(Horacio Ruminal)
El oxígeno es vital
para la oxidación, es decir
para la vida, que es una de
sus formas de expresión.
Las células se oxidan
mientras el cuerpo vacila
en un poema, que respira
y reproduce su propia
combustión, como si fuera
algo natural: ningún poema
es natural, aunque se oxide.
(Sin oxígeno,
no tendría lugar el presente
poema de oxígeno)
II
El oxígeno no aspira, no propende
ni se expande. Se pretende que
circula: yo vacilo, dentro o fuera
del poema el oxígeno es más que
una palabra, una presencia necesaria.
Sabe estar en todas partes, habita
el éter, en distinta proporción.
En invisible e indiviso a los ojos
y ni siquiera necesita ser respirado.
III
La evolución del conocimiento, podría
llevar a que la manipulación genética
produjera células inoxidables,
con resultados inciertos.
Por el contrario, la evolución del oxígeno
nos resulta bastante familiar: hidróxidos,
monóxidos, dióxidos, peróxidos y
agua oxigenada.
La evolución oxida,
el óxido es vital para la evolución.
La sangre se oxida en forma natural.
Todo el tiempo nos oxidamos.
Sin oxígeno, la vida se reduciría
a anaerobios (bacilos y bacterias)
No habría religiones, ni banderas
y la inversión caería a niveles
históricos.
No hay que hacerse malasangre,
hay todavía suficiente oxígeno
para completar nuestra oxidación
en tiempo y forma.
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