(Ricardo Mansoler)
Almas lóbregas e hirsutas
abrevan en lo exiguo del oxígeno
insepulto por el prójimo.
Labran sobre aguas obscuras,
antes muertas,
la ilusión de algún futuro
más vano que posible
(lo posible es siempre imprescindible
para la circulación del pensamiento
sano y luminoso, que es el más
voluminoso)
Almas que navegan en subida
en insomnes mares sumergidas,
cargando amorfas culpas
que la noche decuplica.
¿Es el amor que pasa?
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