(Teodoro Losper)
Nadie está exento
de tropezar y caer en el vicio
o precipitar en hábitos oscuros
y repeticiones vacilantes.
Es mejor dudar, ante cualquier
impulso infundado
antes de ser objeto de las distintas
tentaciones, que son muchas,
y caer en alguna.
A la larga, siempre caemos; es
inevitable. Pero nos inclinamos
a creer que desde la reflexión, una
personalidad equilibrada, bien definida
y tramitada estará en condiciones de
vacilar y tomarse un tiempo para
producir la decisión correcta, es decir:
Elegir la mejor opción, la más confiable
entre las tentaciones disponibles:
Hay tentaciones bastante sustentables.
Nadie está exento de sostener
el sentido equivocado
y volver a caer.
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