(Abel A. Borda)
Una reciprocidad sana
y genuina, es aquella en que
cada una de las partes
recibe lo mismo que da,
en cuanto a cantidad
(la calidad se puede discutir)
Un intercambio neutro,
enriquece a ambas partes
por igual, o empobrece en forma
equitativa, según la condición
cualitativa de los implicados.
Tal vez no resulte demasiado
atractiva la neutralidad, pero
es lo más correcto a que puede
aspirar un sujeto.
El resto es opinable, como todo
objeto de intercambio.
Para obtener la reciprocidad deseada,
o su equivalente, basta saber medir
nuestras emisiones emotivas y las
subalternas, para confrontarlas con
las del otro en sentido genérico.
Del sentido genérico no se sabe
mucho, tampoco del otro. Pero
eso se aprende con el intercambio,
hasta alcanzar la neutralidad deseada
(o su equivalente) y recíprocamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario