(Epilobio Asking)
Abogaba por el silencio,
pero no era escuchado
ni abogado.
Tuve que buscarlo
en algún hueco del pasado,
entre los accidentes naturales
de la historia personal y los
participios reconocidos como partes.
Busqué, ahuecándome hacia los lados
para evitar el peso del cociente sonoro
y el subsecuente eco reproduciendo en
todos los presentes.
Eso estuvo demás, repitió uno.
No aspiraba a mucho. Podía silenciar
otras aspiraciones: esa no.
El silencio es algo que hay que trabajar
con uno mismo. No es fácil obtenerlo:
Es más fácil obtener un préstamo
o un permiso para producir ruidos
molestos. Emisiones insalubres es lo que
sobra entre nosotros (Entre nosotros: es
posible que seamos una emisión insalubre)
Cuando en medio de la falta de silencio
Él se pronunció, con el eco de una voz
cada vez más ajena a ésta que comparto:
Si uno no sabe hacerse oír, es inútil
aspirar y repetir.
No hay silencios dorados o azules
ni bermejos, pero cada silencio
contiene todas las escalas cromáticas.
Todo lo que es, emite sonido y silencio,
en diversa proporción. De todo eso,
apenas percibimos una parte insignificante.
El silencio es el origen de todo,
menos de sí mismo.
Sólo una entidad superior pudo haber
creado algo tan perfecto.
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