(Aparicio Custom)
Un derramamiento innecesario
no va a cambiar la historia.
De uno y otro lado
de la necesidad, nadie quiere
cambiar la historia.
Los que venden oportunidades
son ajenos a la necesidad histórica,
que puede esperar.
Los cambios precipitan
y se suceden
como los derramamientos:
Ninguno quiere ser el último.
Nadie sabe en qué rincón
se oculta el enemigo interno,
aunque ya lo conocemos.
Los derramamientos son
una buena fuente de oportunidades
para los victimarios.
Como las inversiones
que no dejan de necesitarse,
antes y después del derrame
prometido.
La oportunidad histórica es real:
Ya tuvo lugar y fue olvidada
con éxito.
El futuro es pura inversión.
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