(Isnaldo Montalbán)
El instrumento está desafinado,
pero hay instrumentos
para solucionar la afinación.
Hay tantos instrumentos
como posibilidades de corregir
todo aquello que lo necesite
para recuperar la afinidad:
Ese orden en que todos abrevamos,
de modo de obtener la afinación
correcta y poder reproducirla
como orden.
El que desafina es porque quiere.
O porque no supo acceder
a los instrumentos indicados,
esas herramientas necesarias
para resolver las disonancias
e integrarse al orden general:
Allí donde todos afinamos
y reproducimos las condiciones
de la afinación correcta.
Ahí está el goce prometido,
en participar de la afinidad común
sabiéndose miembro, al sostener
la afinación correcta, que es la única
que merece ser reproducida y gozada.
¿O alguien podría pensar que no,
que hay otro goce?
¿Alguno de nosotros creería
que el que desentona goza?
Sería como creer en el goce
de la disonancia cognitiva.
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