(Onésimo Evans)
El ámbito divino,
es tan disperso como diverso:
Hay dioses para la guerra,
el amor y otros negocios, como
el arte. También para los pescadores,
los náufragos, los condenados y los
desquiciados. Hay dioses para todo.
¿Contamos con el favor de todos?
Difícil es saberlo, son incontables
según Tales, y están por todas partes:
Todo está lleno de dioses.
Es natural que bajo esa abundancia
de entidades sobrenaturales,
resultáramos criaturas excesivas,
en más de un sentido.
II
Artemisa, no es la diosa
de las relaciones asimétricas,
aunque encarna una contradicción:
Es a la vez, diosa de la Naturaleza
y de los cazadores.
¿Es compatible?
Sí y no: Es tan natural cazar
como ser cazado, devorar a otro
como ser devorado, pero
¿Somos cazadores naturales?
¿Somos un rebaño de cazadores?
¿Pereceríamos, si no nos apropiáramos
de esos otros cuerpos, tal vez inocentes?
Para muchas especies es un mandato
biológico y el único modo de sobrevivir.
Casi todos los predadores son, a su vez,
presas, según el Diseño Divino, para
lograr un equilibrio justo. ¿Justo?
No, la Naturaleza no tiene por qué
ser justa, para eso están los dioses.
La Justicia Divina nos excede:
Somos súbditos, corderos, apenas
una mínima expresión de toda la
emanación divina:
Manadas emanadas que mastican
humildad, pero disfrutan
de la caza deportiva.
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