(Onésimo Evans)
Quien busca una verdad
en el poema, corre el riesgo
de enredarse en las aguas
de un sueño malhabido
que termina antes de resolver
la verdadera falta.
Al enredarse involuntaramente
corre el riesgo de encontrarse
a sí mismo perdido entre las redes
de ese sueño que termina siendo
ajeno.
Moraleja: Mejor que buscar
la verdad en un poema
es soñarla por sus propios medios:
Los sueños verdaderos
nunca se cumplen, aunque la verdad
permanece idéntica a sí misma.
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