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jueves, 28 de enero de 2021

Versiones alternativas

 (Ricardo Mansoler)

 

Súbitos óbices relucen sucesivos
desde el ábside a la férula del prójimo
desde el púlpito al inhóspito tentáculo
y hasta la glándula asimétrica
que regula la función del discurso
patológico

La voluntad desciende del gusano,
solía escribir con su dedo gordo
en el aire, un portador sano

Súbitos súcubos
velan la prótesis del poema
cargado de futuro
en donde la verdad vuelca su urna:

Puedo escribir los versos más autóctonos
esta noche, los más inútiles, estériles,
efímeros y únicos. Puedo, podría más
pero bacilo en cautiverio
con pasión y alevosía y ve labial,
cada cual ve lo que quiere ver:

su velo.

Bacilo en silencio,  los desdentados no pueden
producir la be labiodental, ni nos importa:
lo que no se puede producir, se importa.
Hay prótesis, poemas, para cada necesidad.

Compañero gusano, efímero efemérido,
hermano protozoario, todo es materia que amerita
la presunción de una pasión dudosa en desarrollo

Entre poseídos y desposeídos
elijo el ritmo de la austeridad sin límite

Entre los organismos pecadores
creo en el verbo encarnado
vacilo entre pecar y ser pecado

Creo en los tiempos compuestos
y en la descomposición divina
fuente de toda razón y justicia 

 

Creo en las oportunidades de la fe

y en la utilidad de la injusticia.

jueves, 14 de enero de 2021

Mirá lo que te estás perdiendo

 

(Tomás Lovano)

 

La relación de necesidad
resiste los avatares
de la intemperie óntica,
las condiciones de reproducción
del deseo y el avance de la fibra óptica.

Uno decide,  otro dispone
y hay quienes sólo necesitan
sentirse necesitados.

Un necesitado, nativo o por opción
debe saber que no está solo.

La relación de necesidad
explica la mayor parte de las conductas
y vínculos entre mamíferos vertebrados.

¿Me explico?

Le pregunté a un picahueso que picaba
y picaba, concentrado como un participio

(picaba y replicaba soberano
sobre un poema de Picabia)

Lo importante es el ritmo
compañero
me dijo sin dejar de repicar y sin
dejar de sostener el suyo,  el resto
es accesorio.

¿Quién  oyó?

Me pregunté en silencio
(un silencio de corchea con puntillo)

Oíd el paso de los puntos suspensivos…
Oíd el paso de la necesidad
por el agujero negro del sentido

Oíd el canto del ruiseñor.
Oíd el vuelo del avutarda,
el movimiento del tardígrado…

Oíd como todo se reduce:
Oíd el canto de los pichones en sus nidos.
Oíd el canto de los emprendedores empedernidos.
Oíd el canto del reciclador urbano

Oíd el canto del ruiseñor
Oíd el canto del reducidor
empoderado…


(Oíd:  No hace falta un oído absoluto
           para volver a ser original

          Siempre se vuelve
            al odio primordial)

 




sábado, 2 de enero de 2021

La evolución del verbo

 

(Horacio Ruminal)

 

Remontándose en el tiempo,
se advierte aún, que los verbos
representaban acciones
más o menos claras y precisas.

Pero ya no son lo que eran:
La evolución sumó complejidad al mundo
y al lenguaje  (el mundo al que pertenecemos)

La expansión del campo semántico
es un hecho irreversible, como la evolución.
Hay nuevas acciones que representar.  Y
lo que se gana en amplitud se pierde en precisión.

Siempre hubo hombres de acción
y hombres de palabra.


Pero desde la práctica teórica
surgen nuevas contradicciones:
Las acciones caen,
ya no son lo que eran,
los actos precipitan y los participios pasan
sin pena ni gloria.  Los límites
se tornan difusos, y aparecen todo el tiempo
nuevos significantes que agregan confusión.

La confusión, puede sumirnos en la inacción,
perdiéndose todo interés en la acción
como valor positivo.



II

Militar, en su acepción verbal, supo ser
un verbo serio, adusto. Expresaba una práctica
de un compromiso intenso, íntegro y hasta absoluto
con una causa.  Ésta, solía estar representada  en
una agrupación política, una organización armada, etc.

Se sabe que muchos militantes perdieron la vida
por la acción de los militares, que a su vez
cumplían órdenes de sus mandantes  (El verbo militar
estuvo siempre asociado al verbo obedecer)

Se podía militar, incluso en una secta o grupo religioso
(si es que hubiera alguna diferencia).  Pero siempre, sin
excepción, se militaba “en”,  no habiendo lugar a la duda
en cuanto al sentido de pertenencia, y a los fines de la
práctica militante.

Un militante, merecía el respeto de propios y extraños
por su actitud de entrega y compromiso, más allá
de compartir o no su condición ideológica.

No se concebía que alguien pudiera militar un Objeto Directo.

Pero los tiempos cambiaron,  y se descubrió
que el verbo ofrecía otras oportunidades, era cuestión
de obtener aceptación utilizando los medios y recursos
disponibles.

Hoy se acepta de buen grado
que se milite  el optimismo, la transparencia,
el entusiasmo, la relajación, la resiliencia,
el oscurantismo, el conformismo o el oportunismo,
así como el posibilismo, el terraplanismo,
el cortoplacismo, la misantropía, el crudiveganismo
o el pos positivismo.

Incluso, resulta aceptable militar la aceptación genérica:

“Lo que aceptas te transforma, lo que niegas te somete”
Repiten sus militantes.

Y más allá de las diferencias, si algo no queremos
ni aceptamos, es el sometimiento.



III

Sin duda, los cambios que ocurren en el lenguaje
acompañan o preceden los cambios en una
sociedad.  Hay distintas teorías y visiones.

Pero ante los cambios, surgen nuevas opciones
de militancia:  a favor, o en contra
(aunque también se puede militar la moderación)

Los que militan el Objeto Directo
hacen una interpretación más amplia y libre
del significado del verbo militar:

Creen que todo puede ser militado
y nadie puede poner límites, ni al Objeto Directo,
ni al derecho a militarlo.  Lo que explica la aparición
de militantes antiderechos.




IV


Resulta evidente, que la expansión semántica
del verbo, abre nuevos horizontes para
la biodiversidad militante.

Así, vamos incorporando muevas formas y diseños
para vivenciar la experienca militante con una
cada vez mayor horizontalidad:  

Militancia vertical, transversal, eventual, transicional,
subvencionada, tercerizada, precarizada, etc.

Militancia experiencial, para aquellos que solo desean
conocer la experiencia intensa de la práctica militante.

Y militancia aspiracional:  “estoy dispuesto a militar
sin descanso y sin medida, en cuanto aparezca algo
que valga la pena ser militado”



V

En cualquier caso, hay que aceptar, la militancia
no es lo que era:  la imagen del militante histórico,
abnegado y comprometido a ultranza, ha mutado,
mal que nos pese, en un  organismo genéticamente
modificado,;  una especie híbrida que ofrece toda
una diversidad de opciones, modalidades y aplicaciones,
como para que nadie se quede afuera.

La militancia como producto, expresa el éxito de la
intervención de diseño inteligente en el campo semántico
de la función verbal, generando nuevas fuentes y opciones
para el desarrollo de la actividad, lo que redunda en la
producción de nuevos sentidos de pertenencia, para
la optimización de la integración en un
verdadero modelo inclusivo:  

Todos tenemos derecho al sentido de pertenencia.
Hay que pertenecer.
No hay nada que no sea militable.


Hacía falta operar un cambio en el desarrollo
de este recurso semántico, que destrabara el
tránsito hacia el camino evolutivo:

No se podía sostener el verbo militar
constreñido, encorsetado y acotado
a la defensa y promoción de categorías abstractas
y obsoletas como libertad, igualdad, justicia
o soberanía…

¡Sólo la militancia es soberana!


VI

Toda evolución tiene un costo.
Así, al ampliar el sentido se diluye su carga
negativa original.  Lo que se gana en un lado,
se pierde por otro, una realidad:
Hay ganadores y perdedores, siempre hubo
(Conviene militar con / en / para / a / los que ganan)

Hay que aceptar el costo evolutivo.
Hay que aceptar:
Vale repetir la cita
de los militantes de la Repetición Permanente:

                            Lo que aceptas te transforma.
                            Lo que niegas te somete.



Con la evolución del verbo

el horizonte se amplía

y el desierto crece.

Hay mucho para militar.




VII

Lo que alguna vez fue un camino  sin retorno,
ahora es un número creciente e impreciso
de caminos que se bifurcan, sin solución
de continuidad.

La aventura de militar
está al alcance de todes:  
Ya no es un camino restringido a jóvenes elegidos,
esclarecidos, iluminados o creyentes.

No hace falta creer, ni tener convicciones, ni ser
joven. Ni ser un insatisfecho inmaduro, que incapaz
de aceptar su fracaso como sujeto, se refugia
en la comodidad de querer cambiar el mundo.

No, todo cambió. No hizo falta cambiar el mundo.
Bastaba cambiar un poco el sentido de algunas
palabras.

Ahora, sos libre de militar lo que quieras:  
Alcanza con una actitud positiva, alguna vocación
de servicio y las ganas de aceptar el desafío de la
aventura.

Sumate

No te quedes afuera

La militancia es más que un desafío
y una oportunidad:   Es una inversión
a futuro   (al futuro hay que militarlo)

Pensá en tus hijos,  aunque todavía
sean parte del futuro.
Pensá en el orgullo de poder
transmitirles tu experiencia…
Pensá en el de ellos, al poder decirle
al mundo:

Mi padre fue un militante…



No te quedes afuera
Sumate
y convertite en un militante soberano
o un soberano militante.

Hay causas militables para todes.
Abrazar alguna causa siempre suma
(aunque haya otras mejores)

Abrazar es fácil, no hace falta poseer
una formación específica ni genérica,
ni tener opinión formada:
Hay información disponible,  y sobran
formadores de opinión.

Toda causa es proveedora de sentido.
Hay que darse, sin medirse.
Hay que abrazar,
por la parte abrazable de las causas,
para gozar en plenitud
la condición de miembro.

Sumate, decidite, animate a emprender
una militancia soberana.

El Sujeto ya lo tenés,
el verbo te está esperando, como una novia.
El Objeto Directo lo ponés vos.

                        ***


Nota al pie:  Si tenés dudas en cuanto al objeto,
podés militar este poema militante, aunque
dudoso:  muchos pondrán en duda su condición
poética, y hasta su condición militante...


(Pero sólo es cuestión de militarlo bien)






 

sábado, 26 de diciembre de 2020

El sapo y la plena ocupación

 

(Ricardo Mansoler)

 

No puedo agazaparme,
pensaba el sapo de otro pozo
en pleno uso de sus capacidades
adquiridas, heredadas, dadas.

Dado un pozo, el sapo
lo ocupa, si cabe.

El sapo no cava: no tiene uñas
ni dientes, ni recursos para producir
cavidades.   Tiene manos, pero no
puede agarrar la pala, cavar, ni hacer
cavar  (aunque pueda abrazar mejores
causas)

¿Cantan?

En tal caso, se trata de un canto repetitivo,
que no evoluciona.  En tantas generaciones
no han sabido desarrollar cantos al trabajo,
cantos ceremoniales, cantos de vida y
esperanza, cantos sacramenticios, ni un
canto castrato o un mísero canto a mi mismo.

Tampoco supieron crear riqueza,
teniendo manos tan parecidas a las nuestras
y ni siquiera las aprovechan para la
autoayuda, algo que nosotros venimos practicando
desde antes de saber que éramos monos.

¿Qué produce el sapo?

Sólo un rechazo irracional
entre los seres racionales…

Dado un sapo, agazapado
o en vísperas de agazaparse,
el observador puede persignarse, elevar una
oración, o más  (por si fracasa ésta)
o puede ignorarlo, ningunearlo
y concentrarse en un pensamiento positivo,
o pos positivo, hasta salir del pozo depresivo.


Todo sapo, como es sabido, puede encubrir
a un príncipe, o a una princesa que espera
a que sea pronunciada la palabra mágica
que romperá el hechizo.

Pero  ¿a quién le será revelada esa palabra?

El observador genérico no tiene respuesta,
el sapo es criatura misteriosa:  Es poco
lo que se sabe del sapo, la sapiencia acumulada
y el conocimiento compartido como especie
superior, nos resulta insuficiente para considerarlo
un prójimo, mucho menos un semejante.

Se sabe poco del sapo genérico, y aún menos
de este sapo de otro pozo.

Pero menor es la certeza respecto del pozo:
¿Será éste, pozo de otro sapo?
¿Dónde reposa la certeza?  ¿en el pozo?
¿en el sapo que no sabe que no le pertenece?

El sapo no sabe que hay que pertenecer,
el sapo no duda de su sapiencia
y sólo piensa:  No puedo agazaparme

(El sapo sólo piensa en primera persona,
como yo.  No piensa en otras ni en otros.
No piensa en el Otro y su propiedad.
No se reconoce ajeno y se autoriza a sí mismo:
 “Soy yo, y es ahora” , piensa en primera persona)

Bien puedo pernoctar en este pozo,
es posible reposar en este pozo.

No hay contradicción entre pensamiento y acción,
todo lo pensable, es también posible,  piensa el sapo
en estado de reposo   (agazapado en pozo ajeno )
sin culpa ni pecado, con el alma empozada
en  su propio pensamiento:  El sapo sólo piensa en
primera persona, no sabe agazaparse en otras.


sábado, 19 de diciembre de 2020

El desafío de aceptar

 

(Asensio Escalante)

                                                   “Nos leen, Nelson,
                                                    señal que somos leidos”



Sólo pienso lo que debo
oí decir a un librepensador reconocido.

Se debe pensar sólo lo indispensable
para no dilapidar la vida en ejercicios vanos.

La práctica de la virtud, no requiere
mayor elaboración teórica.

El goce de la crítica
nos aleja de operatividad funcional
del sujeto simple, dado a aceptar sin prejuicios
lo que la realidad le ofrece, desde su propia
condición:  dador o receptor,
según las circunstancias.

Dar y recibir
son verbos que se adaptan
a todas las funciones de cualquier sujeto.

Dar y recibir,
los verbos primordiales
que expresan la libertad del individuo.

Incorporar y emitir, agregar y descartar,
tomar y desechar, son las únicas funciones
del sujeto metabólico.

La vida útil de los verbos
está acotada por la continuidad del goce
de sus propiedades.

Gozamos de la capacidad de proyectar a futuro.
Es más fácil aceptar un futuro incierto
que reconocer un pasado dudoso.

El verbo aceptar, ofrece más oportunidades
a corto y mediano plazo, y optimiza la función
del verbo ser, como auxiliar para ser aceptado.
El ejercicio, la práctica metódica de la aceptación,
libera de tensiones y conflictos al alma productiva
o positiva.

"Lo que aceptas te transforma, 

lo que niegas te somete"

Aceptar prolonga la vida.


No hace falta pensar mucho para aceptar:

Pensalo, si sos capaz de aceptar 

el desafío.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

La evolución del poema

 

(Horacio Ruminal)

 

Hay que cuidar el producto

El poema producto
reconoce su deuda epistémica
con la evolución

La palabra
es producto de la evolución

La palabra producto
registra una evolución
tanto como la palabra
evolución

La lengua es un organismo vivo,
dinámico y emprendedor,
un metabolismo en constante
evolución

(Hoy oímos con naturalidad, hablar de
la evolución de la leche,
la evolución de la carne,
la evolución del combustible fósil.

Mientras cursamos nuestra propia combustión
con una mirada evolutiva
Gracias a la publicidad,
los significantes desarrollan nuevas prestaciones
y aplicaciones

La evolución, hace que aceptemos acepciones
que antes hubieran sido inaceptables:  
la naturaleza expansiva de las acepciones
parece no tener límites,
con lo cual,  la diversidad de significantes
pronto perderá sentido   ¿para qué tantas voces
si una palabra puede significarlo todo?)


Este poema, asume su huella evolutiva
y su carga de futuro

Este poema contiene milenios de historia
evolutiva, pero trabaja con ideas disruptivas,
escalables, replicables, sustentables,
refutables  y  perfectamente
degradables.

El poema producto
sabe que debe responder a las necesidades
de un mercado en continua evolución:

No podemos escribir el mismo poema que ayer.



Este poema contiene tecnología de punta,
procede de la punta roma
de un bolígrafo chino.


 

lunes, 30 de noviembre de 2020

Descartan cualquier ventaja de la vida inteligente

(Carlos Inquilino)


“Los inteligentes buscan soluciones,
  los inútiles buscan culpables”

No seas inútil,
vos también podés sentirte útil
(Ser es sentir, los sentidos son
instrumentos del conocimiento)

El autoconocimiento es un arma
para vencer obstáculos, superar las crisis,
alcanzar metas y enfrentar la lucha por
la vida, la lucha contra el prójimo,
con una actitud positiva y
renovado optimismo.

La utilidad está en vos,
hay que extraerla,  y gestionarla
de un modo provechoso, productivo,
positivo, es decir:  útil.

El autoconocimiento te brinda herramientas
para extraer tus propios recursos y optimizar tu utilidad.

“Los inteligentes buscan soluciones,
  los inútiles buscan culpables”

Reconocerse inútil
es más útil que buscar culpables.
Nadie está libre de culpas:
Provenimos de la culpa concurrente,
hemos creado religiones
que inventaron la culpa,
y vieron que era útil.

Pero no es común que alguien
se reconozca inútil:  Hay que ser
inteligente.

En condiciones normales
todos disponemos de una utilidad potencial
y de alguna residual.
Pero no solemos aprovechar más
que una parte menor de la primera,
por lo que dependemos de la segunda.

Aprendé a conocer y reconocer tus propios
límites  (los límites son útiles, más que el
conocimiento, que es siempre limitado)

Nadie nace sabiendo, se conoce.
Cuando nacemos, somos perfectamente inútiles,
dependemos de otros: hasta para nacer
dependemos de otros.
A partir de allí, nos familiarizamos con la
dependencia y la utilidad: dos condiciones
para el desarrollo de un metabolismo sano,
necesario para el armado de una personalidad
sustentable, que nos integre al mundo productivo
como unidades de producción, capaces de sumar,
crecer, agregar valor e incrementar su rendimiento.

No te rindas.

 
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