(Rolando Doorland)
Estaba ensimismado cuando arribé
a este mundo. Es posible que una
buena parte de lo que me esperaba
me haya pasado inadvertido.
Tal vez por eso, nada me conmovió,
me entusiasmó ni me impresionó
demasiado.
Cuando pisé la escuela estaba asustado:
los guardapolvos blancos me recordaban
hospitales; sabía que los médicos, eran
de temer.
Pero como estaba algo ensimismado
pude soportarlo.
No era un alumno destacado, tampoco
en la secundaria: En los claustros,
procuraba pasar inadvertido (ya que
era inevitable pasar por ahí) para
poder ensimismarme y sobrevivir al
tedio.
Es trabajoso mantener esa condición
en circunstancias adversas, pero encontraba
un interés mayor adentro que afuera, donde
suelen imperar las circunstancias adversas.
II
No está bien visto socialmente, ensimismarse
mucho; no suma a la corrección doméstica
ni al intercambio sano entre semejantes
(A veces cuesta encontrar uno, aunque habemos
muchos y las probabilidades matemáticas
determinan que habría que descartar la respuesta
negativa)
No descarto nada: No hay que ser negativo
(aunque los negativos suelen comunicarse entre
sí y no necesitan ensimismarse tanto)
Un ensimismado no es negativo, ni positivo;
no es activo ni pasivo. Ni siquiera es neutro:
Podría pronunciarse en algún momento
y podría, quizás, hacer muchas cosas. Pero
por ahora preferiría no hacerlo.
Sólo está a la espera, resistiendo y observando
el mundo en emisión continua, a una distancia
saludable y con cierta indiferencia.
Oye, ve, percibe y se mantiene idéntico
a sí mismo, resistiendo en unidad
y manteniéndose a
la espera:
Tal vez espere otra cosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario