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martes, 17 de diciembre de 2019

Nichos


(Tomás Lovano)




Hay nichos de libertad,
bolsones de altruísmo,
cuencos de sensatez y túmulos
de dignidad residual.

Hay focos de perplejidad solidaria
y reservoreos de resistencia
a la adaptación integradora.

Aún no anochece

Hay nichos de libertad,
la noche es joven,
los jóvenes desconocen la culpa
pero heredarán el mundo,
y la culpa incubada.

Las palabras son nichos que circulan.
Sólo el hombre que dice “no”
es libre, averiguó Melville.

Los hombres se dividen libremente,
se dividen por necesidad,
las necesidades se dividen:
primarias y secundarias.

Las necesidades dividen a propios y extraños.
Donde hay una necesidad, hay un derecho.

El derecho a dividirse
es un derecho inalienable,
propio de cada sujeto.

Hay nichos de libertad,
focos de dignidad residual,
bolsones de altruísmo:
hay atavismos y anacronismos.

Hay Nichos

(Un nicho es una cavidad objetiva, donde sujetos
de derecho pueden ejercer con alguna libertad
su derecho a la subjetividad)

El derecho al nicho propio
es constitutivo del sujeto en pleno uso
de sus facultades y goce
de sus propiedades naturales.

Hay nichos de libertad

La propiedad privada
objetiviza la libertad individual,
especulaba Hegel desde su nicho dialéctico.

La especulación es un recurso renovable,
vale repetir:

Hay Nichos

La noche es joven
Ahora anochece a las ocho,
escribía el poeta
en su nicho de dicha
una mañana lejana.


domingo, 25 de agosto de 2019

Oda al liquen

(Horacio Ruminal)



Solo
a la sombra de un liquen
avidoso y genérico
el ojo incólume del iluminado
cualesquiera dado
sin detenerse a percatar
sin observar el crepitar del agua
ni percibir el paso del instante
y sus linajes mientras  larva
sin persignarse su destino

Oye la flora vacilar
en su sano juicio
esquemas y sistemas concomitan

¡A concomitar! ¡A concomitar!

(Gritan los nenes de la popular)


Aleluya: Los víveres disfrutan
en sana connivencia y franca camaradería
El liquen se persigna
frente al níquel de la cruz
y ante estos santos evangelios

Aleluya! Han descubierto un empresario
honesto en una excavación.
Todavía hay mucho que escarbar
Todavía excavamos
Todavía cavamos
vamos: todavía es hoy

Cantemos al desgaire
a las decantaciones exitosas
y a las ventajas del éxito

Cantemos al éxito de la resignación
sustentable
Elevemos oraciones compatibles
con prácticas amigables
y valores agregables y sustentables

Aleluya, canta el soldado que huye
Han detectado la presencia
de fuentes autorizadas
Más abajo, se sigue recabando

Han detectado nuevas cavidades
Se conocen cifras inquietantes
aunque no definitivas

Circulan versiones encontradas -estamos
en condiciones de afirmar-

Habrían encontrado los restos
de un emprendedor decente,
honesto, buena gente
en avanzado estado

Hay sospechas
No vale la pena detenerse
Hay suficientes víveres y
significantes más que suficientes

Vos también podés sumarte
les feligreses crecen

Hay líquenes, líquenos y líquenas
Yo tengo una quena antigua.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Actividad parasitaria

 

(Ricardo Mansoler)



Vengo de procrastinar y estoy en éxtasis,
escribió el poeta que citaba, en ese estado
de excitación que sólo conocen los poetas al citar
y los amantes en su primera cita, amén del
consumidor compulsivo.

Citaba y parafraseaba, citaba para alterar -toda
creación es una alteración- para ser consecuente
con esta cita y sus principios filosóficos:
La poesía es una actividad parasitaria, se nutre
de fuentes diversas, puede abrevar en todo, no
conoce límites y no es autosuficiente: nadie vive
de la poesía, ni de la propia ni de la ajena.

No es pensable un poeta que no lea o haya leído
a otros.

El poeta es un parásito sagrado, para citar a otro
poeta.

Hay poetas que citan y que no; citar es un recurso
poético. Pero todos reconocen influencias, aunque no
lo reconozcan en forma explícita. Todos son.
deudores, están siempre reproduciendo algo que
recibieron. La destreza, el don propio de cada autor
está en la capacidad de alterar esa substancia recibida
y apropiada, y elaborar algo diferenciado, algo que
luzca original, propio de ser reproducido.
 
“El estilo propio, es la manera que encontró aquel
que escribe de reproducirse a sí mismo en el sistema
de la escritura”

El comercio de la palabra, no sólo nos convirtió en
sujetos, sino que nos arrojó al mundo del intercambio
continuo, mediatizando nuestras relaciones, agregando
necesidades, creando hábitos y alterando la vida.

Todas las fuentes están disponibles. Disponemos de
todo el pasado acumulado a cada instante. El creador,
nunca parte de cero, está siempre condicionado por su
condición temporal (la cultura a la cual pertenece)
como por todo lo que otros escribieron antes.

La supuesta libertad del acto creativo, acaso no esté en
expresar nuevas ideas, sensaciones o emociones, sino
en la forma de acceder y disponer ese material preexistente,
para reformularlo.

La reproducción es un mandato genético, puede ser una
necesidad biológica y también un negocio.

“Nada se opone tanto a la poesía como los negocios”
escribía Thoreau. “Toda poesía es hostil al capitalismo”
escribía Juan Gelman (que probablemente hubo leído a
Thoreau)

Podría seguir citando, y hacer un poema de citas, pero no
sé si sería un buen negocio: ya ha de estar hecho.



El negocio, más allá de su raiz negativa, es una forma
de comunión: comulgamos con la necesidad del otro,
compartiendo esa necesidad de intercambio. Necesitamos
compartir esa necesidad: Casi todo lo que hacemos está
vinculado en forma directa o no a algún intercambio
(Somos, incluso, producto de uno: nadie nace por voluntad
propia. Cito, “Nacer es protagonizar una reproducción
ajena” Somos el producto de una negociación en la que
no participamos. Cito: Nadie nace en su casa, todo el mundo
nace del Otro)

Los negocios mejoran la vida,
afirman los hombres de negocios.


viernes, 31 de agosto de 2018

Márgenes

(Tomás Mercante)



Márgenes estrechos para la acción productiva,
las condiciones de producción
están sujetas a la inversión, que oscila
entre la producción y la especulación,
según los márgenes de utilidad.

El sujeto oscila entre la decepción y la repetición:
la resignación aparece como una opción segura
entre las repeticiones productivas, que tienden
a la reproducción.

Ya no es tiempo de definiciones,
no hay nada definido que no pueda repetirse.

El Sujeto no tiene qué esperar; después del suicidio
del hombre nuevo, no se puede confiar en la Historia
ni pensar en cambiar el mundo.

El mundo cambió, el Sujeto Histórico es parte del
pasado. Pero no se puede dejar de producir,
se producen hechos, objetos de interpretaciones
que darán lugar a otros hechos, a ser interpretados.

No podemos dejar de producir historia, mientras
producimos nuevas especulaciones en busca de
la interpretación correcta.

Hay un margen, para quienes no aceptan el sentido
productivo y su dirección histórica.

Hay nichos de pertenencia, realidades paralelas
para quienes no comparten, ocupaciones marginales,
excesos de la repetición indefinida, cuya continuidad
contempla un margen de error.

sábado, 18 de agosto de 2018

Volver a lo artificial

(Asensio Escalante)



Volver a lo artificial,
el arte: la práctica metódica del músico,
el intérprete, el discípulo,
nativo u opcional.
El arte de reproducir:
Con una paciencia china, los japoneses
logran reproducciones tan perfectas que
superan a los originales.

Pero no todo es reproducción
y metabolismo para la naturaleza
artificial:

Hay metas y mesetas, mesas y macetas,
hay facetas, ascetas, feligreses, doctores,
pacientes y aspirantes.

Hay vínculos acérrimos, continuidades
secretas y relaciones concomitantes.

¡A concomitar! ¡A concomitar!
Dijo una voz popular.
Nada que no sea natural me será ajeno.

Ya no hay oficios naturales,
apenas sobreviven especies residuales
como el afilador y el reducidor, junto
a las nuevas expresiones del emprendedor
moderno, como el reciclador urbano.

Volver a lo artificial: el arte,
hay artilugios, artefactos, artimañas
y artificios retóricos para cada necesidad.

La necesidad de un incremento continuo
del volumen de realidad artificial
produce nuevos sentidos y crea
nuevos hábitos.

domingo, 8 de julio de 2018

La opción correcta

(Senecio Loserman)



Un perdigón perdido
puede cambiar el destino de una perdiz,
un aprendiz, un hijo pródigo, un edecán,
un forastero.

¿Qué es la vida, un frenesí?
¿un algoritmo, una función?
¿ su pura combustión ?

Un forastero nativo o por opción
puede encontrarse perdido y sin
referencias próximas, en cualquier
parte del camino (la vida es un camino
de ida). Puede recurrir a un prójimo
presunto o eventual, o puede vacilar:
siempre conviene dudar del prójimo, una
categoría que no ofrece ninguna certeza.

Pero puede también: aceptar el desafío
y encontrarse a sí mismo en la dificultad.
La vida es un continuo desafío, cada
escollo, cada piedra en el camino representa
una oportunidad para superarse,
o al menos encontrarse:

perdido y superado.



sábado, 30 de junio de 2018

El cultivo espontaneo

(Horacio Ruminal)



Odio las setas,
dijo el hongo,
asaetado por cierta incontinencia provisoria
de su verbalidad imberbe, tan común a
organismos que cursan la carencia de órgano
emisor.

No quiero ser un hongo más, se pronunció
en silencio:

Odio las sectas secretas y las setas erectas,
si no fuera hongo sería un poeta.

Es difícil no dudar,
aún para este hongo, genérico, solo
pero bien plantado en su condición
histórica, su estructura simple
aunque eficaz, y con un pasado digno
de respeto por cualquier individuo y
especie que se precie.

Un hongo nunca está solo,
aún cuando parezca estarlo:
está siempre rodeado
de esporas en espera.

Un hongo es un cuerpo autosuficiente,
no necesita otro hongo para producir
hongos.

Un hongo es indiferente a la circulación
de metáforas de hongos, al sentido común,
al mínimo común múltiplo y al sentido de
utilidad que domina las relaciones humanas.

Cargan con la dificultad taxonómica
que enrrarece nuestra relación con ellos:
seres vivos que no califican de semejantes
ni de prójimos, ni animales ni vegetales,
optamos por incluirlos en esa categoría dudosa
e indefinida de organismos primarios anteriores
a la división reinante, junto a líquenes, bacterias
y bacilos.

Guardamos una distancia saludable y prudencial:
Nadie tiene una maceta con un hongo, a no ser
que surja en forma espontánea (algo que los hongos
suelen hacer con toda espontaneidad)

No cultivamos hongos por voluntad, salvo que sea
con fines comerciales. Se prefiere una planta de interior,
cualquier planta viste más que un hongo, se adapta al
ambiente, al alféizar o al balcón y goza de mayor
aceptación.

Guardamos una distancia prudencial con los hongos,
que se presentan en muy diversas formas y tamaños.
Algunos son aptos para el consumo, y de alta calidad
nutritiva. Otros son letales, pero solo si los comemos.

Salvando las distancias, no somos tan distintos:
su cuerpo es casi todo agua, como el nuestro
y compartimos la condición efímera.


 
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