberlo,

chiquito.


Lo siento, no era mi intención perturbar

tu sueño.


¿Qué sueño, pelotudo?


Dijiste que dormías…


Ni me desdigo ni me contradigo. Dormir,

no es soñar ¿Hace falta que te explique la

diferencia? ¿Hace falta explicar que es una

metáfora?


No, faltaba más…


Sí, falta mucho, corazón, pedazo de mamífero

¿Quién sos vos para determinar lo que falta o

no falta?


Bueno, es un formulismo, no era la intención;

no lo pensé en ese sentido.


¿Qué sentido? Yo no siento nada…

¿Desde cuando pensás? ¿Sabés lo que me

importan tus fórmulas?


No importa, sólo pasé a saludarte. Si preferís

me voy. Tus deseos son órdenes.


¿Y quién creés que sos para decidir lo que son

mis deseos? ¿Qué podés saber vos de eso?

Si alguien puede decidir cuáles de ellos son

órdenes, y ordenar en consecuencia, soy yo.

Y si quisiera echarte, ya lo hubiera hecho,

cosita…


De acuerdo. Entonces, no te es indiferente mi

presencia…


No, ni eso. Te faltó decir en qué puedo servirte.

Pero te entiendo, pequeño renacuajo, las musas

sabemos que somos irresistibles. No es nuestra

voluntad despertar deseos inferiores que nos

exceden… Estamos más allá de eso, somos algo

más que un cuerpo perfecto, aunque no creo

que lo entiendas.


Entiendo, entonces me quedo…


No, no entendiste:

Ahora vestite y andate.

 

 

En: El amor, un sentimiento inexplicable entre otros


lunes, 16 de mayo de 2022

La risa no siempre es un sacramento

(Carlos Inquilino)

 

En el sosiego del ayuno cuaresmal,

la risotada del risoto no alteró

el humor de los comensales en servicio.


Una bocanada de aire puro o semipuro

entró por el tragaluz del excusado.


No faltaba nada, ni en la mesa, ni en

el aire protocolar circundante.


De pronto, un brillo algo excesivo para

ser natural, atrajo de los cuerpos las miradas.


¡Una molécula de pus divino!


Reveló un observador independiente, que

acompañaba de oficio a un asesor del

secretario adjunto.


Damos fe, respondieron los cuerpos

presentes al unísono, ante la luz sagrada,

sesgada y cegadora, y el beneplácito del nuncio.


Estaba claro: era un mensaje divino.

En una muestra de empatía Suprema,

el Creador envía sus anticuerpos cargados

de pureza incontestable.


Un mensaje de Amor de nuestro Autor,

Amor sobrenatural, casi tan perfecto

como infinito…


Sin duda, coincidieron todos los presentes,

era la señal que autorizaba a levantar el

ayuno.


(No hubo ninguna risotada, por parte

del risoto)


domingo, 15 de mayo de 2022

Soledades divisibles

 

(Dudamel Rambler)


Abandoné mi casa

en forma provisoria y ocasión propicia.


Dejé a mi solanácea sola,

no me despedí, ni le avisé


¿Sabrá que volveré?


No lo sé, es probable que ni sepa

que me encuentro ausente…


¿Se solazará con otra presencia soberana

del mismo valor? ¿Serán suficiente, los

insectos y las aves?


Quien sabe.


Ahora que estoy ausente,

no sé si volvería a

abandonarla…


¿Sabría volver?


¿Quién sabe?

sábado, 14 de mayo de 2022

El poema banal

 

(Tomás Lovano)

 

El poema banal

parece tener los días contados.

Algo que no lo afecta a futuro:


Un poema tiene los lectores que merece,

y más allá de la validez, la sensatez o

la banalidad de este enunciado, el emisor

banal -con o sin voluntad de ser tal-

tiene derecho a gozar de alguna recepción

exitosa (el éxito es tal vez, la más alta

expresión de lo banal)


Siempre encontrará lectores que se identifiquen

y regodeen con el goce de su propia banalidad:

No es vano recordar, que el goce de signo banal

es el más común entre la opinión pública

(evitamos el adjetivo popular para despejar

cualquier sospecha de populismo, algo por demás

banal)


II

Lo banal, no es algo descalificable en sí, ni

siquiera en el ámbito poético: Muchos poemas

surgen de hechos banales, o de una observación

particular de algo banal, como el vuelo de una

mosca. Luego, el poema levanta su propio vuelo,

o no, pero ese es otro poema.


La banalidad en un poema, puede agradecerse

como un gesto de sinceridad del autor: todos

tenemos un costado banal, o más.


Pero habría que diferenciar la banalidad sincera

y verdadera, de la otra: la impostada; un recurso

de baja estofa para atraer lectores incautos, de

quienes se sospecha esa propensión.


Es cierto, que ningún autor que se precie

aspira al poema banal, y si lo cometiera

se cuidaría de no compartirlo… Pero a partir

de la muerte del autor, decretada por Barthes

hace un tiempo, las condiciones de producción

poética han cambiado, y los límites no son los

mismos:


Casi todo el mundo, puede hoy acceder

a casi todo, a veces sin un costo adicional,

y gozar su banalidad a pleno, en distintos

formatos y presentaciones.


El poema no es una excepción,

y el poema banal no tendría por qué serlo,

ni necesitar más justificación que otros:


Hay quienes pueden decir mucho, con muy

poco, y quien necesita explayarse mucho

para no decir nada. Son opciones disponibles.


III

Sobre el hecho banal que deviene en poema,

hay algo más: Del mismo modo, podría el

autor tomar un tema profundo, de interés

substancial y hasta superior a éste, y propinarle

un tratamiento banal. ¿estaría mal?


El poeta es un ser carnal, compuesto de células

banales y triviales, y goza del mismo derecho

que cualquiera a ejercer su banalidad, dentro y

fuera del poema según la forma que su voluntad

elija.


Tampoco es un filósofo, aunque pueda compartir

preguntas más o menos filosóficas:

¿Cuál es el límite? ¿Dónde empieza, cuando

termina la banalidad?


(Conocer el grado cero de lo banal, habilitaría

a escribir otro poema)


También, puede ser un buen desafío:

Proponerse un poema banal, que no sea

uno más.


Y entonces la pregunta:

¿Hasta dónde puede ser correcto ser banal

como poema?


Dependerá de las aspiraciones del emisor

(Sabemos que la mayor parte

de las aspiraciones humanas son banales

e inútiles, como sus goces:


Gocemos libremente de la propia banalidad,

acaso sea el más inclusivo de los atributos

de la especie, y el único que podemos

compartir en profundidad)




jueves, 12 de mayo de 2022

Líneas en el espacio

 

(Tomás Lovano)

 

Las fronteras son líneas arbitrarias

e ilusorias.

Nadie sabe cuanto sabe

de ilusiones y límites.


La arbitrariedad impone

nuevos sentidos.

La arbitrariedad se impone

como el sentido.


Entre los sentidos arbitrarios,

está el sentido común, que no

siempre se impone: tiene sus límites.


Poseemos un conocimiento parcial

de nuestros límites: Las parcialidades

suelen ser arbitrarias, como las órbitas.



II

Las fronteras son líneas ilusorias.

Nadie sabe cuanto sabe de líneas,

ni cuanto cabe en una línea.


Todas las líneas empiezan y acaban

en un punto, los puntos son infinitos.


Ilusiones lineales o sesgadas, cursan

distintos planos de la conciencia

delineando una suerte de futuro

aspirable (la producción ilusoria,

mejora el tono vital de los productores)


Nadie sabe cuanto sabe del futuro,

no se puede medir: no hay magnitud

ni longitud segura. Hay límites que no

conocemos, aunque conozcamos muchos.


Y líneas que nunca leeremos.

Hay destinos lineales y sentidos que

se interrumpen en un punto.

 

 

III

Hay quienes pueden leer lo que no podemos:

Por un monto tal vez razonable, ofrecen la

lectura de cualquier destino en las líneas

de la mano del portador.


La respuesta determinará si era razonable

el monto. Verificar su veracidad,

puede tomar algún tiempo. Pero la ilusión

tiene su precio: De ilusiones también se vive

(No son  pocos los que viven de la ilusión ajena)


El intercambio, el tráfico y la producción

ilusoria, explican buena parte de la economía

subjetiva y la actividad especulativa.

 

 

IV

Las fronteras son líneas ilusorias

y arbitrarias, pero en alguna medida necesarias:

Nadie sabe mucho de líneas, sólo sabemos que

están hechas de puntos: son puntos que se unen

en la ilusión lineal.


Es preferible avanzar un casillero

sin perder la línea, que hacerlo sin medida

y encontrarse desbordado ante las líneas

enemigas.


Por último, están quienes cifran su destino

en cuestiones lineales,

confían en la geometría y esperan

la alineación de los planetas.


(La búsqueda de la alineación perfecta

puede conducir a la alienación: es mejor

limitar ciertas aspiraciones, tener una

línea de conducta)





miércoles, 11 de mayo de 2022

Insectos

 

(Ricardo Mansoler)

 

¿Qué sabemos de insectos?

Algo sabemos, no mucho:

Son muchos y pequeños, algunos

viven días, horas, lo suficiente

para reproducirse y ser muchos.


En suma, son muchos como para

conocerlos mejor, tienen formas

y diseños muy variados y sólo

algunos nos resultan familiares;

muy pocos amigables.


Sabemos que en su conjunto, pesan

bastante más que nosotros: su lugar

en la biomasa, es mucho más significativo

que el nuestro y que el de los otros animales.


Sabemos más bien poco, aunque entendemos

que son necesarios. Nuestra vida en el planeta

no sería posible sin ellos, que sin embargo,

no parecen necesitarnos.

 

 

II

Sabemos de su condición efímera, que los

ubica en un plano bastante inferior:

¿Qué se puede hacer en un día, en dos, o

en cuatro días locos?

¿Qué labrar, qué esperar, a qué aspirar,

en qué invertir?


No conocemos nada en cuanto a la intensidad

de esas vidas descartables, pero sin duda, para

aprovechar ese segmento de tiempo tan fugaz,

habrá que ser intenso y competitivo.


Sabemos que es raro que nos ataquen, salvo

los hematófagos, como el mosquito, que

puede transmitir enfermedades, lo que los

hace peligrosos.


A veces, algunos asumen la condición de plaga,

afectando el desarrollo natural y normal de

nuestra vida. Cuando ésto ocurre, como es natural,

las autoridades toman medidas para controlar su

expansión y que la vida vuelva a la normalidad.

 

 

III

Es precisamente su cantidad y diversidad, algo que

les juega en contra en relación con nosotros:

No sólo por la dificultad para conocerlos mejor y

estrechar vínculos, sino que por el instinto de

conservación, es natural que ante el peligro de

lo desconocido obremos los mecanismos para

deshacernos de esa presencia inquietante e

invasiva, de un modo fehaciente y con cualquier

objeto que tengamos a mano.


La convivencia tiene sus bemoles, no es fácil.

Ellos, siendo mucho más antiguos que nosotros,

ya deberían haberlo aprendido.


No hay que descartar que esa dificultad de

aprendizaje, sea producto de lo acotado de sus

vidas y la consecuente falta de tiempo para

acumular información y transmitir conocimiento

a su descendencia: en tan poco tiempo, tienen

que ocuparse de su metabolismo, de escapar de

sus predadores y reproducirse en término.

 

 

IV

Sabemos pòco de los insectos, pero para ser justos

y ecuánimes hay que decir, que así como nos son

molestas sus picaduras, suciedades, o que nos

coman nuestras plantas, ropa y hasta nuestra propia

comida, también tienen su lado bueno:


Algunos son útiles al comerse a otros insectos

más indeseables, y además, no se puede soslayar

el hecho de que uno de nuestros autores más

conspicuos y valorados por la crítica y la historia,

cobró celebridad gracias a una novela memorable

protagonizada por una cucaracha.


No más preguntas.


¿Qué sabemos de insectos?


martes, 10 de mayo de 2022

Es lo que había

 

(Horacio Ruminal)

 

Estamos haciendo lo que había que hacer.

Había que hacerlo:

Alguien lo tenía que hacer.

Si cada uno hiciera lo que tiene que hacer

no habría mucho más que hacer.


Hay que pensarlo.

Hay mucho que hacer y que pensar,

no se puede hacer todo, ni pensarlo:

Hay que establecer prioridades.


Estamos pensando lo que había que pensar.

Hay que seleccionar, evaluar, calificar

y consensuar: la claridad es prioritaria,

un pensamiento claro es más apto para

comunicar, hacer saber.


Se hace saber:

Estamos diciendo lo que había que decir,

se tenía que decir y se dijo.

Dicho lo cual, pasamos a la acción

sin mediar más trámite:

Estamos haciendo lo que había que hacer.


¿Qué más?

Sólo esperar.

¿Qué se puede esperar?

Estamos esperando lo que había que esperar.


¿Qué había?

Había más, había muchísimo, estamos

en condiciones de afirmar.


Se hace saber:

La incorporación de conocimiento

puede ser voluntaria como involuntaria,

con el mismo resultado.


Como la aceptación de este enunciado.


sábado, 7 de mayo de 2022

El arte de envejecer

 

(Germán Singerman)

 

Con los años, el cuerpo también evoluciona;

la percepción vacila y la relación con

objetos y sujetos no es la misma.


Aparecen dificultades imprevistas

hasta en los trámites más sencillos:

Gana lugar el desarrollo de la torpeza,

se pierde motricidad fina y con ella,

la seguridad en las acciones cotidianas.


Los sentidos se tornan engañosos, ya no

se puede confiar en ellos demasiado y

procuramos desarrollar otros

como instrumento de defensa, ante una

realidad cada vez más hostil y agresiva.


Cuesta definir con palabras la sensación

que se repite cuando no llegan las palabras,

o demoran en llegar a destino. La memoria

se esfuerza, busca las relaciones posibles

y resuelve como puede.


El cuerpo, la memoria, los movimientos

se enlentecen: acusan la evolución del

tiempo y demandan nuevas y sucesivas

adaptaciones.


Casi nada es lo que parece y nada parece

ser lo que era hasta hace poco, no podemos

precisar cuando…


Hasta las respuestas más simples y banales

ofrecen resistencia. Somos imprecisos,

percibimos la precisión perdida y vacilamos

en forma recurrente: una actividad que ocupa

una porción creciente de nuestro tiempo útil,

si hubiera tal cosa.


Iba a escribir un poema sobre las oportunidades

y los nuevos desafíos que propone la vejez.

Estaba listo, tomé la lapicera, pero no acerté:


Era la cola de una rata de la casa

(otra me hubiera mordido, como ya pasó,

pero ésta supo reconocer la torpeza propìa

de mi condición senil: 

Me reconoció de la familia,

pertenecer tiene sus ventajas)


viernes, 6 de mayo de 2022

Ella hizo un poema

 

(Ricardo Mansoler)

                            A Mariana J.

 

Ella hizo un poema

-dice el poema de ella-

Un poema que versaba

sobre otros, que había hecho

-dice ella en el poema-


Un poema que explica aquellos

otros, que hizo o habría hecho.


Diría otro:

Todo poema contiene otros, y

más, todo poema puede ser

parte de otro, y otros.

Y aún: todo poema es también

otro.


Ella hizo un poema que justifica

otros, hechos o aún no hechos.

Un poema sobre otros,

para justificar su poema

o todos los poemas.


¿Hizo justicia?


No hay poemas justos:

Ningún poema pudo hacer justicia.

Justificar no es una acción poética,

pero cada uno debe poder justificar

lo que hace o deja de hacer:


Ningún poema es justificable.


Hago este poema porque no estaba

hecho, asumo esta tarea a sabiendas

que otro lo haría mejor.


Lo estoy haciendo, es un hecho.

Ahora existe y se titula:

Ella hizo un poema.


Poema fractal

 

(Amílcar Ámbanos)

 

¿En cuántas fracciones se descompone

un quebrado?


-Depende del pasado del objeto dispuesto

(No hace falta estar dispuesto para ser 

descompuesto)


Depende de la fricción, la intensidad

del participio en quiebra

y la voluntad de las partes

a acordar. Contamos con la memoria

apropiada.


¿Qué podemos extraer o extractar

como enseñanza última e íntima

de esa función primordial -descomponer-

y su virtual reproducción?


No mucho. Un corte transversal

en el poema fractal, haría visibles

los fragmentos infinitos del engaño

y su naturaleza. En otras palabras:

fragmentos infinitos de su naturaleza

engañosa (hay más versiones)


La Naturaleza nos engaña

en distintas escalas, repitiendo funciones

y formas irregulares con variaciones

mínimas de sus componentes infinitos,

que no responden a ningún patrón

matemático o geométrico:


Un copo de nieve

es una forma única, propia

e idéntica a sí misma.

No se descompone ni es igual a otro,

aunque se diluya, derrita o evapore.


Vamos a un corte:

Un quiebre, un requiebro, un quebranto,

una quebrada que se pierde no alteran

la estructura de los miembros acreditados.


Toda forma es un mensaje, un significante,

una información. El cuerpo del poema

es una forma.


La forma no se descompone, pero puede

reproducirse gracias a las descomposiciones

que contiene como informacion.


El arte fractal puede prescindir del autor,

hay programas que hacen música sin

intervención humana. Lo mismo aplica

a la producción poética, hay aplicaciones

para generar poemas. El arte no necesita

explicación.


Podría escribir en verso de pie quebrado

unas coplas a la muerte del poema.

Pero sería otro el poema:

sería otro poema.


¿En cuántas fracciones se descompone

un poema?


-No hay una respuesta única. Depende de

la intensidad y fricción con que realiza

sus funciones.


¿Cuántas funciones tiene?


-Puede tener más funciones que sentidos.


¿Podrían ser infinitas?


-No se puede afirmar. Tampoco descartar.


Pero un poema puede durar menos

que un copo de nieve.

 

(Todo organismo vivo se descompone) 


II

La descomposición no se detiene,

evoluciona en infinita variedad

con su carga de futuro sin volumen.


No descansa en su función iterativa,

habita y multiplica en infinitas

versiones y fragmentos, aptos para

el retorno a su estado original.


Sólo el éter no se reproduce:

es el que es, es el que fue.


III

La vida se divide, pero

la cópula no tiene dueño:


Si hablamos con propiedad

no decimos nada nuevo:


Sólo la Naturaleza se renueva

para producir continuidad,

reproducir, descomponer y recordar:


No todo es división (aunque hay versiones

encontradas y opiniones divididas)


IV

La vida se divide, los cuerpos

se reproducen por esporas, apareamiento

o división, sin otro fundamento.


Los fundamentos se dividen: racionales,

lógicos, o peregrinos y azarosos (que no

obedecen a una razón lógica, pero pueden

adoptarse y sostenerse sin perjuicio y sin

requerir aprobación de autoridad competente)


V

Todos los cuerpos animados se descomponen

en condiciones naturales y también normales,

aunque no sepan dividir, dividirse o aparearse

en forma esporádica ni operar con fracciones.


VI

La copla, el verso alejandrino, el hexámetro,

la lira o el soneto y hasta el octosílabo

genérico, son formas adoptadas por la

necesidad de repetir fórmulas que han

sabido funcionar. Todas las formas

brotan de la muerte, que engendra lo

diverso sin descomponerse.


VII

El arte radica en acoplar sonido y sentido,

forma y contenido, ritmo y armonía

y al menos un resabio, una partícula

de alma al cuerpo del poema

para que curse con fluidez su propia

descomposición.


VIII

Todo es ritmo, hay que aceptar y mantener.

La descomposición tiene un ritmo que le

es propio.


Los ritmos tienen propiedades y funciones

que gozan repitiendo, como cualquier

sujeto.


Todo ritmo se descompone


(Las células rítmicas

son tan ridículas como un poema

de amor, uno analógico

o este fractal)


 
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