(Enzo Brando)
Labios lívidos y lábiles,
labios colgantes como péndulos,
labios enjutos, secos, justos
o fruncidos como esfínteres.
Labios cosecantes y turgentes
aptos para desarrollar habilidades
ias o adquiridas de otros labios.
La labilidad del labio superior
precipita el pronunciado de la lengua,
esa madre en que libamos, vacilamos,
validamos y libramos batalla
a lo desconocido, hasta decantar
el slencio definitivo y último.
Definir labios es más difícil
una ve labial, humedecerse los labios
o diferenciar labios mayores y menores.
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