(Nicasio Uranio)
Deslindar es lindo,
como repetir o recibir:
Tómalo como quieras.
Ésto ya lo escribí,
es oportuno consignarlo:
Soy de los que repiten y
se repiten sin desmedro.
Las oportunidades nunca dejaron
de repetirse desde que aprendimos
a repetir.
Algunas van y vienen o viceversa,
otras permanecen en estado latente.
El estado latente es uno
de los más interesantes:
Se late en un sentido y otro.
Sabemos que latimos
sin necesidad de percibirlo,
prevenirlo o controlarlo:
Lo único necesario es latir,
se late en forma autónoma
con o sin conciencia:
La latencia no se aprende
como la repetición.
En un sentido u otro
todo se repite en el tiempo:
Puede haber cientos de sentidos
latentes esperando su oportunidad
para deslindarse del pasado y pasar
a otro estado más interesante.
Somos libres de atribuir, otorgar
o adjudicar sentido a casi todo,
si las palabras lo permiten:
Es más que posible, ellas permiten
casi todo, incluso producir sentidos
distintos de éste.
Deslindando, sólo nos une
el sentido común que, aunque
nos resulte ajeno es el más apto
para consumo.
Sin pretender generalizar, la
mayor parte del volumen sensible
de sentidos circulantes, remiten
al sentido valetudinario o al sentido
fiduciario, ambos responsables
de la creación de utilidad.
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