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lunes, 13 de febrero de 2023

Inclinaciones incorrectas

(Teodoro Losper)


Nadie está exento

de tropezar y caer en el vicio

o precipitar en hábitos oscuros

y repeticiones vacilantes.


Es mejor dudar, ante cualquier

impulso infundado

antes de ser objeto de las distintas

tentaciones, que son muchas,

y caer en alguna.


A la larga, siempre caemos; es

inevitable. Pero nos inclinamos

a creer que desde la reflexión, una

personalidad equilibrada, bien definida

y tramitada estará en condiciones de

vacilar y tomarse un tiempo para

producir la decisión correcta, es decir:


Elegir la mejor opción, la más confiable

entre las tentaciones disponibles:


Hay tentaciones bastante sustentables.


Nadie está exento de sostener

el sentido equivocado

y volver a caer.

domingo, 12 de febrero de 2023

Diógenes y el deseo del Otro

 

(Carlos Inquilino)


Habría que sospechar del deseo

bajo cualquiera de sus formas.


No sabemos de donde viene,

qué lo dispara.


Los hay pares e impares: ninguno

puro y todos sospechosos; comparten

ese origen obscuro.


Para el que no desea

todos somos sospechosos;


Tal vez esté en lo cierto, y sea aquella

la condición superior del alma humana.


Quién nada desea, no codicia ni envidia

y goza de sí mismo y de lo que lo rodea,

aunque sea nada.


II

El ascetismo de Antístenes y Diógenes

derivó en un término descalificador:

El cinismo.


La escuela de los Cínicos, debe su nombre,

según la etimología griega, a los perros:


Vivían como perros, sucios, desprolijos

y faltos de ambiciones.


Resulta difícil concebir que algo pueda

elevarse desde esas condiciones: Es

para sospechar.


¿Qué podrían gozar de este mundo,

sin tener nada ni desearlo?


Sin embargo, no ha de ser todo tan

negativo, ya que las religiones surgidas

después abrazaroon el ejemplo del

desasimiento de lo material y el ascetismo

extremo, como vía para la elevación del

alma.


III

Pero ¿Qué mundo sería éste, si todos

replicáramos esas conductas?


¿Valdría la pena ser vivido, tanto como

éste?


En todo caso, no habría nada que

sospechar de nadie.


Más ¿Qué mundo le dejaríamos

a nuestros hijos desconocidos?


¿O no conoceríamos descendencia

alguna sin deseo?


Pero es vano formular estas preguntas:

Nadie sería el que es, y el deseo podría

ser superado con la muerte -todos los

significantes morirán alguna vez-


Y muerto el deseo, se acaba el perro…


Pero no, estamos lejos de un escenario

como ese. A nosotros nos sería muy

difícil desertar del mundo del deseo,

sospecho.


IV

Si tuviera que pedir un deseo, no sé…

Ahora, por ejemplo, creo que no deseo

nada. Pero sospecho que aún deseo

sospechar.


Acá viene el mozo, sospecho que me

va a preguntar algo…


¿Desea algo más?


-No, solo la cuenta.


-Lo siento, los deseos no pueden ser

contados  ¿desea alguna otra cosa?


-Sospecho que no...

viernes, 10 de febrero de 2023

la ruta de la sed

 (Ricardo Mansoler)

 

Almas lóbregas e hirsutas

abrevan en lo exiguo del oxígeno

insepulto por el prójimo.


Labran sobre aguas obscuras,

antes muertas,

la ilusión de algún futuro

más vano que posible


(lo posible es siempre imprescindible

para la circulación del pensamiento

sano y luminoso, que es el más

voluminoso)


Almas que navegan en subida

en insomnes mares sumergidas,

cargando amorfas culpas

que la noche decuplica.

 

¿Es el amor que pasa?


miércoles, 8 de febrero de 2023

El exitosísimo Cohen *

 

(Amílcar Ámbanos)

 

La figura del Exitosísimo Cohen

gozaba del reconocimiento general,

llegando su fama hasta los rincones

más alejados del Magreb.


Sus dones, apreciados por propios

y extraños, le habían granjeado el

respeto y la admiración populares y

hasta el reconocimiento del mismísimo

Yafar, el Gran Visir.


Su humildad proverbial, no le permitía

reconocerse mago, pero no había los más

conspicuos y consagrados de los magos

ninguno que lo igualara.


Nadie podía hacer lo que él hacía,

aunque algunos lo prometían, lo intentaban

o sólo lo imaginaban mientras hacían aparecer

y desparecer dragones, culebras o palacios

echando mano a todas las formas del engaño

que los magos conocen, aunque no sean los

únicos que lo practican.


A él le resultaba sencillo lo que a todos

parecía un milagro. Pero no era afecto

a la ostentación; no se vanagloriaba:


Lo dominaban la moderación y la mesura.



II

Fuera magia, don divino, o un poder

conferido por las fuerzas Obscuras, -tal vez

ni él lo supiera- no abusaba de ello y vivía

con humildad, privado de todo lujo y de los

excesos propios de quienes detentan o poseen

algún poder.


No se le conocían aventuras, ni conductas

dudosas. Toda su popularidad, no buscada y

sufrida como una molestia inevitable, estaba

cifrada en sus artes, que en verdad se reducían

a una, o uno:


Todo lo que tocaba se convertía en oro.


Sin embargo, su casa era modesta:

Ni siquiera disponía de vajilla de oro.


(La suspicacia de algunos envidiosos, los

llevaba a decir, con sorna y mala intención:

Se ve que éste nunca lavó un plato…)


Lo cierto es que su fama, bien ganada, lo

obligaba a verse rodeado de admiradores,

aduladores y seguidores: esos que esperan

recibir alguna migaja del poder y nunca

faltan.


Eso sí, se cuidaban bien del contacto estrecho

y mantenían una distancia prudencial para

evitar ser tocados, aún en forma accidental

por el Exitosísimo.


Aunque muchos llevaban a sus hijas, a las

que no les dispensaban el mismo cuidado.

 

Por el contrario, parecían bien dispuestos

a aceptar que el venerado pusiera su mano 

en ellas, o cualquier otra parte de su

exitoso cuerpo.

 

 

(*)  (Versiones desclasificadas, probablemente

       apócrifas de Las Mil y Una Noches.)




martes, 7 de febrero de 2023

El vuelo de la perdiz

 

(Rolando Doorland)

 

Ánodos anodinos

celebran el poema de amor

que no escribimos


Vimos que había otros,

tal vez suficientes, bien terminados

y felices


¿Comeríamos perdices?


¿Era la tarde y la hora

de compensar la pérdida de masa

muscular con un poema pletórico

y empático, cargado de buenas señales

y emanaciones sanas?


¿O habría que despejar la duda

preexistente a la cadena de significantes

que nos llevó hasta acá?


Nadie habla tu mismo idioma,

ningún poema sacro o profano,

póstumo u apócrifo aunque se vista

de seda o se enmascare en la primera

persona del plural.


¿Qué nada por aquí, en el fluído histórico

-aunque humano- que precipita en lenguaje

apto para uso poético y hasta terapéutico?


Aprendemos a escribir y aprendemos a nadar;

el orden puede invertirse tantas veces como

sea necesario


¿Qué es lo necesario del amor?


Anonadarse es fácil,

como comer, armar sentidos navegables

o amortajar el cuerpo de una perdiz perdida


o los resabios incunables de amores truncos

o infructuosos que cursan, con su propio

idioma, un poema anodino cualesquiera dado.


Persevera y triunfarás,

no importa cuando no leas ésto,

me dijo una perdiz de paso

antes de perderse.


domingo, 5 de febrero de 2023

Contra la luna

 

(Dudamel Rambler)

 

Yo no le canto a la luna,

sé que va a seguir estando ahí

cuando yo ya no esté, sin abandonar

sus hábitos ni su órbita monótona

y la relación de dependencia.


No hay lunas tucumanas,

ni pekinesas ni hamburguesas,

ni porteñas:


La luna es una

para todas y todos,

por fortuna

y se mantiene idéntica a sí misma

y a la unidad.


Prefiero cantarle a la movilidad social

o a la movilidad sexual

o al ochenta y dos por ciento móvil

que todos aspiramos -no hay mucho

más para aspirar-


O al producto bruto interno

que no para de crecer

como esa empresa que habla tu

mismo idioma o las tasas preferenciales

de la banca solidaria que te quiere ver

crecer.

 

 

II

¿Está mal?


¿Qué parte es la que está mal?


Podemos corregir algunos valores,

hay luna nueva: cantale a las cosas

buenas. Mañana es lunes,

acá y en las antípodas.


Todo lo malo dejalo atrás,

cantaba el autor comprometido, un

selfmade man nacional y popular

cargado de futuro, armado de una fe

encomiable y auspiciado por el conjunto

de las fuerzas vivas y las fuerzas armadas.


Expresar y representar

el sentir de un pueblo, no es fácil:

Hay que tener talento, conocimiento y

responsabilidad. Tanto en música como

en el arte de la política.


Por eso, ya no hay: Para encontrar artistas

populares y políticos comprometidos,

honestos, hay que buscar en el pasado.


¿Quién querría volver al pasado?


El pasado no existe, me confirmó un

emprendedor exitoso y muy reconocido,

citando fuentes confiables y seguras.

 

 

III

La luna siempre tendrá quien le cante,

en griego y en español, aunque cambien

los gobiernos y las modas.


La luna nunca pasó de moda. Siempre habrá

algún lunático trasnochado, dispuesto a rendirle

homenaje, ofrendarle sus coplas o pergeñar

un lunario sentimental: acá o en las antípodas.


En Europa celebran la vuelta

de la lucha de clases: Dicen que ahí empezó

y quieren hacer valer el derecho de propiedad.


Acá tenemos otra luna, otro ascendente

y otros códigos:


Confiamos en nuestro código de barras

y en la luna nueva que no para de crecer.


Creemos en la inteligencia artificial,

la otra fracasó, y apostamos todo al

turismo responsable:


Esta luna es única, el mundo no se la

querrá perder.


Yo no le canto a la luna,

pero tal vez le cante.




viernes, 3 de febrero de 2023

Conocimiento divino

 

(Asensio Escalante)

 

El conocimiento divino

sólo puede adquirirse por medio

de la fe.


No hay otro camino.


Es directo pero no automático:

lleva su tiempo.


Para los escépticos y agnósticos

esta afirmación carece de sentido.

Sólo reconocen las verdades que

alumbra la razón.


La fe, como es sabido, no es algo

verificable ni responde a ninguna

elaboración teórica que contenga

una demostración lógica.


La fe puede transmitirse, pero

ciertas experiencias no.


Yo pude llegar hasta Dios

y conocerlo, salvando las distancias

que nos separan del Él, por medio de

la Fe. Es trabajoso, aunque no vano.


Lo conocí, sólo que no vi su rostro;

estaba a oscuras:


-Detesto la luz, me confesó en medio

de la obscuridad divina. Ya tengo

suficiente con la mía, que es continua,

intensa e infinita.


Nunca se apaga, pero tiene un costo:


Iluminar cansa, prefiero hacer milagros

(aunque también me aburre, no estoy

haciendo en estos días -sus días equivalen

a milenios de los nuestros-)


Mi amor, inagotable y tan puro como

incontestable, tiene un límite:


Si algo odio, son los seres de luz,

los juegos de luces y los iluminados

que se autoperciben…


Lo que siguió fue una conversación

privada que no estoy autorizado a

revelar.


(Para eso está la poesía, que es revelación

aunque no produce conocimiento)


 
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