(Amílcar Ámbanos)
Si no me engaña el corazón,
no sé, puede que sea alguna
otra tripa.
Hay muchas, una más engañosa
que otra.
Pero las necesitamos a todas,
hay que hacer de tripas corazón
y desengañarse:
Sin engaño no hay intercambio,
es sabido, más allá del metabolismo
que compartimos con todos los seres
vivos, con o sin corazón.
Aunque el verbo compartir es bastante
engañoso, no nos engañemos:
El engaño no se negocia,
sólo el engaño, Es lo único necesario
para el intercambio productivo
y todos los demás.
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