(Amílcar Ámbanos)
La domesticación consiste en exacerbar
jerarquías mermadas o agazapadas por
la hostilidad de la vida salvaje, como
todos sabemos.
La evolución se basa en mermar o exacerbar
jerarquías – reiteraciones, fractalidades
según las necesidades y según las nuevas
necesidades que la propia evolución crea:
Tus necesidades actuales, son sólo una
porción insignificante de la emisión de
realidad en continua emisión:
Un instante entre fracciones.
Estas jerarquías – reiteraciones o fractalidades
son adimensionales, como sabe cualquier
programador informático y se encogen como
la tripa de San Jorge.
Sólo hay que saber reconocer el potencial
de esas especies agazapadas y proceder
en consecuencia con la fórmula evolutiva.
Nuestra especie ha alcanzado el conocimiento
necesario para desarrollar herramientas que
permiten decidir qué especies merecen la
oportunidad de participar del próximo diseño
evolutivo.
La domesticación no es para todos; sabemos
que no puede serlo. Debe ser selectiva, como
hemos aprendido de nuestra domesticación
histórica en desarrollo.
Nota: Los enunciados de tono académico o científico
no me pertenecen; fueron tomados de por ahí. Lo único
que me pertenece es el poema, y no sé hasta qué punto.
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